JUEVES, 13 de junio 2024

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Riesgos de la castración en perros macho: “No debe considerarse como una panacea para el comportamiento no deseado”

Un estudio ha comparado el comportamiento de perros macho castrados e intactos de distintas razas y ha concluido que la gonadectomía no sustituye en modo alguno a que el perro reciba la socialización o el entrenamiento necesarios

Los machos castrados mostraron con mayor frecuencia agresión hacia los humanos que los machos intactos.
Los machos castrados mostraron con mayor frecuencia agresión hacia los humanos que los machos intactos.

Riesgos de la castración en perros macho: “No debe considerarse como una panacea para el comportamiento no deseado”

Un estudio ha comparado el comportamiento de perros macho castrados e intactos de distintas razas y ha concluido que la gonadectomía no sustituye en modo alguno a que el perro reciba la socialización o el entrenamiento necesarios

Francisco Ramón López - 03-06-2024 - 09:21 H - min.

La castración de perros macho es un método muy extendido y se lleva a cabo por diversas razones relacionadas con ámbitos como el comportamiento, la salud o la reproducción. Así, los propietarios a menudo esperan beneficios como la prevención de enfermedades testiculares y prostáticas o la reducción de diferentes comportamientos como marcar.

Teniendo esto en cuenta, un grupo de investigadores de la Universidad de Vechta, en Alemania, ha llevado a cabo un estudio con el objetivo de investigar las correlaciones de comportamiento entre la castración y distintas razas de perros macho.

Para poder encontrar diferencias dependiendo de la raza en el comportamiento de perros intactos y castrados, se hizo una diferenciación entre dos clados. Uno fue calificado como ‘Huskies’, y en él incluyeron razas como el chow chow, shar pei, akita/shiba inu, alaskan malamute o husky siberiano/de Alaska.

El otro grupo fue denominado como ‘Bulldogs’, y en él incorporaron al boxer, bulldog inglés/francés, mastín inglés, boston terrier, bull terrier inglés, staffordshire bull terrier y american staffordshire terrier.

Utilizando un cuestionario en línea, se incluyeron en el estudio 31 perros machos castrados y 37 intactos del clado ‘Huskies’ y 30 perros machos castrados y 38 intactos del grupo ‘Bulldogs’. La encuesta incluyó preguntas detalladas sobre la personalidad de los perros y cualquier problema asociado, así como una anamnesis de comportamiento. Otras preguntas relacionadas con 4 de las 5 grandes dimensiones de la personalidad basadas en el cuestionario de Budapest también se agregaron.

LOS PERROS CASTRADOS MOSTRARON CON MAYOR FRECUENCIA AGRESIÓN HACIA LOS HUMANOS

Los resultados muestran que los machos castrados de ambos grupos raciales mostraron con mayor frecuencia agresión hacia los humanos que los machos intactos. En cuanto a la agresión hacia otros perros, fueron los ‘Huskies’ los que se diferenciaron significativamente de los ‘Bulldogs’ por ser más agresivos.

También hubo diferencias significativas en el comportamiento relacionado con el estrés dependiendo del estado de castración y la raza y sólo el estado de castración tuvo un impacto en la significancia.

El análisis también reveló importancia para el comportamiento que indica estrés con dependencia del estado de castración y mostró que el estrés y la incertidumbre son significativamente más comunes en perros castrados dependiendo de la raza y el estado de castración.

Concretamente, sólo los ‘Bulldogs’ castrados estaban estresados, pero más ‘Huskies’ en general lo estaban. Según los datos del cuestionario de Budapest, el grupo ‘Bulldog’ tuvo puntuaciones de extraversión considerablemente mayores en general que los ‘Huskies’.

“Nuestros hallazgos resaltan los riesgos y los posibles efectos negativos de la castración. La gonadectomía no sustituye en modo alguno a que el perro reciba la socialización, el entrenamiento o el vínculo necesarios”, advierten los autores.

En este sentido, apuntan que, aunque en algunas circunstancias puede tener un impacto favorable en el comportamiento del perro, “no debe considerarse como una panacea para el comportamiento no deseado”. “Dado que no todos los comportamientos están influenciados por las hormonas sexuales, cada decisión de castración debe sopesarse individualmente”, concluyen.

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