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PROFESIONALES

Operan a corazón abierto a un cachorro con una dolencia congénita

Un equipo de veterinarios del Hospital Clínico Veterinario CEU ha llevado a cabo una delicada operación cardíaca a una cachorra de bodeguero de 3 meses con una enfermedad congénita en el corazón

Imagen del equipo durante la operación.
Imagen del equipo durante la operación.

Operan a corazón abierto a un cachorro con una dolencia congénita

Un equipo de veterinarios del Hospital Clínico Veterinario CEU ha llevado a cabo una delicada operación cardíaca a una cachorra de bodeguero de 3 meses con una enfermedad congénita en el corazón

Francisco Ramón López - 07-05-2019 - 12:07 H

Un grupo de cirujanos veterinarios del Hospital Clínico Veterinario CEU, en Valencia, ha salvado la vida de Anita, una perra de raza bodeguero de 3 meses de vida, mediante una cirugía cardiaca muy delicada debido a su tamaño, para la que fue necesaria una toracotomía con anestesia local.

Anita fue remitida por la Sociedad Valenciana Protectora Animales y Plantas (SVPAP) por un problema cardíaco. Al llegar al hospital, fue atendida por el veterinario Javier Engel en el servicio de cardiología, que tras una exploración concluyó que la perrita sufría de problemas respiratorios y un soplo muy evidente.

Tras el diagnóstico inicial, se realizaron radiografías de tórax donde se observó un corazón muy grande y un edema de pulmón secundario a su problema cardíaco, por lo que se procedió inmediatamente a estabilizarla con diuréticos y oxigenoterapia y, una vez estable, se valoró con ecocardiografía su problema cardíaco.

Esta prueba mostró que Anita presentaba un conducto arterioso persistente, una anomalía congénita que consiste en la presencia de un vaso anómalo entre la arteria pulmonar y la arteria aorta del corazón, que en condiciones normales debe cerrarse después del nacimiento, pero que en algunos casos no ocurre.

Si este conducto no se cierra, predispone en estos pacientes a un agrandamiento de su corazón debido al acúmulo de sangre y por consiguiente un aumento de presión en sus pulmones, por lo que finalmente acaban sufriendo edema de pulmón, una dolencia que si no se trata puede suponer la muerte. El tratamiento debía ser por tanto la cirugía.

SU PEQUEÑO TAMAÑO COMPLICÓ LA OPERACIÓN

  • GALERIA

    Anita durante la aplicación de la anestesia.

Finalmente, el equipo de cirugía dirigido por el veterinario J.M Carrillo llevó a cabo la intervención, sin ningún tipo de complicación. El tratamiento consistió en cerrar el vaso que comunica ambas arterias, algo que en pacientes de más de 3 kilos de peso puede hacerse mediante catéter por mínima invasión, sin embargo, en el caso de Anita , debido a su pequeño tamaño —1,3 kilos—, se tuvo que hacer por cirugía convencional, lo que conllevó realizar una toracotomía  para abrir el tórax y cerrar el conducto.

Anita fue sometida a una anestesia general y se le aplicó anestesia local mediante un bloqueo paravertebral torácico para minimizar el dolor. La anestesia fue controlada por los profesionales Agustín Martínez y Jaime Viscasillas.

Tras la cirugía, Anita pasó a hospitalización. Tras unas horas se realizó el control cardiológico por los veterinarios del servicio de cardiología, Javier Engel y Alicia Fernández y se observó un cierre completo del conducto sin presencia de flujo residual.

La cachorra fue monitorizada durante las primeras 24 horas sin ningún tipo de complicación, y comenzó comer, una buena señal. A las 48 horas ya daba paseos, por lo que a los tres días fue dada de alta. Ahora deberá continuar con su tratamiento cardiológico durante un tiempo y, si todo va bien, los veterinarios estiman que se podrá retirar su medicación y podrá hacer una vida normal.

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