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PROFESIONALES

Los expertos desaconsejan el uso de collares eléctricos

El grupo de Etología Clínica de la Asociación de Veterinarios Españoles Especialistas en Pequeños Animales expone las razones por las que el uso de collares eléctricos supone un riesgo para el bienestar de los animales

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Los expertos desaconsejan el uso de collares eléctricos

El grupo de Etología Clínica de la Asociación de Veterinarios Españoles Especialistas en Pequeños Animales expone las razones por las que el uso de collares eléctricos supone un riesgo para el bienestar de los animales

Javier López Villajos - 11-12-2018 - 12:30 H

Los expertos que forman el Grupo de Especialidad de Etología Clínica (GrETCA por sus siglas) de la Asociación de Veterinarios Españoles Especialistas en Pequeños Animales (AVEPA) enumeran las razones por las que desaconsejan el uso de collares eléctricos, destacando que estos suponen un riesgo para el bienestar de los animales, tal y como informa en un comunicado el GrETCA.

En primer lugar, Rosana Álvarez, veterinaria acreditada por AVEPA en Medicina del comportamiento, señala los problemas relativos a la magnitud del impulso eléctrico que desprenden los collares eléctricos, indicando que la elección del nivel adecuado de estimulación para conseguir el efecto deseado sin excederse es complicada. 

Dicho estímulo depende a su vez de la intensidad de la descarga, de las variaciones de la resistencia que ponen las condiciones de la piel del animal al paso de la corriente eléctrica y de la propia psicología del animal en términos de sensibilidad ya que, según un estudio, el uso de collares eléctricos, aun siendo realizado por profesionales, puede generarles altos niveles de estrés.

USO CONTRAPRODUCENTE

Los expertos apuntan que determinadas circunstancias como la frustración del dueño o el estado de excitación de los animales contribuyen a que se realice una estimulación eléctrica con un grado de intensidad más elevado del necesario.

Según los etólogos, dicho estímulo debe aplicarse en el momento adecuado. De lo contrario, el animal puede asociar el uso de este collar de forma negativa, algo que puede tener un efecto a largo plazo basado en la llamada “indefensión aprendida”, una condición que inhibe conductas instintivas como la de escapar de una situación peligrosa.

Con todo, los expertos desaconsejan el uso de collares eléctricos para tratar problemas de conducta relacionados con la ansiedad o el miedo ya que ni tratan ni corrigen dichos problemas. Al contrario, pueden empeorarlos y hacer que se manifiesten de otra forma. 

POSIBLES DAÑOS

Por otro lado, los etólogos hacen hincapié en el potencial que tienen estos collares para causar dolor en el animal, algo que desencadenaría su agresividad. Además, el uso de este método puede conllevar a la necrosis por presión en la piel del cuello del animal junto con las lesiones que causa la electricidad que despide.

Es por ello que los expertos defienden que enseñar nuevas conductas mediante el uso de descargas eléctricas es poco apropiado, además de innecesario. 

Y es que, para los etólogos, el coste en cuanto a la pérdida de bienestar que sufre el animal es demasiado elevado como para justificar el uso de collares eléctricos, dado que existen alternativas igualmente efectivas e inofensivas como el adiestramiento basado en la recompensa.

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