El Ministerio de Sanidad ha recordado las principales características de la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo, una zoonosis emergente transmitida principalmente por garrapatas
El Ministerio de Sanidad comparte las claves de la zoonosis de la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo
El Ministerio de Sanidad ha recordado las principales características de la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo, una zoonosis emergente transmitida principalmente por garrapatas
Redacción -
19-06-2026 - 11:55 H -
min.
El Ministerio de Sanidad ha compartido una serie de datos clave sobre la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo, una zoonosis emergente transmitida principalmente por garrapatas infectadas que, aunque poco frecuente, puede llegar a causar cuadros graves.
La enfermedad, explican, no cuenta actualmente con una vacuna ni con un tratamiento específico autorizado, por lo que las autoridades sanitarias insisten en la importancia de la vigilancia epidemiológica, la detección precoz y las medidas de prevención frente a las picaduras.
Según explica Sanidad, la principal vía de transmisión es la picadura de garrapatas del género Hyalomma, aunque también puede producirse por contacto con sangre, secreciones o fluidos de personas infectadas, así como con tejidos o sangre de animales portadores del virus. No obstante, la transmisión entre personas no se produce de forma casual, sino únicamente cuando existe contacto directo con fluidos biológicos, por lo que el riesgo para la población general se considera bajo.
La mayoría de las infecciones pueden cursar de forma asintomática o leve. Cuando aparecen síntomas, estos suelen comenzar con fiebre, malestar general, dolor muscular, cefalea, náuseas, vómitos o dolor abdominal. En los casos más graves, la enfermedad puede evolucionar hacia hemorragias, alteraciones de la coagulación, afectación de órganos, shock y otras complicaciones que requieren atención hospitalaria.
El periodo de incubación suele oscilar entre uno y doce días, dependiendo de la vía de transmisión. En los casos sintomáticos, la enfermedad suele comenzar con una fase febril y, en los cuadros más graves, puede evolucionar hacia una fase hemorrágica entre los días seis y nueve. La letalidad descrita en la literatura científica varía ampliamente según los brotes y los sistemas sanitarios, con cifras que oscilan entre el 5% y más del 40%.
Desde el Ministerio recuerdan que España es actualmente el único país de Europa occidental donde se han detectado casos humanos autóctonos de fiebre hemorrágica de Crimea-Congo. El virus fue identificado por primera vez en garrapatas en 2010 y el primer caso humano se confirmó en 2016. Desde entonces se han registrado 21 casos confirmados y seis fallecimientos asociados a esta enfermedad.
Los casos se han localizado principalmente en zonas del oeste y centro-oeste peninsular, especialmente en áreas favorables para la presencia de garrapatas Hyalomma. Las investigaciones epidemiológicas sitúan las exposiciones probables en provincias como Ávila, Badajoz, Cáceres, Córdoba, León, Salamanca y Toledo.
Entre los grupos con mayor riesgo de exposición se encuentran agricultores, ganaderos, trabajadores de mataderos, veterinarios, agentes forestales, cazadores, excursionistas y otras personas que desarrollan actividades al aire libre en zonas con vegetación o pastos. También puede existir riesgo para el personal sanitario que atiende casos sospechosos o confirmados sin las medidas de protección adecuadas.
El diagnóstico se realiza mediante pruebas específicas de laboratorio, entre ellas técnicas PCR para detectar material genético del virus y pruebas serológicas para identificar anticuerpos. Ante una sospecha clínica, resulta especialmente relevante informar sobre posibles antecedentes de picaduras de garrapatas, contacto con animales o exposición a sangre y fluidos de personas infectadas.
En cuanto a la prevención, Sanidad recuerda que la mejor protección consiste en evitar las picaduras de garrapatas mediante el uso de ropa adecuada, repelentes autorizados y revisiones corporales tras actividades en el campo. En caso de encontrar una garrapata adherida, recomienda retirarla cuanto antes con unas pinzas finas, sin aplicar previamente aceites, alcohol u otras sustancias.
Las autoridades sanitarias subrayan que la población no debe alarmarse, ya que se trata de una enfermedad poco frecuente y el riesgo general es bajo. No obstante, recuerdan la importancia de consultar con los servicios sanitarios si, tras una posible exposición, aparecen síntomas compatibles como fiebre, malestar intenso, dolores musculares, vómitos, diarrea, hemorragias o moratones.
El mensaje principal, concluye Sanidad, es que la prevención de las picaduras y la consulta precoz ante síntomas sospechosos siguen siendo las herramientas más eficaces para reducir el impacto de esta zoonosis.