Las sondas nasoesofágicas y nasogástricas se emplean de forma habitual en medicina veterinaria para mantener la nutrición de pacientes enfermos, pero su colocación incorrecta puede provocar problemas graves
Publican nuevas pautas para evitar complicaciones con sondas de alimentación en perros y gatos
Las sondas nasoesofágicas y nasogástricas se emplean de forma habitual en medicina veterinaria para mantener la nutrición de pacientes enfermos, pero su colocación incorrecta puede provocar problemas graves
Redacción -
09-02-2026 - 15:28 H -
min.
Una nueva investigación del Royal Veterinary College (RVC) ha dado lugar a la publicación de unas directrices radiográficas estandarizadas destinadas a reducir el riesgo de complicaciones potencialmente mortales asociadas a la colocación de sondas de alimentación en perros y gatos.
Las sondas nasoesofágicas y nasogástricas se emplean de forma habitual en medicina veterinaria para mantener la nutrición de pacientes enfermos, pero su colocación incorrecta puede provocar problemas graves como neumonía por aspiración o neumotórax.
Hasta ahora, aunque las radiografías se utilizaban de manera rutinaria para comprobar su posición, no existían criterios claros y uniformes que ayudaran a los clínicos a interpretar con seguridad las imágenes. El trabajo del RVC ha tratado de cubrir este vacío con un enfoque práctico y aplicable tanto en clínicas de primera opinión como en centros de referencia.
El estudio, liderado por Andrea Vila Cabaleiro, residente de Diagnóstico por Imagen de Pequeños Animales, analizó 256 radiografías laterales de cuello y tórax de perros y gatos portadores de sondas, procedentes de diez instituciones diferentes, incluido el Hospital Queen Mother para Animales del RVC. Radiólogos expertos verificaron previamente si cada sonda estaba correctamente situada en el esófago o, por el contrario, mal colocada en la tráquea.
A partir de este material, el equipo elaboró un sistema sencillo de tres puntos para confirmar la correcta ubicación de la sonda, basado en referencias anatómicas fácilmente identificables en la imagen radiográfica. Este método estructurado permite al veterinario valorar si el tubo discurre por el plano adecuado y evita interpretaciones ambiguas que puedan poner en riesgo al paciente.
Para comprobar la utilidad real de las nuevas pautas, seis veterinarios con distintos niveles de experiencia revisaron las mismas radiografías en dos momentos distintos: inicialmente según su criterio habitual y, al menos siete días después, aplicando las directrices recién creadas. La comparación de ambos ejercicios mostró una mejora muy notable en la precisión diagnóstica, que pasó del 82% al 96%, así como una reducción drástica de la incertidumbre clínica.
Además, la coherencia entre profesionales también aumentó de forma significativa, alcanzando niveles de concordancia casi perfectos tras el uso de las guías. Los investigadores comprobaron que el método funcionaba igual de bien en perros y en gatos, con independencia del tamaño del animal o del tipo de centro veterinario, lo que refuerza su aplicabilidad en la práctica diaria.
Según los autores, este enfoque estructurado y basado en la evidencia permite evaluar la posición de las sondas de manera rápida, fiable y sin necesidad de tecnología adicional, algo especialmente relevante en situaciones de urgencia o cuidados intensivos.
Para facilitar su implementación, el RVC ha elaborado una infografía práctica que guía paso a paso al clínico a través de los tres criterios radiográficos. El equipo confía en que, a medida que estas recomendaciones se adopten más ampliamente, contribuyan a una atención más segura, consistente y eficaz para los perros y gatos hospitalizados.
En relación con el impacto del trabajo, Andrea Vila Cabaleiro manifestó su satisfacción por la publicación del estudio, subrayando que estas directrices ayudarán a los veterinarios a evitar consecuencias potencialmente mortales derivadas de una colocación incorrecta de sondas y fomentarán decisiones clínicas más seguras y confiables en el día a día.
Por su parte, Francisco Llabres-Díaz, profesor titular de Diagnóstico por Imagen Veterinaria en el RVC y supervisor de Cabaleiro, destacó el valor de la colaboración multicéntrica que hizo posible el estudio. Señaló que las nuevas pautas son sencillas, prácticas y tienen el potencial de transformar la práctica clínica en los próximos años, especialmente en pacientes críticos, y expresó el orgullo de todo el equipo de diagnóstico por imagen del RVC por los resultados alcanzados.
Finalmente, Dan O’Neill, profesor de epidemiología de animales de compañía y coautor del artículo, resaltó que la investigación demuestra cómo el uso de datos de calidad y un diseño de estudio riguroso pueden generar herramientas útiles para mejorar la atención veterinaria. A su juicio, estas directrices radiográficas tienen un claro potencial para salvar vidas, que es el objetivo último de una investigación científica bien orientada.