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Quienes controlaron el brote de leishmaniosis en Madrid advierten sobre futuros episodios: “No cabe duda de que los habrá”

El brote no se ha cerrado más de 10 años después y el Centro Nacional de Microbiología, que trabajó en su control junto a las autoridades madrileñas, ha publicado un libro para prepararse ante el futuro

Imagen del Centro Nacional de Microbiología del ISCIII.
Imagen del Centro Nacional de Microbiología del ISCIII.

Quienes controlaron el brote de leishmaniosis en Madrid advierten sobre futuros episodios: “No cabe duda de que los habrá”

El brote no se ha cerrado más de 10 años después y el Centro Nacional de Microbiología, que trabajó en su control junto a las autoridades madrileñas, ha publicado un libro para prepararse ante el futuro

Francisco Ramón López - 29-02-2024 - 10:18 H - min.

La leishmaniosis es una enfermedad infecciosa parasitaria transmitida por vec­tores incluida en el grupo de enfermedades tropicales desatendidas de la Organización Mundial de la Salud(OMS) y que tiene una alta incidencia en la población más pobre de los países en desarrollo de África, Asia y América. La leishmaniosis es también una zoonosis endémica en España y otros países europeos de su entorno, en los que cada año se reportan un número no desdeñable de casos humanos.

En España la leishmaniosis es más conocida por afectar a los perros, en los que causa leishmaniosis canina, una infección común entre las mascotas de la península y las Islas Baleares. No obstante, a pesar de ser menos frecuente en personas, en los últimos años se ha observado un incremento sostenido del número de casos humanos y se han declarado varios brotes, según los estudios del Laboratorio del Centro Nacional de Microbiología del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) que es el Laboratorio Nacional de Referencia para Leishmaniosis Humana y Centro Colaborador de la OMS para Leishmaniosis.

El equipo del laboratorio del Centro Nacional de Microbiología trabajó también en el brote de leishmaniosis en el sur de la Comunidad de Madrid que se declaró a finales de 2010, y ahora ha publicado un libro de más de 200 páginas en el que hace un estudio integral de este y aporta una visión completa tras 12 años de investigación.

“Desde el primer momento el brote de leishmaniosis ha sido extraordinario por lo inesperado, por el alto número de casos reportados, por la implicación directa de reservorios silvestres, por su duración (actualmente sigue abierto, pero con una incidencia mucho menor que en los primeros años), por las altas tasas de infección observada en los vectores, por las dificultades para el control de los reservorios y vectores, etc...”, indican.

Todos estos aspectos, señalan, muestran la complejidad de la leishmaniosis y de la multitud de factores que en este caso se han combinado para dar lugar a la “tormenta perfecta” en la que ha resultado este brote de leishmaniosis y cuyas ca­racterísticas se describen minuciosamente a lo largo de los diferentes capítulos que componen el libro.

El objetivo que se pretende conseguir con este libro es mostrar el trabajo de investigación sobre el brote realizado a lo largo de los últimos 12 años en el Centro Colaborador de la OMS para Leishmaniosis del ISCIII. Para ello han contado también con la participación de los clínicos de los hospitales del área, y los epidemiólogos y gestores del brote en las consejerías de la Comunidad de Madrid, entre los que se encuentra el veterinario Fernando Fúster, que es también vocal del Colegio de Veterinarios de Madrid (Colvema).

El aspecto fundamental que destacan en el libro es que, a pesar de las circuns­tancias “extraordinarias y novedosas” que han rodeado el brote de leishmaniosis, desde el primer momento dispusieron de todas las herramientas necesarias para investigar las diferentes circunstancias y actores implicados en la dinámica de transmisión del parásito.

“Toda la metodología utilizada, así como la experiencia para utilizarla, están disponibles en el Centro Colaborador como resultado de más de 35 años de trabajo de investigación en leishmaniosis humana y canina, dentro y fuera de España”, inciden.

También hacen referencia a la experiencia obtenida tras este brote, que, afirman, “ayudará sin duda al estudio y control de futuros brotes de leishmaniosis”. “No cabe duda de que los habrá, dentro y fuera de nuestro país, y aunque es difícil evitar que se produzcan, si podemos prevenir y mitigar sus consecuencias mediante actividades continuadas de vigilancia activa centradas en los diferentes actores que participan en el ciclo de la leishmaniosis: parásito, vectores, reservorios animales y hospedadores humanos”, apuntan.

El objetivo de estas actividades debe ser reducir los efectos que sobre la transmisión del parásito puedan tener los cambios ambien­tales y las actuaciones humanas que se produzcan en el futuro. “El conocimiento y experiencia adquiridos durante estos 12 años puede y debe ayudar a que brotes tan extensos no vuelvan a ocurrir”, insisten.

LAS CAUSAS DEL BROTE DE LEISHMANIOSIS EN EL SUR DE MADRID

En el libro hacen un repaso a las características del brote de 2010, momento en el que los Servicios de Epidemiología de la Comunidad de Madrid detectaron un incremento inusual en el número de casos de leishmaniosis humana en varios municipios del sur de Madrid, que afectaba, de forma particular, a Fuenlabrada, Leganés, Getafe y Humanes de Madrid.

Desde entonces, se han notificado un total de 796 casos a fecha de mayo de 2022, con más de 150 algunos años, siendo el mayor brote de leishmaniosis de la cuenca mediterránea. La curva epidemiológica refleja en los últimos años una disminución importante del número de casos, 15 entre 2020 y 2021.

Las actuaciones ambientales de vigilancia y control, incluidos los estudios espe­cíficos llevados a cabo en los perros, gatos y flebotomos de la zona afectada, comen­zaron a realizarse en 2011, tan pronto se tuvo conocimiento del brote.

Los resultados que se obtuvieron de los estudios de la prevalencia de leishmaniosis en los perros de la zona eran de absoluta normalidad. Tampoco se encontró correlación entre la ubicación de los casos humanos y la localización de las colonias de gatos en los municipios ni valores de prevalencia que pudieran provocar un brote de esta naturaleza.

La investigación de los flebotomos sí arrojó densidades elevadas de Phlebotomus perniciosus en varios puntos de los parques de Bosquesur y Polvoranca y en zonas limítrofes al entorno de Fuenlabrada, así como en las zonas residenciales limítrofes con Bosquesur y, en ocasiones, en puntos del interior del casco urbano.

Las primeras conclusiones que se pusieron de manifiesto con esta investigación mostraban que el número de casos humanos era muy elevado, que en la zona había densidades muy elevadas de flebotomos, que el perro no parecía jugar un papel relevante, y que se desconocían los posibles reservorios que justificaran un brote de tal dimensión.

A su vez, se comprobó que en la zona geográfica en la que se había originado el brote se habían producido cambios drásticos desde el punto de vista ambiental, como consecuencia del desarrollo urbanístico de los últimos 15 años, que habían propiciado la presencia de conejos, que actuaron de reservorio.

Finalmente, las consecuencias del brote se resumieron en una serie de factores que incluían la desaparición de la agricultura y ganadería y de los usos tradicionales del suelo y la creación de parques forestales interurbanos con pasto y arbustos que facilitan la vida y la reproducción de lepóridos (liebres y conejos).

También mencionan la ausencia de depredadores, competidores y de la caza en estas zonas cercanas a las áreas habitadas de Fuenlabrada y de Leganés en el entorno de Bosquesur y la aparición de nuevos hábitats, como las redes de pluviales, las tajeas y los vivares, entre otros, que facilitan la reproducción del vector.

La cercanía de los reservorios y del vector a la población, muy evidente en el caso de las viviendas de Fuenlabrada y Leganés que limitan con Bosquesur, fue también un factor clave para que se terminara generando el brote.

“Todas estas circunstancias permitieron la amplificación del parásito en un ciclo selvático, del que hasta entonces no se tenía conocimiento, en el que participaban flebotomos y lepóridos, que finalmente afectó a la población de los municipios cercanos”, concluyen.

LA PREVENCIÓN DE LEISHMANIOSIS EN LOS PERROS

En el libro recuerdan que los perros y los gatos, en general, siguen siendo los reservorios principales de la enfermedad, pero admiten que el ciclo de este brote fue distinto. Como factor que promovió que esto ocurriera, indican que en la actualidad la mayoría de los perros están bien protegidos contra las picaduras de flebótomos con insecticidas y, a menudo, también mediante la utilización de las vacunas.

Aquí es donde entra en juego el papel de los veterinarios, que deben concienciar a los propietarios sobre la importancia de la prevención. En este sentido, se organizan campañas para formar y concienciar sobre la leishmaniosis canina y promover la vacunación.

Así, en 2024 la campaña ‘Multipliquemos sus defensas’ de LETI Pharma destaca el papel de la vacunación como herramienta para evitar el desarrollo de la enfermedad o de un cuadro grave.

“La máxima protección se consigue mediante la combinación de la vacunación para preparar las defensas del perro y de repelentes frente al flebótomo”, afirman, y recuerdan que los veterinarios “tienen un papel fundamental como profesionales sanitarios en la sociedad y son la principal vía de información del tutor de la mascota acerca de las diferentes enfermedades y sobre las mejores medidas preventivas a su alcance”.

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