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PROFESIONALES

“La legislación de medicamentos veterinarios no es efectiva”

El presidente del Colegio de Veterinarios de Vizcaya sostiene, a tenor de la investigación de una trama de falsificación de recetas, que la legislación actual no es efectiva a la hora de reducir el uso de medicamentos en animales de abasto

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“La legislación de medicamentos veterinarios no es efectiva”

El presidente del Colegio de Veterinarios de Vizcaya sostiene, a tenor de la investigación de una trama de falsificación de recetas, que la legislación actual no es efectiva a la hora de reducir el uso de medicamentos en animales de abasto

Francisco Ramón López - 09-04-2019 - 14:30 H

El Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil (Seprona) iniciaba este lunes 8 de abril una investigación a un grupo de siete personas afincado en la provincia de Burgos que presuntamente traficaba con medicamentos veterinarios que no cumplían con los controles establecidos para este tipo de fármacos destinados a animales para consumo humano.

Uno de los tres veterinarios presuntamente implicados estaba colegiado en la provincia vecina de Vizcaya, por lo que el presidente de esta organización colegial provincial y del Consejo de Colegios Veterinarios del País Vasco, Álvaro Mateos, ha explicado a Animal’s Health, qué cree que ha podido pasar en este caso con la información de la que dispone.

“Sabemos que el Seprona había visitado una explotación ganadera, pero desconocemos nada más. Desconocemos de qué compañero se trata”, apunta el presidente, que pide “cautela” a la hora de sacar conclusiones de estos casos, que considera “anecdóticos”, y admite necesitar más información para “poder ser más certeros”.

Será cuando tengan esta información, en la línea de lo que sostenía en declaraciones a este periódico el presidente del Colegio de Veterinarios de Burgos, Tomás Fisac, cuando se la harán llegar a la comisión deontológica, que se encargará de estudiar el caso y, “si se demuestra que se ha incurrido en una falta grave o muy grave, referente a una actuación como la que parece que se describe en la noticia”, podría llevar a la inhabilitación para ejercer la profesión.

Mateos sostiene que los colegios están siendo los primeros que están dando pasos para que este tipo de casos se produzcan cada vez menos, concretamente a través de la apuesta por las plataformas de recetas electrónicas como Prescrivet, impulsada por la Organización Colegial Veterinaria.

Las razones esgrimidas por el presidente para elegir esta plataforma y no otras es que ofrece garantías de trazabilidad y una serie de filtros que obligan al colegiado a seguir una serie de pautas en las que “queda perfectamente registrado todo”, desde la prescripción a la dispensa, “toda la vida del medicamento”.

Uno de los puntos que aportan más seguridad a Prescrivet es que recoge dónde y cuándo se ha prescrito la receta, por lo que, por razones logísticas, el veterinario siempre tiene que estar presente en la explotación. “Salvo que uno tenga un helicóptero no puede estar prescribiendo en Bilbao, luego por la tarde en San Sebastián, por la noche en Burgos y a primera hora del día siguiente en Guadalajara”, bromea.

Dicho esto, insiste en la falta de información y manifiesta que no sabe qué plataforma se utiliza en Burgos —un veterinario solo puede prescribir en su provincia de colegiación, aunque existe la fórmula de la colegiación secundaria—, o esta trama concreta, aunque sospecha más de otras plataformas que funcionan de manera paralela a Prescrivet y que no son tan seguras.

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    Álvaro Mateos en su despacho

 ADAPTÁNDOSE A LA NUEVA LEGISLACIÓN DE ANTIBIÓTICOS

De nuevo sin conocer los detalles del caso, el presidente no descarta que pudieran haberse vendido antibióticos sin control en la trama, aunque pide que no se creen alarmas en este asunto. “Los antibióticos en ganadería se pueden utilizar”, aclara, eso sí, recuerda que hay que cumplir una serie de requisitos, como el periodo de abstinencia para que el animal lo elimine de su sistema antes de que su carne o su leche pueda ser consumida, un tiempo de espera que, admite, puede generar pérdidas a los ganaderos.

“Puede ser que algunos hayan tenido una forma de manejo tradicional y ahora que se ha endurecido la legislación en el uso de antibióticos tengan que adaptarse”, comenta, y apunta que siguen existiendo ganaderos que utilizan el sistema conocido como receta veterinaria inversa.

Esto ocurre, explica, cuando determinados ganaderos, que ya conocen los medicamentos veterinarios con prescripción obligatoria que necesitan, como pueden ser antibióticos, deciden obtener primero el medicamento en el punto de venta y después conseguir la receta.

Para esto, apunta, “alguien se tiene que haber prestado a proporcionar el producto sin receta”, y el veterinario, por su parte, tiene que formalizar más tarde la venta sin haber tenido que visitar la granja y asegurarse de que ese tratamiento es el más adecuado.

Así, el modus operandi más probable para Mateos es que el ganadero haya conseguido el medicamento veterinario en un establecimiento de distribución de este tipo de productos, que se suelen conocer como 'comercial ganadera', y el veterinario, “bien trabaje en la propia 'comercial' o bien trabaje por su cuenta”, cobre por legalizar esa venta.

LA PROHIBICIÓN DE LA DISPENSA NO ES EFECTIVA

Lo que, para el presidente, suele suceder en estos casos es que existe una empresa distribuidora de medicamentos veterinarios de por medio. “Los medicamentos veterinarios para ganadería no los venden las farmacias, los venden las 'comerciales'. Los veterinarios, por ley, tenemos prohibida la venta o dispensa de medicamentos”, señala, y  explica que los veterinarios ganaderos solo pueden “ceder” los medicamentos, es decir, aplicar directamente un medicamento con el que cuenta en su botiquín.

“Este es el primer problema”, afirma Mateos, que apunta que aunque esta normativa pretendía salvaguardar el producto veterinario para que no se abusara de su uso, no ha conseguido este efecto. De hecho, sostiene que no está aparejado que los países en los que está prohibida la dispensa, como Italia o España, haya menor consumo de medicamentos veterinarios. Un ejemplo de legislación “lógica” sería Francia, donde el veterinario puede prescribir y vender, pero solo productos que vaya a utilizar en los animales que atiende directamente.

De hecho, para Mateos esta legislación restrictiva pero ineficaz no ha funcionado para frenar esta trama y considera que no ha sido eficaz “porque es vieja”, y considera que “lo único que ha conseguido crear es que existan grandes 'comerciales' de ventas de productos farmacéuticos veterinarios que son las que ahora tienen el poder económico y que no van a querer perder”.

Por último, incide en que “si alguien ha ganado dinero con este asunto, probablemente no sea el veterinario”. “El que está ganando dinero es el que está vendiendo el medicamento”, concluye.

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