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SÁB, 26/9/2020 | 12:04

PROFESIONALES

Realizan un injerto con piel de pez para curar la infección de un perro

Un equipo de veterinarios realiza un procedimiento pionero al utilizar piel de pez para tratar una herida gravemente infectada de un perro

Realizan un injerto con piel de pez para curar la infección de un perro

Realizan un injerto con piel de pez para curar la infección de un perro

Un equipo de veterinarios realiza un procedimiento pionero al utilizar piel de pez para tratar una herida gravemente infectada de un perro

Javier López Villajos - 22-03-2019 - 13:00 H

Los profesionales veterinarios de la clínica Skeldale, en North Yorkshire (Reino Unido), utilizan por primera vez la piel de un pez tilapia como “vendaje biológico” para curar y regenerar la herida infectada de un perro.

El animal en cuestión, llamado Gigha, fue hospitalizado debido a un corte en la piel que posteriormente se infectó a causa de la bacteria Escherichia coli (E.coli), que se había vuelto resistente a los antibióticos, provocando que el animal perdiera gran parte de la piel en la zona afectada, además de que corriera el riesgo de sufrir una coagulación intravascular diseminada y septicemia

Pese a los intentos del equipo veterinario por curar la infección, la opción de recurrir a un injerto de piel no era viable en su caso ya que no había suficiente cantidad de piel donada para cubrir la gran herida que presentaba Gigha. Por ello, consideraron el uso de otro método, menos habitual, para acelerar el proceso de curación y reducir el dolor del animal.

"La cirugía con injertos de piel de pez Tilapia fue pionera en el Reino Unido tras realizarse con éxito en el caso de un caballo que sufría quemaduras de ácido, pero nunca antes se había aplicado en un perro ni para tratar la infección de una herida”, señala Guy Killick, responsable de la intervención, quien señala el efecto antiséptico y analgésico que ofrece de manera natural este tipo de injertos, que por otra parte no necesitan ser cambiados con tanta frecuencia.

El primer de los injertos aplicados en Gigha se mantuvo durante dos semanas antes de que se descompusiera y tuviera que retirarse. Durante esa etapa se completó el proceso de cicatrización de la herida. Seguidamente se colocó un segundo injerto durante otras dos semanas hasta que la herida se cerró en un 50%. Tras esto, el equipo de veterinarios procedió a vendar la herida, que terminó de curarse, de manera natural, nueve semanas después.

Según Killick, el uso de injertos hechos a base de piel de pescado demuestra la eficacia de esta técnica para “tratar heridas grandes donde no existen otros métodos para que éstas logren cerrarse y cicatrizar adecuadamente”. Es por ello que el responsable de esta intervención confía en que este caso sirva de inspiración a otros profesionales para curar heridas similares con esta técnica.

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