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PROFESIONALES

Reclaman 290 mil dólares a un veterinario por equivocarse de dosis

Un veterinario mata a una gata con una dosis de medicación demasiado alta para el peso del animal. Los dueños piden una indemnización, entre otros motivos por el sufrimiento del animal, una maniobra legal poco habitual

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Reclaman 290 mil dólares a un veterinario por equivocarse de dosis

Un veterinario mata a una gata con una dosis de medicación demasiado alta para el peso del animal. Los dueños piden una indemnización, entre otros motivos por el sufrimiento del animal, una maniobra legal poco habitual

Alfonso Neira de Urbina - 01-02-2019 - 14:05 H

La clínica veterinaria estadounidense Blue Pearl se enfrenta a una demanda por supuesta mala praxis veterinaria. Una pareja la ha denunciado por matar a su gata al prescribirle una dosis demasiado alta de medicamentos. Según los denunciantes los veterinarios reconocieron su error, que consistió en suministrar fármacos para un animal de 6kg, cuando la mascota pesaba 2.7kg.

La dosis que fue suministrada al gato fue del 220% de la cantidad que el felino debería haber recibido. Aun así, la clínica veterinaria exigió a los dueños que pagasen el tratamiento que había acabado con la vida de su mascota.

“Creemos que es absolutamente inmoral que Blue Pearl nos cobre varios miles de dólares por el privilegio de matar a nuestra gata”, ha explicado Matthews Ritter, dueño de la mascota.

Los dueños del animal fallecido reclaman una indemnización de 290.000 dólares. Concretamente, piden 250.000 dolares por la angustia mental que les ha provocado el hecho, 15.000 dolares por la factura del veterinario, 5.000 dolares por el valor de Camry (el gato que recibió la dosis letal), 10.000 dolares por el salario que el matrimonio dice que dejó de percibir mientras lidiaban con el error y, por último, reclaman 10.000 dolares por el “sufrimiento y dolor innecesario" que soportó la gata.

Esta última reclamación es rara. Según ha señalado el abogado del matrimonio, Richard Bruce Rosenthal, especializado en casos de mascotas, reclamar dinero por el sufrimiento de un animal no es habitual, pero según el letrado es apropiado en esta situación.

El suceso ocurrió cuando el matrimonio llevó a Blue Pearl a Camry, su gata, por un trastorno renal. Uno de los veterinarios de la clínica les expuso que la dolencia era tratable. Cuando Ritter volvió al día siguiente, se encontró a su mascota boca abajo en una caja de arena. La gata estaba “temblorosa y sensible”, según la demanda de los dueños.

En aquel momento la clínica se percató del error que costó la vida a Camry. Se habían equivocado de dosis (más del doble) y desde la clínica “admitieron que lo habían hecho, pero en realidad nunca hubo una disculpa compasiva”, según ha explicado Ritter.

Se intentó salvar a la gata mediante una jaula de oxígeno pero acabó muriendo. Ahora la clínica se enfrenta a la demanda porque la negligencia acabó con la vida de la mascota.

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