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PROFESIONALES

Más de 40 residencias de mayores de la Comunidad de Madrid ofrecen terapias asistidas con animales

Las sesiones con perros y gatos estimulan las funciones físicas, sociales, emocionales y cognitivas de los usuarios

La consejera de Familia, Juventud y Política Social, Concepción Dancausa, durante su visita a un centro de mayores.
La consejera de Familia, Juventud y Política Social, Concepción Dancausa, durante su visita a un centro de mayores.

Más de 40 residencias de mayores de la Comunidad de Madrid ofrecen terapias asistidas con animales

Las sesiones con perros y gatos estimulan las funciones físicas, sociales, emocionales y cognitivas de los usuarios

Redacción - 03-03-2023 - 11:51 H - min.

La Comunidad de Madrid ofrece terapias asistidas con animales (TAA) a los usuarios de las residencias de mayores de la región, una iniciativa que mejora las funciones físicas y emocionales de los participantes y que ya está funcionando en un total de 43 centros como actividad complementaria a los tratamientos clínicos habituales.

La consejera de Familia, Juventud y Política Social, Concepción Dancausa, ha visitado este viernes 3 de marzo uno de ellos, la Residencia de Mayores Amavir Valdebernardo, donde ha podido asistir a una de estas terapias con perros para comprobar cómo se desarrollan y sus efectos beneficiosos para los usuarios.

Las TAA, explican desde la Comunidad de Madrid, empezaron a utilizarse por primera vez a finales del siglo XVIII en un centro para personas con discapacidad intelectual de Gran Bretaña, que constató que la compañía de los animales favorecía una mejora del comportamiento social. La región impulsa estas actuaciones no solo en este tipo de instalaciones, sino también en casos de enfermedad mental o niños con necesidades especiales.

Las sesiones con perros, que se llevan a cabo de manera regular en el espacio visitado por Dancausa, forman parte del tratamiento que reciben personas afectadas por Alzheimer. La compañía de los canes los anima a pasear, activando sus funciones físicas, y disminuye su nivel de estrés, lo que facilita las relaciones sociales y la confianza con los médicos y gerocultores.

Además, supone un estímulo mental para los participantes, que al evocar recuerdos de anteriores mascotas aumentan su interés por comunicarse con el exterior, una situación que genera un incremento de su atención y motivación de manera espontánea. La mayoría de las mascotas utilizados en estas sesiones son perros y gatos con características y adiestramiento específicos para convertirse en co-terapeutas, que influyen positivamente en los ámbitos físico, social, emocional y cognitivo.

“Esta experiencia mejora la calidad de vida de los mayores aprovechando el vínculo emocional que se establece entre personas y animales”, ha subrayado Dancausa, que ha recordado que las sesiones refuerzan, pero en ningún caso sustituyen, a las terapias y tratamientos clínicos que requieren estas personas.

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