MARTES, 27 de octubre 2020, actualizado a las 4:37

MAR, 27/10/2020 | 4:37

PROFESIONALES

Los diez pasos de un veterinario en un examen clínico de osos

La Universidad de Georgia ha compartido los diez pasos necesarios, que utilizan los expertos veterinarios, para efectuar un examen clínico a un oso

El oso negro Dj, al que los veterinarios realizan un examen clínico todos los años antes de hibernar, en el Bear Hollow Zoo.
El oso negro Dj, al que los veterinarios realizan un examen clínico todos los años antes de hibernar, en el Bear Hollow Zoo.

Los diez pasos de un veterinario en un examen clínico de osos

La Universidad de Georgia ha compartido los diez pasos necesarios, que utilizan los expertos veterinarios, para efectuar un examen clínico a un oso

Alfonso Neira de Urbina - 21-04-2019 - 23:00 H

El profesor de Medicina Zoológica y de Animales Exóticos de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Georgia, Joerg Mayer, ha compartido los diez pasos que se deben dar para efectuar un examen clínico a un oso.

Una vez al año, el veterinario lleva a un grupo de estudiantes al Bear Hollow Zoo para realizar el chequeo anual al DJ, un ejemplar de oso negro americano de 16 años. Normalmente, el examen clínico se realiza un mes antes de que el ejemplar hiberne y, durante ese trabajo, se realiza mucha medicina preventiva, según ha explicado Mayer.

El primero de los diez pasos propuestos por Mayer es anestesiar al oso. Este es un paso fundamental, ya que estos animales son peligrosos y deben estar completamente dormidos durante el examen. Normalmente suelen estar en ese estado durante tres o cuatro horas, según ha señalado Mayer, quien ha explicado que “con perros y gatos, no necesitas hacerlo. Con un perro peligroso puedes usar un bozal, pero no puedes ponerle un bozal a un oso”.

El siguiente paso es menos obvio: realizar un ultrasonido. Los osos son muy propensos a los cánceres de hígado, sobre todo cuando viven en cautiverio. “Una razón es que crecen mucho más en cautiverio que en la naturaleza” ha señalado la profesora universitaria, y un ultrasonido puede detectar signos tempranos de problemas hepáticos. Es más, este punto puede salvar al ejemplar, ya que, según ha explicado la veterinaria, “si ves signos clínicos de que rechaza la comida o baja el ritmo, es demasiado tarde para ellos. Es por lo que realizamos el examen una vez al año”.

Posteriormente, Mayer aconseja que se realice un análisis de sangre, lo que incluye el recuento de glóbulos blancos y los "valores" de hígado y riñón. “Si observamos una tendencia a que cada año los valores aumenten (lo que no es una buena señal), entonces el ejemplar está en nuestro radar. Tal vez tengamos que modificar la alimentación. Tal vez disminuyamos la proteína o agregamos más pescado para incrementar la cantidad de omega 3. Ese es el objetivo de estos controles anuales ", ha señalado Mayer.

La salud dental es importante y es el cuarto paso propuesto por el veterinario, comprobar los dientes. A veces los osos se fracturan los dientes al roer excesivamente. "Pueden estar aburridos o no tan desafiados mentalmente como lo estarían en la naturaleza porque están seguros y tienen alimentos para que no tengan que preocuparse por nada", señala Mayer, quien concreta que "si se aburren, pueden desarrollar movimientos repetitivos y algunas veces muerden una roca o algo así y se rompen un diente".

Por ello, Bear Hollow mantiene a sus osos mentalmente activos. “Esconden cosas para que DJ las encuentre, rocían comida en diferentes lugares y ponen miel en el tronco de un árbol o lo alimentan con gusanos vivos. De esa manera, los osos tienen que usar sus narices para encontrar la comida”, ha referido el veterinario.

Concretamente,  DJ tiene excelentes dientes porque es muy aficionado las bellotas. "Creo que la cáscara funciona como un cepillo de dientes y raspa las sobras y las bacterias que causan el sarro", señala Mayer.

Tomar una radiografía es otro de los pasos que se tienen que dar para realizar un buen análisis clínico a un oso. A Dj, y a los otros osos, se les realiza una radiografía cada dos años, para verificar si hay cambios artríticos u otros problemas relacionados con las articulaciones o los huesos. Eso sí, si algún ejemplar presenta cojera, se le realiza un radiografía inmediatamente, además se verifica el rango de movimiento de las articulaciones, escuchando los chasquidos para asegurar que no hay espolones o evidencia de artritis.

El siguiente paso es examinar las orejas y los ojos. Después, los veterinarios tienen que comprobar (o tratar) la piel por si presentase parásitos, ya que cohabitan con animales como las ardillas que pueden portar estos organismos.

También es conveniente suministrar un desparasitante y hacer un examen fecal, y en noveno lugar, Mayer enseña a sus alumnos como palpar la barriga del oso, lo que realizan para comprobar que no haya masas extrañas y para revisar los órganos.

Por último, y como décimo punto del decálogo para examinar a un oso, se le deben dar líquidos de apoyo después de la anestesia.

VOLVER ARRIBA
Uso de Cookies Cerrar

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia de navegación, y ofrecer contenidos de interés. Al continuar con la navegación entendemos que se acepta nuestra política de cookies.