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PROFESIONALES

El problema de la normalización de las enfermedades mentales en veterinaria

Un estudio advierte que la normalización de problemas mentales como el agotamiento o ‘burnout’ pueden terminar generando barreras para que los veterinarios busquen ayuda y tratamiento

Las mujeres y los profesionales que acaban de iniciar su carrera laboral son los más afectados por las barreras para buscar tratamientos de salud mental.
Las mujeres y los profesionales que acaban de iniciar su carrera laboral son los más afectados por las barreras para buscar tratamientos de salud mental.

El problema de la normalización de las enfermedades mentales en veterinaria

Un estudio advierte que la normalización de problemas mentales como el agotamiento o ‘burnout’ pueden terminar generando barreras para que los veterinarios busquen ayuda y tratamiento

Francisco Ramón López - 09-11-2022 - 17:20 H - min.

A pesar de que las tasas de problemas de salud mental entre los veterinarios son más altas que en la población general, los profesionales que trabajan en el sector de la salud animal muestran reticencias a la hora de buscar ayuda.

Los factores involucrados en por qué los veterinarios dudan si buscar tratamiento incluyen el estigma que lleva aparejado la mala salud mental, las barreras para acceder a los apoyos y una normalización cultural de los síntomas en el sector.

Precisamente, este problema de la normalización fue uno de los temas que abordó la veterinaria experta en medicina felina Belén Montoya en una entrevista de Vet Voices en Directo, impulsada por el proyecto HappyVetProject de Livisto, en la que defendió que para triunfar en veterinaria no hay que “matarse” a trabajar.

Para conocer más a fondo las barreras con las que se encuentran los veterinarios, un estudio preliminar llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Tasmania ha analizado una serie de factores en un grupo de veterinarios y auxiliares clínicos de veterinaria (ACV), teniendo en cuenta los efectos del género, los años de experiencia y la ubicación del centro veterinario.

En la encuesta participaron un total de 408 profesionales veterinarios de Australia y Nueva Zelanda y los resultados indicaron que ha habido una mejoría respecto a estudios anteriores en relación a la reducción del estigma que generan las enfermedades mentales.

Para los autores, esto podría deberse en parte a que la salud mental en la industria es un tema de discusión reciente en los medios de comunicación. “El reciente aumento en las noticias sobre las tasas de suicidio y enfermedades mentales de los profesionales veterinarios en los medios de comunicación puede haber alentado al personal a ser comunicativo y revelar cuándo están luchando psicológicamente”, consideran.

La comunicación sobre la salud mental y su peor consecuencia, el suicidio, se ha convertido en un caballo de batalla del sector de la sanidad animal, que en casos como el de Dechra colaboran con iniciativas y asociaciones como Not One More Vet (NOMV), que trabaja para prevenir el suicidio en el colectivo veterinario.

VETERINARIOS PRESIONADOS PARA TRABAJAR CON UNA ENFERMEDAD MENTAL

Respecto a la normalización de los problemas mentales, el estudio destaca que la mayoría de los encuestados respaldaron la inevitabilidad de la fatiga y el agotamiento, —un síndrome conocido como ‘burnout’— en su rol ocupacional y reconocieron sentirse presionados para trabajar mientras están enfermos, especialmente cuando la enfermedad es mental.

“Estas respuestas indican que una barrera central para la búsqueda de ayuda no es el miedo a la evaluación negativa (es decir, el estigma hacia la mala salud mental), sino una cultura de apatía ante el daño que producen estos síntomas”, apuntan.

Para los investigadores, no reconocer la fatiga y el agotamiento como síntomas de mala salud mental y, en cambio, internalizarlos como inevitables, aumenta el riesgo de un mayor deterioro del bienestar si los síntomas no se tratan. “Los profesionales pueden verse disuadidos de acceder al apoyo necesario si se percibe como innecesario o excesivo y, en cambio, se involucran en el presentismo laboral —acudir al trabajo incluso estando enfermo—”, añaden.

El estudio destaca que el presentismo por enfermedad se ha asociado con la exacerbación de la enfermedad, un ausentismo futuro prolongado, una atención al paciente comprometida y consecuencias económicas para las organizaciones.

Por otro lado, aunque no se observaron efectos de la ubicación geográfica, el género y la etapa de la carrera sí tuvieron un efecto sobre los hallazgos. Así, las veterinarias demostraron tener una mayor percepción de barreras para el cuidado mental.

“A pesar de ser un sector mayoritariamente formado por mujeres, con profesionales femeninas que representan alrededor del 80% de los graduados, las barreras laborales tradicionales de género, como la flexibilidad limitada para las madres que trabajan y la desigualdad salarial, siguen siendo omnipresentes en la veterinaria”, advierten.

Asimismo, las barreras más señaladas por los participantes (dificultad para ausentarse del trabajo, dificultad para programar una cita, coste del tratamiento) fueron particularmente relevantes para los veterinarios que acababan de empezar su carrera laboral.

Por todo esto, los autores abogan por llevar a cabo más investigación en este ámbito, y defienden la necesidad de que la salud mental se incorpore de manera más central en el plan de estudios veterinario y el desarrollo profesional.

“Los resultados resaltan la necesidad de un mayor énfasis en el apoyo práctico y observable para fomentar una industria en la que se aliente a los empleados a ser comunicativos con sus problemas de salud mental y buscar ayuda cuando sea necesario”, concluyen.

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