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PROFESIONALES

Propuestas para reforzar a los ATV en el convenio colectivo veterinario

Luis Ángel Moreno, académico de número de la RACVE, analiza la figura del ayudante técnico de veterinaria en el convenio colectivo veterinario y realiza algunas propuestas para mejorar la situación profesional de estos titulados

Luis Ángel Moreno, académico de número de la RACVE.
Luis Ángel Moreno, académico de número de la RACVE.

Propuestas para reforzar a los ATV en el convenio colectivo veterinario

Luis Ángel Moreno, académico de número de la RACVE, analiza la figura del ayudante técnico de veterinaria en el convenio colectivo veterinario y realiza algunas propuestas para mejorar la situación profesional de estos titulados

Redacción - 04-11-2020 - 09:55 H

Luis Ángel Moreno Fernández-Caparrós, académico de número de la Real Academia de Ciencias Veterinarias de España (RACVE) Sección 5ª, Historia de la Veterinaria y bibliotecario, ha publicado un artículo titulado “Auxiliares de veterinaria: Reflexiones sobre el Convenio colectivo estatal de centros y servicios veterinarios”.

En el artículo analiza las diferentes categorías profesionales recogidas en el convenio, como las del nivel I en la que se encuentran el veterinario director; el veterinario generalista y el veterinario supervisado; y el nivel II, formado por dos figuras profesionales correspondientes a un módulo de la formación profesional superior: Personal Técnico Especialista en Laboratorio y el Personal Técnico Especialista en Radiodiagnóstico; todos ellos considerados sanitarios.

En este sentido, el académico se pregunta si las funciones del nivel II podrían ser desempeñadas por ayudantes técnicos de veterinaria (ATV), “cuyo nivel formativo debe ser superior al del auxiliar de veterinaria”.

“¿Cómo es posible que un ATV (figura ubicada todavía en el limbo profesional), sea excluido de realizar su trabajo en un laboratorio veterinario, o en «radiodiagnóstico»? y sin embargo lo pueda realizar un Técnico Especialista en Laboratorio o un Técnico Especialista en Radiodiagnóstico cuyos perfiles están dirigidos al procesado de «muestras humanas» y al uso de instrumentos para la radioterapia, también en la especie humana”, indica.

Así, explica que “se puede alegar, y con razón, que esta titulación de ATV y la de ACV son enseñanzas de carácter privado y que todavía siguen sin estar reguladas en el ámbito de la formación profesional. Quizá sea esta la causa de no estar recogido el ATV en el vigente convenio”.

Por otro lado, el académico trata sobe el nivel III del convenio constituido por el personal «Auxiliar Clínico de Veterinaria (ACV)». "Al que siempre he propuesto, razonado y defendido que se debería denominar a secas «Auxiliar de Veterinaria» (aunque reconozco que es correctísima esta denominación que se utiliza en el convenio), pero utilizar la que propongo conlleva una paleta más amplia de posibilidades para el ejercicio profesional, siempre que se revisen y modifiquen alguno de los contenidos de los módulos formativos”, detalla.

“Bien es cierto que los términos ‘clínica’ y ‘clínico’ están emparentados con la práctica, es decir, con el ejercicio práctico de la medicina (en este caso de la medicina animal), según nos ilustra y aclara el diccionario”, explica.

En este sentido, señala que su opinión rueda en torno al “Auxiliar Clínico de Veterinaria (ACV) que, junto con los «facultativos veterinarios», son, verdaderamente, los actores principales del convenio, sin desdeñar las otras figuras de acompañamiento que contribuyen a mejorar, no cabe duda, la asistencia facultativa y la gestión de las clínicas veterinarias (consultorios, clínicas, centros y hospitales veterinarios, laboratorios y empresas consultoras y de servicios del sector)”.

PROPUESTAS PARA EL AYUDANTE TÉCNICO DE VETERINARIA

En su artículo, el académico ofrece una serie de propuestas para reforzar la figura del ATV. “Se debe definir, en las enseñanzas de formación profesional la figura del ATV para incorporarlo al Catálogo Nacional de Cualificaciones Profesionales y así poder incorporarlo al ejercicio laboral en el próximo convenio”, explica.

Asimismo, insta a “redefinir los módulos formativos, incluyendo, entre otros campos, la capacidad de practicar los análisis clínicos veterinarios más complejos e instruyéndole en el manejo de instrumental y aparatos para el radiodiagnóstico veterinario, en paridad con el personal Técnico de Laboratorio y el de Radiodiagnóstico, figuras que deben ser sustituidas en el próximo convenio por el personal técnico ATV, de forma progresiva”.

Además, propone incorporarlo al siguiente convenio bajo la denominación de «Ayudante Técnico de Veterinaria e incorporar los ATVs al “Apartado b) Nivel II”, como Personal Técnico Superior.

“Debe existir una diferencia clara formativa entre los cometidos realizados por un ACV y un ATV, hasta ahora la línea es tan tenue que se hace difícil diferenciarlos a pesar de las trampas del lenguaje utilizadas, sin rubor alguno, por la publicidad. Se debería elaborar dos programas, uno para ACV y otro para ATVs. Evitemos el caos de las denominaciones que inducen a equívocos y frustraciones, y que es la génesis de ulteriores problemas como muy bien se detecta en los foros específicos de Internet utilizados por este personal”, defiende el académico.

Por otro lado señala que a los responsables de la Comisión Paritaria de Formación les corresponde estudiar los perfiles y los aspectos formativos de este personal (ACV y ATV) que se van a incorporar con mayor claridad en el próximo convenio. “No hacerlo con la seriedad debida será fuente de conflictos y nuevas frustraciones profesionales”, apunta.

También recomienda proceder a su regularización por convalidación, mediante la presentación de documentos acreditativos y certificados de la práctica profesional, es la solución más sencilla y la que presenta menos complicaciones. “Pero si lo que deseamos es dar permanencia, seriedad y categoría a estas figuras, dentro de la formación profesional, debemos comenzar sentando las bases mediante la confección de sendos programas (uno para ACV y otro para ATV) adecuándolos a la realidad del perfil de su ejercicio profesional, impartido en unos centros de formación rigurosos y sometidos a periódicas inspecciones externas. Si lo hacemos así las Ciencias Veterinarias, en su conjunto, y la medicina veterinaria, en particular, saldrán beneficiadas y prestigiadas”, concluye.

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