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PROFESIONALES

Médicos y veterinarios colaboran para combatir las lesiones medulares

Un grupo multidisciplinar de investigadores está desarrollando una terapia basada en la hipoxia intermitente para mejorar la función motora y, lo más novedoso, la masa muscular de pacientes que han sufrido lesiones medulares

El nuevo tratamiento desarrollado mejorará la motricidad de las personas con lesión medular.
El nuevo tratamiento desarrollado mejorará la motricidad de las personas con lesión medular.

Médicos y veterinarios colaboran para combatir las lesiones medulares

Un grupo multidisciplinar de investigadores está desarrollando una terapia basada en la hipoxia intermitente para mejorar la función motora y, lo más novedoso, la masa muscular de pacientes que han sufrido lesiones medulares

Francisco Ramón López - 24-05-2019 - 13:58 H

La investigación médica es una de las salidas más desconocidas de los veterinarios que, debido a su amplia formación científica y sus conocimientos sobre bienestar animal —hay que recordar que los tratamientos se desarrollan primero en animales— están perfectamente preparados para desarrollar su actividad en este campo.

Tal es el caso de Breanna Arnold, candidata a doctorado en el Departamento de Ciencias Veterinarias Biomédicas del Colegio Occidental de Medicina Veterinaria (WCVM) que forma parte de un equipo de investigación multidisciplinar liderado por Gillian Muir, que trabaja también en esta facultad.

El equipo de investigadores ha desarrollado una terapia para las lesiones de la médula espinal que podría aumentar la función motora de los pacientes y disminuir la atrofia muscular que produce al mismo tiempo.

La terapia desarrollada ha sido bautizada como hipoxia intermitente aguda (AIH, por sus siglas en inglés), y expone a los pacientes con lesiones de la médula espinal a períodos cortos de niveles de oxígeno bajos o hipóxicos del 11% alternados con períodos de niveles de oxígeno normales del 21%.

Esta exposición fluctuante desencadena una cadena de eventos en las neuronas a medida que reaccionan al estrés producido por la falta de oxígeno. Con el tiempo, esta respuesta en el sistema nervioso promueve cambios que mejoran la recuperación de la función motora de un paciente, incluido un aumento de la fuerza en las extremidades y un movimiento más eficiente.

"La hipoxia intermitente aguda es una opción de tratamiento realmente excelente porque no es invasiva", explica Arnold, que asegura que la terapia es, además, muy segura. 

ENTRENANDO RATAS DE LABORATORIO

Este estudio se desarrolló en un grupo de ratas de laboratorio con lesión medular a las que se entrenó para realizar diversas tareas que indicaban su función motora y estado de recuperación. Tras meses de observación descubrieron que, efectivamente, las ratas estaban recuperando su movilidad, pero también su masa muscular.

Así, además de observar el impacto positivo de la terapia en las capacidades motoras de los animales de laboratorio, los científicos comenzaron a intuir que estas mejoras podrían deberse no solo a la plasticidad neural —el mecanismo por el que el sistema nervioso responde al daño estableciendo nuevas rutas— sino también a los cambios en el tejido muscular, lo que les llevó a territorio desconocido.

Y es que es sabido que las lesiones de la médula espinal causan degradación muscular o atrofia, debido al daño de las neuronas y el poco uso del músculo. Además, para mantener el tejido muscular la tasa de metabolismo debe ser lo suficientemente alta como para que se construyan nuevas proteínas más rápido de lo que se descomponen.

Dado que el músculo es un tejido muy importante para el metabolismo, los pacientes con lesión modular no solo experimentan problemas motrices, sino que también corren el riesgo de desarrollar enfermedades secundarias, como la diabetes o enfermedades del corazón.

Los investigadores son optimistas y creen que el tratamiento por hipoxia intermitente aguda podría generar nuevos procedimientos en clínicas que beneficiarán a los pacientes y mejorarán su recuperación de las lesiones de la médula espinal no solo en cuanto a la mejora de la movilidad sino a la de la atrofia muscular, lo que también reduciría la incidencia de enfermedades secundarias.

Ya se han llevado a cabo ensayos preclínicos en humanos con este tratamiento con “resultados prometedores” que incluyen un aumento de la velocidad al caminar y la resistencia en pacientes con lesiones de la médula espinal.

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