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PROFESIONALES

La vacunación como medida preventiva contra la leishmaniosis en lobos

El veterinario del parque cinegético El Hosquillo, que recientemente ha perdido una pareja de lobo ibérico a causa de la Leishmania, propone la vacunación de estos animales como medida preventiva contra la enfermedad

El veterinario Miguel Ángel Verona trabajando con lobos.
El veterinario Miguel Ángel Verona trabajando con lobos.

La vacunación como medida preventiva contra la leishmaniosis en lobos

El veterinario del parque cinegético El Hosquillo, que recientemente ha perdido una pareja de lobo ibérico a causa de la Leishmania, propone la vacunación de estos animales como medida preventiva contra la enfermedad

Jorge Jiménez - 05-04-2019 - 16:00 H

La pareja de lobos del parque cinegético El Hosquillo, en la provincia de Cuenca, ha muerto a causa de leishmaniosis, según ha confirmado a Animal’s Health el veterinario del parque, Miguel Ángel Verona San Juan.

La pareja de lobos llegó en el año 2016, procedente de Lobo Park (Málaga), donde acudió en persona el veterinario de El Hosquillo para seleccionar los lobos que pasarían a vivir en el parque ubicado en la serranía conquense, que tras un examen clínico en el que no se encontró ninguna sintomatología que hiciera al profesional sospechar de nada, fueron llevados al parque.

Fue a mediados de noviembre de 2018 cuando los cuidadores del parque comentaron que la hembra padecía una cojera bastante persistente. Ante el aviso, Verona tomó la determinación de examinar al animal mediante sedación. Durante el examen, el veterinario descubrió que la loba presentaba una dermatitis ulcerosa en las almohadillas de las patas traseras.

“Presentaba unas heridas ulceradas sangrantes” señala Verona, que procedió a realizar una cura a la hembra que, no presentaba ninguna sintomatología más allá de esas dos heridas en las dos patas traseras.

Tras recuperarse de la cojera sufrida en el mes de noviembre, entre finales de febrero y principios de marzo del 2019, los cuidadores volvieron a avisar al veterinario de que la loba presentaba de nuevo cojera.

CONFIRMACIÓN DE LEISHMANIOSIS

Con este segundo aviso, el veterinario confiesa que se “mosqueó”, pues según explica, el terreno donde estaban ubicados los animales era húmedo y blando, lo cual no encajaba con el tipo de heridas que presentaba la loba, sin cicatrizar, aun siendo una zona donde podía llegar a lamerse.

En este punto, Verona decidió dormir a los dos animales para examinarlos. En el caso del macho, presentaba ulceraciones en las cuatro patas y dermatitis ulcerante sangrante. Ante dichos signos el veterinario señala que empezó a plantearse que fuera un caso de leishmaniosis, pues presentaba además inflamación en los ganglios linfáticos poplíteos y úlceras en la boca, una sintomatología que llegó a “angustiar” a Verona, que procedió a extraer muestras de sangre del animal para su análisis. En cuanto a la hembra, apreciaron que esta presentaba heridas “mucho más extensas” que las del mes de noviembre, tenía la mucosa muy pálida y presentaba dermatosis descamativa en la zona ventral, así que decidieron también extraerle sangre. 

“Cuando volvimos a ver al macho, no logró despertarse de la anestesia, estaba muerto”, lamenta Verona, quien apunta que la hembra sí que despertó de la anestesia. Con la hembra ya estabilizada realizaron las correspondientes pruebas a las muestras de sangre extraídas, hallando positivo en Leishmania en el macho, enfermedad zoonótica que puede transmitirse de animales a humanos.

“Hicimos también un hemograma, una bioquímica y vimos que tenía el riñón afectado”, indica Verona, quien señala que tras estos resultados inició la necropsia al macho que presentó una hepatomegalia "bestial". "El hígado se deshacía”, recuerda, y relata que el bazo también presentaba un tamaño mayor de lo normal, el riñón presentaba glomerulonefritis y había zonas necróticas, hemorrágicas y úlceras en la mucosa bucal.

La hembra, sin embargo, dio negativo en un test rápido de Leishmania, pero ante una sintomatología parecida a la del macho, Verona decidió, basándose en su experiencia de 30 años como veterinario del parque y en el sufrimiento que padecía el animal, eutanasiar a la hembra, teniendo en cuenta, además, que la enfermedad es una zoonosis, por lo que se puede transmitir a personas.

Mediante la necropsia de la loba, el veterinario confirmó su hipótesis, la hembra presentaba el hígado y los riñones afectados, e iguales síntomas claros de leishmaniosis que el macho. El test rápido había fallado como ya había intuido el veterinario.

El tratamiento en un animal salvaje no es tan sencillo como en el caso de los perros en los hogares. “En un principio pensamos en un tratamiento mediante antimoniales contra la enfermedad, pero no había garantías de que pudiéramos ofrecerlo al 100%, puesto que no podíamos garantizar que el animal tomara la pastilla durante los 28 días en la comida, al vivir en una amplia parcela de 2 hectáreas”, se lamenta Verona.

CONTAGIO Y PREVENCIÓN

Sobre la forma de contagio, el veterinario apunta a que los lobos pudieron infectarse en su lugar de origen, Antequera (Málaga), e incubar la enfermedad, “que puede durar hasta 2 años o 2 años y medio”, en la serranía de Cuenca, donde, según indica, no es muy probable la presencia de flebótomo por las frías temperaturas; pero no descarta otras hipótesis.

A raíz de la muerte de estos dos lobos, el veterinario se plantea, en un futuro, cuando tengan que volver a traer al parque nuevos ejemplares de lobo ibérico, realizar una analítica. “No un test rápido de anticuerpos, sino un PCR para ver que el animal está libre de Leishmania”, subraya Verona.

Además, el veterinario se plantea la vacunación de los nuevos lobos contra la enfermedad, señalando la vacuna LetiFend® de LETIPharma como “posiblemente eficaz” en lobo contra la leishmaniosis, pues “hace desaparecer la carga parasitaria evitando la sintomatología clínica”, apunta el veterinario.

En este sentido, Verona señala la vacunación como única opción preventiva para los lobos, ya que la colocación de collares en este tipo de animales “es inviable”, puesto que son animales salvajes, que no tienen contacto físico con cuidadores y su manejo “es complicado”.

En líneas generales, el veterinario apunta que, en zonas más urbanas, alejadas de la serranía conquense, “se están viendo muchos perros con Leishmania”, habiéndose visto aumentada la incidencia de la enfermedad. Ante la enfermedad, Verona indica que “sería bastante interesante el poder controlar la enfermedad, es una zoonosis, pero podemos hacer más de lo que estamos haciendo”.