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PROFESIONALES

Los patógenos transmitidos por pulgas, un riesgo para los veterinarios

Un estudio pone de manifiesto que la presencia de pulgas entre los animales de compañía que atienden los veterinarios puede resultar perjudicial para la salud de estos profesionales

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Los patógenos transmitidos por pulgas, un riesgo para los veterinarios

Un estudio pone de manifiesto que la presencia de pulgas entre los animales de compañía que atienden los veterinarios puede resultar perjudicial para la salud de estos profesionales

Javier López Villajos - 15-05-2019 - 12:08 H

El aumento de las temperaturas propio de la primavera trae consigo la presencia de diferentes tipos de parásitos que infectan a los animales de compañía, como es el caso de las pulgas, cuya presencia supone no solo un riesgo para la salud de la mascota, sino para las personas que están a su alrededor, sean propietarios o veterinarios.

Con el objetivo de evaluar su prevalencia y el riesgo que causan, investigadores de la Universidad de Bristol revelan a través de un estudio que los patógenos que transmiten las pulgas localizadas en perros y gatos pueden suponer un riesgo para la salud de los veterinarios.

Para dicho estudio, llevado a cabo en colaboración con MSD Animal Health, se analizó el protocolo estandarizado de inspección de pulgas, comprendido entre el mes de abril y de junio de 2018, en 326 clínicas veterinarias del Reino Unido donde se atendió a un total de 812 gatos y a 662 perros.

Los investigadores recogieron las muestras de las pulgas detectadas, identificaron las especies a las que pertenecían y agruparon dichas muestras mediante la técnica de biología molecular de reacción en cadena de la polimerasa (PCR, por sus siglas en inglés) con el objetivo de establecer un patrón en función de la presencia de patógenos.

De esta forma, los expertos detectaron pulgas en el 28,1% de los gatos y en el 14,4% de los perros, siendo en el 90% de los casos pulgas de la familia Ctenocephalides felis, una de las más abundantes y con mayor distribución a nivel mundial.

En suma, los investigadores observaron que el 14% de estas muestras fueron positivas en al menos un patógeno, siendo el 11’3% de éstas positivas en Bartonella spp, una bacteria capaz de infectar a las personas, tanto a los propietarios que conviven con los animales de compañía que están infestados de pulgas como a los veterinarios que los tratan.

Richard Wall, entomólogo de la Universidad de Bristol, señala que, “el aumento del número de personas que adquieren una mascota influye en la prevalencia de los patógenos que son transmitidos por las pulgas”, destacando la importancia de vigilar de manera continua la presencia de estos parásitos en los animales de compañía.

En base a los resultados, Wall indica que existe una cantidad elevada de perros y gatos que portan pulgas y, por tanto, pueden ser transmisores de Bartonella spp, que supone un importante riesgo para la salud de la mascota afectada, su propietario y el equipo veterinarios que atiende al animal.

Por su parte, Nicola Barclay, gerente de productos senior en MSD Animal Health, detalla que los resultados de esta investigación ponen de relieve la importancia que tiene la prevención de plagas como las de pulgas de cara a evitar una infestación tanto en animales como en humanos.

Barclay añade que este riesgo es mayor en esta época del año donde el aumento de las temperaturas favorece la transmisión de estos patógenos y por tanto la infección que provocan.

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