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PROFESIONALES

Posicionamiento sobre leishmaniosis de la Asociación Mundial Veterinaria

La Asociación Mundial Veterinaria ha publicado su posicionamiento oficial sobre leishmaniosis canina, en el que da apuntes sobre el diagnóstico y tratamiento abogando por la vacunación y los insecticidas repelentes para prevenirla

Rafael Laguens, presidente electo de la Asociación Mundial Veterinaria.
Rafael Laguens, presidente electo de la Asociación Mundial Veterinaria.

Posicionamiento sobre leishmaniosis de la Asociación Mundial Veterinaria

La Asociación Mundial Veterinaria ha publicado su posicionamiento oficial sobre leishmaniosis canina, en el que da apuntes sobre el diagnóstico y tratamiento abogando por la vacunación y los insecticidas repelentes para prevenirla

Redacción - 09-06-2021 - 15:13 H

El pasado noviembre, Animal’s Health recogía la consulta que había iniciado la Asociación Mundial de Veterinaria (WVA) sobre su borrador de posicionamiento sobre la leishmaniosis, una zoonosis en expansión que tiene gran relevancia en veterinaria.

Ahora, la WVA ha publicado su posicionamiento definitivo, en el que coinciden en que es una enfermedad desatendida, que además se encuentra en aproximadamente 98 países de los 5 continentes. En este sentido, señalan que aproximadamente 12 millones de personas están infectadas con Leishmania, con una estimación de 700.000 a 1 millón de casos nuevos anuales.

Para la asociación, los veterinarios y los auxiliares de veterinaria tienen un papel clave en la mitigación y eliminación de los riesgos para la salud pública de la leishmaniosis, y recuerdan que cuando se produzca la reubicación de un animal a un área  geográficamente distante, se deben realizar exámenes exhaustivos con los diagnósticos necesarios para evitar la propagación involuntaria de patógenos.

“La investigación apoya firmemente el uso de la vacunación en lugar del sacrificio para prevenir la propagación de la leishmaniosis. Los veterinarios, en particular los de regiones endémicas, deben abogar por el uso de vacunas para animales, cuando estén disponibles, para controlar y prevenir la leishmaniosis y educar a los clientes sobre la importancia del uso regular de insecticidas tópicos repelentes para prevenir la transmisión por vectores”, afirman.

La WVA señala que hay vacunas comerciales contra la leishmaniosis canina disponibles en Europa y Brasil, y se están desarrollando otras. Respecto a los insecticidas tópicos, apuntan que existe la deltametrina o los collares impregnados de imidacloprid/flumetrina, que reducen la incidencia de leishmaniosis. 

Respecto a las formulaciones de aplicación directa o spot-on, como la permetrina y el imidacloprid, indican que reducen las picaduras de flebótomos y la transmisión de enfermedades. “Para prevenir la reinfección y reducir el riesgo de propagación zoonósica, se deben aplicar insecticidas tópicos regularmente y los perros infectados deben ser monitoreados continuamente por veterinarios”, apuntan.

Por otro lado, recuerdan que todo el personal de salud pública debe abogar por la implementación de programas de prevención de la leishmaniosis centrados en interrumpir la transmisión de enfermedades y prevenir infecciones en hospedadores reservorios.

La WVA detalla en este punto que los roedores y cánidos son los huéspedes reservorios más comunes. Además, en los países endémicos, aunque los gatos pueden actuar como huéspedes, los perros se consideran el huésped reservorio principal de Leishmania infantum (L. infantum) transmitida por el flebotomo, el principal agente de la leishmaniosis canina (CanL ), y además un agente importante en la leishmaniosis humana.

RECOMENDACIONES DE LA WVA

Por todo ello, la WVA ofrece una serie de recomendaciones e incide en que los programas de prevención de la leishmaniosis son un esfuerzo ‘One Health’ que debe centrarse en interrumpir la transmisión de la infección canina y prevenirla para proteger la salud animal y humana.

En este sentido, aconseja utilizar insecticidas protectores para perros de áreas endémicas de Leishmania, así como para los que viajan a lugares con canes infectados y también para animales seropositivos.

Asimismo, incide en recordar que las vacunas animales aprobadas, cuando estén disponibles, deben recomendarse como opciones apropiadas para el control y la prevención de la leishmaniosis.

“Las autoridades sanitarias deben evaluar los programas para garantizar que los servicios de vacunación y prevención de parásitos sean asequibles y estén disponibles y que los perros sin dueño estén incluidos en los programas de prevención de la leishmaniosis”, añaden.

Además, abogan por que los profesionales veterinarios que trabajan con perros que viajan o han sido importados de regiones endémicas deben educar a los propietarios sobre la importancia de realizar pruebas de diagnóstico y tratamientos preventivos adecuados.

DIAGNÓSTICO Y TRATAMIENTO DE LA LEISHMANIOSIS

En su posicionamiento, la WVA aborda también el diagnóstico de la leishmaniosis, que admiten que puede ser difícil, ya que hasta la mitad de los perros infectados permanecen asintomáticos hasta siete años antes de la aparición de los signos clínicos.

Entre las muestras que se pueden utilizar están las citologías en muestras de impresión directa con portaobjetos, líquido sinovial con tinciones de Giemsa o Diff-Quick o aspirados de ganglios linfáticos o médula ósea. Asimismo, recomiendan la histopatología de la piel u órganos infectados mediante la identificación de parásitos dentro de los macrófagos tisulares.

La WVA recuerda que la sensibilidad de la detección de parásitos es menor con biopsias de piel y generalmente se reduce en perros infectados clínicamente sanos, pero puede incrementarse mediante técnicas moleculares o inmunohistoquímicas. “La serología cuantitativa es útil, especialmente cuando hay signos clínicos compatibles”, añaden.

Sobre la serología, explican que la respuesta de anticuerpos específicos generalmente ocurre por primera vez semanas después de la infección inicial, pero puede extenderse a años incluso si la infección es subclínica. Por otro lado, apuntan que la detección de ADN específico del parásito por PCR permite un diagnóstico sensible y específico de la infección.

Respecto al tratamiento, la WVA admite que, desafortunadamente, el uso de los medicamentos recomendados —alopurinol en combinación con antimoniato de N-metilglucamina o miltefosina— a menudo solo mejora temporalmente los signos clínicos en perros y no elimina los parásitos. “Los perros tratados seguirán siendo portadores de la infección y pueden recaer”, señalan.

Por último, destacan que no hay evidencia de que el sacrificio de perros seropositivos reduzca la incidencia de leishmaniosis en humanos, y los programas que han utilizado ese método para controlar la enfermedad han fracasado. Sin embargo, los programas dirigidos a la prevención mediante la vacunación de perros llevaron a una reducción en la incidencia de leishmaniosis tanto en perros como en humanos.

“La vacunación contra Leishmania, combinada con el uso regular de insecticidas tópicos, es sin duda la forma más eficaz de prevención y control de la leishmaniosis”, concluyen.

La semana pasada tuvo lugar el Día de la lucha frente a la leishmaniosis, que se celebra el 1 de junio, en el que todo el sector impulsó iniciativas para concienciar sobre esta enfermedad, incluido Animal’s Health, que organizó un debate con 4 expertos del sector titulado: ‘La leishmaniosis, una enfermedad más allá de la salud animal. ¿Una zoonosis desatendida?’.

ACCEDE AL POSICIONAMIENTO DE LEISHMANIOSIS DE LA WVA

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