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PROFESIONALES

Piden más estudios para minimizar el riesgo sanitario de la leishmaniosis

Un equipo de investigadores españoles identifica las 17 especies de vertebrados de cuya sangre se alimenta el mosquito vector de la Leishmania, cuya incidencia, afirman, está aumentando en Europa

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Los ciervos han sido uno de los grupos de animales investigados en el estudio por los científicos del CSIC.

Piden más estudios para minimizar el riesgo sanitario de la leishmaniosis

Un equipo de investigadores españoles identifica las 17 especies de vertebrados de cuya sangre se alimenta el mosquito vector de la Leishmania, cuya incidencia, afirman, está aumentando en Europa

Redacción - 07-10-2019 - 10:11 H

Un equipo con participación de investigadores de la Estación Biológica de Doñana del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha identificado las 17 especies de vertebrados de cuya sangre se alimentan los flebótomos, insectos considerados los principales vectores del parásito del género Leishmania, causante de la leishmaniosis. El estudio aparece publicado en la revista 'Transboundary and Emerging Diseases'.

La leishmaniosis, causada por el parásito Leishmania, es una enfermedad zoonótica, es decir, que puede transmitirse entre animales y seres humanos, y cuya incidencia en Europa está aumentando, según los investigadores. De hecho apuntan que es considerada como uno de los principales problemas de salud a nivel global.

La investigación, en la que también han participado científicos de la Universidad de Murcia, del CIBER de Epidemiología y Salud Pública, del Centro de Edafología y Biología Aplicada del Segura, y del Parque Zoológico Terra Natura Murcia, ha comprobado que gamos y ciervos fueron los hospedadores más comunes de los flebótomos en el ámbito de Terra Natura, si bien otras especies como lobos y avestruces también fueron picadas por estos insectos.

En el marco del estudio no se encontró presencia de sangre humana entre la dieta de los mencionados vectores. Para llegar a este hallazgo, el equipo desarrolló durante los años 2016 a 2018 un estudio de campo que utilizó trampas de luz para capturar flebótomos.

De esa forma, se recolectaron 7.309 ejemplares pertenecientes a cinco especies diferentes: Phlebotomus perniciosus, considerado el principal vector de la leishmaniosis en el área mediterránea, Phlebotomus papatasi, Sergentomyia minuta, Phlebotomus ariasi y Phlebotomus sergenti.

Los investigadores también han confirmado que factores como la humedad relativa del medio o la disponibilidad de animales en el entorno próximo a las trampas de insectos fueron variables importantes para explicar la abundancia de los flebótomos en el entorno.

En el laboratorio, seleccionaron hembras de flebótomo, el único sexo que se alimenta de sangre, con una toma reciente de sangre en su abdomen, las cuales  fueron analizadas mediante técnicas de amplificación de ADN con el fin de identificar los animales de los que se habían alimentado.

Se tuvo en cuenta el grado de digestión de estas alimentaciones, ya que el éxito de identificación de estos análisis disminuye a medida que se digiere la sangre en el estómago de los insectos.

LA RUTA DE LA LEISHMANIOSIS

Explica el estudio que, para que la leishmaniosis sea transmitida eficazmente, el parásito Leishmania necesita la intervención de un insecto vector, los flebótomos. El parásito generalmente infecta a especies animales, como por ejemplo los perros, pero tienen la potencialidad de infectar a los humanos y otras especies de mamíferos.

Por ello, dado el potencial riesgo de infección que presenta la enfermedad para los humanos, expertos en leishmaniosis como Guadalupe Miró, catedrática del Departamento de Sanidad Animal de la Facultad de Veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid, señalan la prevención de la enfermedad en los principales reservorios (perros) como medida importante para reducir su incidencia en humanos.

En este sentido, una prevención eficaz contra la enfermedad en perros puede realizarse mediante collares capaces de repeler al flebótomo transmisor de Leishmania durante 12 meses, o mediante la vacunación, ya que esta reduce el riesgo de desarrollar la enfermedad.

No obstante, los resultados sugieren que los seres humanos presentan un riesgo reducido de entrar en contacto con el parásito, al menos en el entorno del parque estudiado, aunque, enfatiza el equipo científico, “se hacen necesarios estudios futuros con el fin de minimizar el potencial riesgo sanitario”. Esta investigación supone una aproximación multidisciplinar a la epidemiología del parásito Leishmania en un entorno específico: un parque zoológico periurbano.

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