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PROFESIONALES

“La listeriosis en mascotas no es común, pero no se puede descartar”

Tras los dos posibles casos de listeriosis en perros que se han producido recientemente, Roberto Elices, veterinario experto en nutrición animal, explica cómo alimentar con seguridad a los animales de compañía

Roberto Elices, doctor en Veterinaria y profesor de Nutrición Animal de la Facultad de Veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid (UCM)
Roberto Elices, doctor en Veterinaria y profesor de Nutrición Animal de la Facultad de Veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid (UCM)

“La listeriosis en mascotas no es común, pero no se puede descartar”

Tras los dos posibles casos de listeriosis en perros que se han producido recientemente, Roberto Elices, veterinario experto en nutrición animal, explica cómo alimentar con seguridad a los animales de compañía

Francisco Ramón López - 27-08-2019 - 14:00 H

El brote de listeriosis debido a carne mechada infectada que ha puesto en jaque a la sociedad española y que se ha cobrado varias vidas, también está poniendo en alerta a veterinarios y propietarios españoles, pues ya son dos los casos de perros que han ingerido carne posiblemente infectada con listeria.

Roberto Elices, doctor en Veterinaria y Profesor de Nutrición Animal de la Facultad de Veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), explica a Animal’s Health, que este tipo de supuestos ponen de manifiesto el crucial papel que debe desempeñar el veterinario en la alimentación de los animales de compañía y la importancia de suministrarles una correcta alimentación.

El profesor apunta que, a grandes rasgos, la sintomatología de la listeriosis en animales de compañía es similar a la humana, desarrollándose cuadros comunes de apatía y decaimiento, y en los casos más graves un cuadro neurológico con posibilidad de meningitis o meningoencefalitis.

Dicho esto, apunta que los casos de listeriosis en perros y gatos, al menos los conocidos, son muy reducidos y, de hecho, explica que muchas veces no se ha llegado a demostrar fehacientemente que las enfermedades se hayan producido por ingerir alimentos infectados por Listeria.

“Son muy bajos, pero no se puede decir que no hay, por lo que la listeriosis en mascotas no es común pero no se puede descartar”, señala, y considera que el hecho de que no se conozcan más casos es porque, por razones varías, entre ellas económicas, en la veterinaria clínica no siempre se busca exhaustivamente la causa de estas infecciones.

El experto apunta que una de las complicaciones de la listeria y las enfermedades alimentarias en animales es que luego pueden ser transmitidas a los humanos. En este punto recuerda que se ha podido demostrar la eliminación de la bacteria en orina y heces, por lo que no se debe bajar la guardia ante este brote.

Por todo esto, en la misma línea que la Confederación Empresarial Veterinaria Española (CEVE), Elices recuerda a los propietarios que bajo ningún concepto se suministre a los animales la carne que pudiera estar contaminada y que ante cualquier tipo de sospecha en este sentido, contacten con su centro veterinario lo antes posible.

ALIMENTAR AL PERRO CON COMIDA DE CASA PUEDE DAR PROBLEMAS

El profesor señala que actualmente hay dos tendencias que, por su relación con la seguridad alimentaria son dignas de mención, habla de las dietas caseras y de las dietas crudas. Y es que apunta que cada vez son más los propietarios que, con la intención de suministrar una dieta rica en proteínas a sus mascotas, apuestan por este tipo de alimentación sin ser conscientes de los peligros implícitos que conllevan.

Por ello, empresas especializadas en salud animal como la compañía Virbac, ya han lanzado al mercado gama de alimentos para animales de compañía con objeto de satisfacer esta demanda de los propietarios de una manera segura y controlada.

“Existe mucha desinformación y mala interpretación”, indica Elices. En relación a las dietas caseras —como podría, ser en parte, el suministro de carne mechada—, afirma que pueden suministrarse, siempre y cuando sean completas y equilibradas, es decir formuladas por un veterinario experto en nutrición animal.

También señala que es aconsejable que se procesen correctamente, con una adecuada cocción y sus tiempos por separado dependiendo del producto para garantizar la seguridad alimentaria. Pero el problema es que “la realidad del día a día no permite asegurar estos puntos”, señala el veterinario.

Elices tampoco ve conveniente dar los restos de la comida o la cena a los animales de compañía, pues esto genera un desequilibrio en su ingestión calórica diaria y además se estimulan receptores del sistema nervioso central en los animales que pueden resultar problemáticos.

“Se está asociando el alimento con recompensa y entonces lo que sucede es que el animal trata la comida de una forma poco sana. Es algo similar a lo que ocurre con las drogas, se estimulan las mismas áreas del sistema nervioso”, apunta.

Por todo este tipo de contraindicaciones, el experto aboga por que las personas que no tengan el tiempo o la voluntad necesaria para preparar la comida de sus mascotas opte por la alimentación comercial, que cuenta con elevados estándares de seguridad alimentaria y que será, por tanto la que menos problemas genere.

Si finalmente se opta por la comida casera, el veterinario recomienda mantener unos elevados niveles de higiene, tanto en la persona que manipula los alimentos como en el lugar en el que se van a preparar y aconseja que se desinfecten los alimentos lavándolos concienzudamente.

LA “PREOCUPANTE”  TENDENCIA DE LAS DIETAS CRUDAS

En relación a proporcionar dietas crudas (Dieta BARF) a las mascotas, Elices se muestra totalmente en desacuerdo y la considera “motivo de alerta y preocupación” por dos razones, los desequilibrios en los nutrientes —si no están correctamente preparadas— y la falta de tratamiento térmico.

Y es que el experto apunta que los alimentos que no han sufrido un tratamiento tecnológico, tienen una mayor carga microbiana, en algunos casos transmisible al humano, como por ejemplo las bacterias leptospira o listeria, poniendo en riesgo la salud de las mascotas.

Además, explica que el calor está demostrado que mejora la digestibilidad de los nutrientes, en particular el almidón y los tratamientos térmicos inactivan algunas toxinas, sustancias tóxicas y ciertos factores antinutritivos.

Asimismo, recuerda a los propietarios que “no se confíen”, porque los frigoríficos no siempre alcanzan las temperaturas necesarias. De hecho, en el caso de la listeria apunta que la temperatura de refrigeración debe de estar por debajo de los 4 grados, temperatura a la que no llegan todos los refrigeradores, por lo tanto, si se ofrece la comida sin cocinar ya ha podido generar carga bacteriana.

A esto hay que sumar que la bacteria pudiera venir ya en el alimento o que se contamine durante su manipulación. Todos ellos, problemas que se “solucionarían fácilmente cocinando la comida”.

Elices apunta que, aunque alguna gente lo piense, los perros no cuentan con un sistema inmunitario más resistente que el de los humanos que les permite comer cualquier cosa. “Al menos no se ha demostrado”, asegura y señala que, por ello, hay que vigilar qué tipo de alimentación se les proporciona para proteger su salud.

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