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PROFESIONALES

¿Por qué algunos países no consiguen erradicar la rabia?

Un artículo analiza las razones por las que algunos países no consiguen erradicar la rabia, y señala la relajación en las medidas cuando se reducen mucho los casos en humanos como una de las principales

La vacunación de perros es la principal medida para erradicar la rabia.
La vacunación de perros es la principal medida para erradicar la rabia.

¿Por qué algunos países no consiguen erradicar la rabia?

Un artículo analiza las razones por las que algunos países no consiguen erradicar la rabia, y señala la relajación en las medidas cuando se reducen mucho los casos en humanos como una de las principales

Francisco Ramón López - 06-05-2022 - 13:35 H - min.

La rabia es una enfermedad zoonósica desatendida que es mortal, pero prevenible mediante vacunación; sin embargo, su control continúa evadiendo las medidas de salud pública de muchos países.

Desde el Centro de Ciencias de la Salud de Enfermedades Infecciosas Emergentes de la Cruz Roja de Bangkok han dado algunas claves en un artículo de opinión en el que recogen los retos que los países deben superar para lograr con éxito la meta de la Organización Mundial de la Salud para 2030 de erradicar esta enfermedad.

Los autores explican que la rabia afecta a las especies de mamíferos a través de la saliva, pero los perros son los principales reservorios y vectores de la enfermedad. Por ello, su control rentable incluye la vacunación y el control de la población del reservorio de cánidos, es decir, la prevención en la fuente.

Muchas partes del hemisferio occidental lograron eliminar la rabia canina en el siglo XIX y principios del siglo XX, tras el control de perros callejeros seguido de una legislación sólida; no obstante, la rabia sigue siendo endémica en numerosos países de Asia y África, y también algunos de Europa.

“Es innegable que la eliminación de la rabia se puede lograr de manera más efectiva mediante la participación de múltiples sectores en una colaboración de ‘One Health’ debido a la naturaleza zoonósica y biosocial de la enfermedad”, defienden los autores.

En este sentido, destacan que, además de las campañas de vacunación canina, los programas de colocación de microchips y el control de la población, es importante que los países coordinen multisectorialmente e integren sus enfoques para eliminar la rabia.

Por otro lado, los autores lamentan que en numerosas ocasiones hay problemas de colaboración. “La colaboración, aunque vital, no es fácil. Las partes interesadas continúan enfrentándose entre sí para competir por recursos limitados en lugar de alentarlos a aunar recursos hacia una meta común. El mundo está acostumbrado a vivir en una cultura competitiva y le preocupa que la combinación de recursos y la toma de riesgos juntos resulten en la pérdida de las recompensas que están trabajando para obtener”, apuntan.

También señalan que existen fallos a la hora de compartir datos. Y es que defienden que para identificar de manera efectiva las obstrucciones específicas en la lucha contra la rabia en un país, es vital coordinar y compartir datos entre los sectores de salud humana, animal, vegetal y ambiental, como la recopilación sistemática de datos y la gestión de encuestas de población canina, número de casos sospechosos y confirmados de rabia canina y humana, densidades de población de humanos y perros y estadísticas de vacunación.

RELAJACIÓN DE LAS MEDIDAS

Asimismo, destacan que muchos países caen en un exceso de confianza cuando consiguen reducir los casos de rabia, especialmente la humana. Así, cuando consiguen reducir las muertes por rabia a un solo dígito por año se vuelve más difícil para estos países justificar los recursos necesarios para eliminar la rabia de manera definitiva.

Esto dificulta que los países que se acercan a cero muertes por rabia humana logren este hito, y es aún más difícil mantenerlo. La relajación intermitente y el compromiso de estos esfuerzos conducen a picos u ondas epidémicas de rabia humana.

“La eliminación de la rabia requiere campañas masivas de vacunación, así como una mayor cobertura y eficacia de la vacunación. Requiere compromiso del país, poder regulatorio, cambios de política y desarrollo de capacidades”, insisten.  Por ello, la voluntad política para eliminar la rabia debe estar bien establecida, a pesar de que no haya una carga directa y clara de mortalidad.

LAS LECCIONES PARA LOS PAÍSES QUE HAN CONSEGUIDO ERRADICAR LA RABIA

Aunque el artículo se centra en los países en los que la rabia todavía es endémica, algunas de las lecciones pueden aplicarse a países en los que la rabia está erradicada, como es el caso de España, que tiene frontera con países como Marruecos, en los que esta enfermedad aún no se ha erradicado.

De hecho, un estudio ya analizaba el riesgo de que la rabia llegara a la España peninsular, pues es frecuente que se produzcan brotes esporádicos en las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, que se encuentran en el continente africano.

En el artículo, que contaba con el apoyo de MSD Animal Health, un grupo de investigadores del Instituto de Ciencias Biomédicas de la Facultad de Veterinaria de la Universidad CEU Cardenal Herrera y del Grupo ‘One Health’ del Instituto de Inmunología Clínica y Enfermedades Infecciosas de Málaga revisaba las principales implicaciones inmunológicas, se analizaban los factores de riesgo de transmisión y las medidas de prevención actuales para el control del virus en Europa, y especialmente en España.

Igualmente, señalaban que existe un riesgo de que se importen animales con rabia de países en los que la enfermedad es endémica, y que esto, unido a la relajación de medidas en animales, como el control de las poblaciones de zorros pueden facilitar brotes en países declarados libres de este tipo de rabia.

Además, abogaban por que exista un criterio único en toda Europa en cuanto a la vacunación obligatoria de la rabia, pues en España, por ejemplo, existen regiones en las que la vacunación no es obligatoria y que, ante la llegada de mascotas de refugiados ucranianos, un país en el que la rabia es endémica, se han vuelto a levantar voces desde el sector veterinario para que se instituya la vacunación obligatoria.

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