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PROFESIONALES

Recomendación a los veterinarios: no amputar la pata de los erizos

Los erizos a los que les ha sido amputada una pata y posteriormente son devueltos a la vida silvestre, pueden afrontar una muerte lenta y dolorosa

Simon Cowell, Ceo y fundador de Wildlife Aid, en la puerta del hospital veterinario de la fundación.
Simon Cowell, Ceo y fundador de Wildlife Aid, en la puerta del hospital veterinario de la fundación.

Recomendación a los veterinarios: no amputar la pata de los erizos

Los erizos a los que les ha sido amputada una pata y posteriormente son devueltos a la vida silvestre, pueden afrontar una muerte lenta y dolorosa

Alfonso Neira de Urbina - 31-12-2018 - 12:50 H

En ocasiones, los veterinarios salvan la vida o curan a un animal de forma altruista para después devolverlo a su hábitat natural. Este tipo de acciones son loables, pero en el caso de los erizos pueden suponer un problema e, incluso, la generación de un largo sufrimiento, si el veterinario amputa uno de sus miembros; una operación que, si bien en otros casos es recomendable, en este tipo de animales puede ser más conveniente, en términos de bienestar animal, la eutanasia.

La fundación Wildlife Aid, organización caritativa encargada de la recuperación de la fauna y que trata de forma gratuita en su hospital veterinario a los animales para después devolverlos a su entorno natural, ha avisado a los veterinarios del problema que puede suponer la amputación de una de las patas de los erizos heridos.

La advertencia de Wildlife Aid está motivada por el caso de un veterinario que ha amputado una de las extremidades de un erizo con el objetivo de ayudar al animal, que estaba herido, para posteriormente devolverlo a su hábitat natural. Una operación, que si bien tiene la intención de salvar la vida del pequeño mamífero, es desaconsejada por la fundación, ya que puede provocar una muerte dolorosa al paciente una vez que ha vuelto al campo.

Los erizos son propensos a lesionarse las patas. Y aunque la amputación parezca una solución, no es así si el animal va a ser devuelto a la vida silvestre. De hecho, la organización caritativa ha advertido de que si la pata no puede ser sanada, lo más conveniente para evitar un gran sufrimiento al animal es la eutanasia, ya que devolver al animal al campo es condenarle a una muerte lenta y dolorosa.

Según ha explicado Simon Cowell, fundador de Wildlife Aid, en declaraciones recogidas en Vet Times, los veterinarios pueden pensar que lo correcto es amputar la pata, si está rota o tiene heridas que no pueden ser sanadas, ya que los erizos son suficientemente fuertes como para resistir la operación. Una observación que es cierta, pero el problema llega cuando el animal es devuelto a su hábitat natural.

Los erizos necesitan poder escavar, para conseguir alimento, además de enfrentarse a las garrapatas y los piojos. Unos parásitos que pueden provocar un enorme sufrimiento al animal. “Con el paso de los años, hemos visto muchos casos de erizos con patas amputadas o heridas que se infectan por completo. Las picaduras se infectan y sufren una muerte lenta y dolorosa”, ha apuntado Cowell.

Por ello, es desaconsejable la amputación de los miembros y la opción más piadosa sería la eutanasia. “Como los erizos devueltos a su hábitat natural después de la amputación, probablemente sufran y es poco probables que sobrevivan, la acción más bondadosa, si no se puede salvar la extremidad, es la eutanasia,” ha concluido Cowell.

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