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PROFESIONALES

¿Qué hacer ante un animal sospechoso de viruela del mono en una clínica veterinaria?

Un informe explica cómo deben actuar los veterinarios ante un caso de viruela del mono, incluido el diagnóstico y tratamiento de los animales afectados, siendo los gatos los más susceptibles

El gato es el animal más susceptible a la infección por su contacto con roedores.
El gato es el animal más susceptible a la infección por su contacto con roedores.

¿Qué hacer ante un animal sospechoso de viruela del mono en una clínica veterinaria?

Un informe explica cómo deben actuar los veterinarios ante un caso de viruela del mono, incluido el diagnóstico y tratamiento de los animales afectados, siendo los gatos los más susceptibles

Francisco Ramón López - 23-05-2022 - 11:03 H - min.

España es actualmente uno de los países más afectados por un brote de viruela del mono, un virus zoonósico procedente de África que ha generado una alerta sanitaria en todo el mundo. Este virus es transmitido a las personas por contacto con animales, como roedores y primates, pero también puede tener lugar una propagación secundaria limitada a través de la transmisión de persona a persona.

Es una enfermedad rara producida por un poxvirus que genera síntomas parecidos a los que se observaban en los pacientes de viruela en el pasado, aunque menos graves. Si bien no hay tratamiento ni vacuna para esta enfermedad, la vacunación antivariólica previa ha resultado muy eficaz.

Teniendo en cuenta el carácter zoonósico de esta enfermedad, la Asociación Empresarial Veterinaria de Galicia (CEVE Galicia) ha redactado un informe para dar algunas claves a los veterinarios que pudieran tener que tratar a un animal afectado. De hecho, el Ministerio de Sanidad recomienda evitar el contacto con animales domésticos y silvestres.

“Es importante indicar que en veterinaria vemos con cierta frecuencia animales con viriasis por poxvirus y así, en pequeños animales vemos con cierta frecuencia gatos, roedores y rumiantes con coxpox, conejos con mixomatosis, etc”, explican.

Respecto a la patología, señalan que el contagio es por contacto con roedores y la clínica, dermatológica, suele ser autolimitante, pero un porcentaje reducido de animales puede desarrollar un cuadro grave.

Los autores señalan que el virus de la viruela infecta principalmente a los roedores, que son los reservorios naturales, y recuerdan que un estudio reciente ha demostrado la presencia de ortopoxvirus, hantavirus y arenavirus en pequeños mamíferos en España y anticuerpos para todos ellos en zorros.

“Los gatos que tienen contacto con roedores son los que tienen mayor riesgo de infección”, explica el informe, que destaca que, en la gran mayoría de casos, los gatos afectados han tenido contacto o han estado cazando. Asimismo, advierten que los humanos pueden infectarse por el contacto directo con gatos o ratas domésticas y la infección puede ser muy grave o mortal en personas inmunosuprimidas.

En cuanto a los signos clínicos, indican que las lesiones cutáneas en los animales generalmente empiezan en la zona de la cabeza y después se extienden al resto del cuerpo, especialmente en las patas y orejas.

“Las lesiones primero se inflaman y después aparecen cubiertas por costras”, añaden, y apuntan que en ocasiones se establece una neumonía y en gatitos jóvenes y gatos inmunosuprimidos una infección por el virus de la viruela generalizada puede llegar a ser mortal.

DIAGNÓSTICO, TRATAMIENTO Y PREVENCIÓN DE LA VIRUELA DEL MONO EN VETERINARIA

En lo referente al diagnóstico, señalan que deben enviarse biopsias o costras de las zonas marginales de las lesiones para realizar PCR, detección de antígeno (técnica de inmunofluorescencia), detección de cuerpos de inclusión de Cowdry tipo A, microscopía electrónica o aislamiento vírico.

“En los gatos con neumonía, el virus puede ser identificado o detectado en muestras de lavado broncoalveolar, raspados de la orofaringe, líquido pleural o aspirados con aguja fina de los pulmones”, añaden.

En lo referente al tratamiento, los autores indican que las lesiones deben ser lavadas y tratadas para prevenir infecciones bacterianas secundarias y no deben utilizarse corticoesteroides. En este sentido, indican que la mayoría de los gatos se recuperan de forma espontánea en 1 a 2 meses.

Por otro lado, recuerdan que los virus de la viruela son relativamente resistentes a la inactivación química y física. Teniendo esto en cuenta, los desinfectantes más efectivos son solución de hidróxido sódico al 0,8%, hipoclorito sódico al 1%, compuestos de amonio cuaternario, cloramina T al 0,2%, compuestos yodados y fenólicos al 3% y ciertos detergentes.

Los autores destacan, a su vez, la importancia de advertir a los propietarios de los gatos y ratas domésticas afectadas del riesgo zoonósico de esta enfermedad. En este punto, recuerdan que en el año 2020 la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) actualizó su información acerca de los riesgos de los poxvirus como zoonosis.

“Es importante recordar a las familias del animal que haya tenido contacto con una persona afectada o que presente síntomas compatibles con un poxvirus las medidas de manejo que deben tomar ya que es una zoonosis”, aclaran.

Así, señalan que existen algunas medidas de prevención. Eso sí, indican que no existen vacunas contra el virus de la viruela para su uso en gatos. Por ello, la principal medida de prevención es evitar el contacto con los animales vectores de la enfermedad.

Asimismo, durante el manejo de animales enfermos o sus tejidos infectados deben usarse guantes y otra ropa protectora adecuada. Además, se debe evitar el contacto de un animal son síntomas o sospechoso con otros animales durante al menos 4 semanas.

LA IMPORTANCIA DE NOTIFICAR LA VIRUELA DEL MONO A LOS VETERINARIOS

Por otro lado, recomiendan el control de aerosoles (ventilación, filtración de aire), reducir la exposición a secreciones del animal (empleo de guantes y mascarilla), así como la desinfección de los útiles del animal (bandeja, comedero y bebedero, cama, cepillos…).

“Los desinfectantes más efectivos son solución de hidróxido sódico al 0,8%, hipoclorito sódico al 1%, compuestos de amonio cuaternario, cloramina T al 0,2%, compuestos yodados y fenólicos al 3% y ciertos detergente”, apuntan.

Además, llaman a notificar el caso a un servicio veterinario para que haga una evaluación de la situación y así tomar las medidas oportunas y programar la visita del animal y la toma de muestras, así como adaptar las medidas al contexto particular de la familia.

“A la hora de establecer las medidas sanitarias y la toma de muestra, el veterinario clínico debe recordar que los roedores pueden actuar como reservorio asintomático mientras que los felinos y otros mamíferos (vacas, ovejas…) suelen presentar sintomatología”, concluyen.

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