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PROFESIONALES

La situación de los veterinarios tras la dimisión de Theresa May

La dimisión de la primera ministra británica, Theresa May, ha añadido aún más incertidumbre al futuro de la veterinaria en el país, al no haber conseguido pactar un acuerdo de Brexit

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Theresa May, primera ministra británica, visiblemente emocionada tras hacer pública su dimisión.

La situación de los veterinarios tras la dimisión de Theresa May

La dimisión de la primera ministra británica, Theresa May, ha añadido aún más incertidumbre al futuro de la veterinaria en el país, al no haber conseguido pactar un acuerdo de Brexit

Jorge Jiménez Rodríguez - 24-05-2019 - 15:45 H

La primera ministra británica, Theresa May, ha anunciado su dimisión como líder del Partido Conservador del Reino Unido, la cual hará efectiva el próximo 7 de junio. May ha comunicado su renuncia señalando que, “ha llegado la hora de que otro primer ministro lidere el país”, subrayando además que su estancia en el cargo ha sido “el mayor honor” de su vida, y asegurando que, no será la última mujer en ocuparlo. Con la marcha de Theresa May, que no ha sido capaz de poner de acuerdo al Parlamento británico sobre una salida pactada de la Unión Europea (UE), quedan algunos aspectos sin resolver relativos al sector veterinario y de la sanidad animal del Reino Unido, y sus relaciones con España y el resto de la UE.

En los últimos meses, la posibilidad de un Brexit sin acuerdo ha ido provocando cada vez más incertidumbre tanto en el sector veterinario como en el ganadero del Reino Unido. A pesar de los esfuerzos del Gobierno de Theresa May por tratar de convencer de que el suministro de medicamentos veterinarios no sería un problema tras la marcha del país de la UE, asuntos como la falta de veterinarios en el Reino Unido, su dependencia de trabajadores inmigrantes, y las dudas sobre cómo se va a garantizar el bienestar animal y la sanidad tras el Brexit, preocupan a la comunidad veterinaria.

MEDICAMENTOS VETERINARIOS

En este sentido, respecto al suministro de medicamentos veterinarios, el Gobierno británico ya anunció que tenía en cuenta los posibles escenarios tras el abandono de la UE en los que pudiera tener lugar una interrupción en el suministro de medicamentos veterinarios. Para reducir las probabilidades de que esto ocurra, el Ejecutivo de Theresa May contempla habilitar un espacio adicional para el transporte de estos medicamentos en ferris.

También, se ha considerado permitir el uso de medicamentos autorizados en otros países y que pueden importarse a través del esquema de Importación Especial de la Dirección de Medicamentos Veterinarios (VMD, por sus siglas en inglés), además de considerar los medicamentos veterinarios como ‘bienes críticos’, y combatir su posible escasez mediante un sistema de informes de suministro industrial que ofrece la VMD.

ESCASEZ DE VETERINARIOS

Otro de los aspectos que preocupa en el sector de la sanidad animal británico es la actual escasez de veterinarios en el Reino Unido, teniendo en cuenta además que muchos veterinarios españoles desarrollan su carrera profesional allí, y podrían verse afectados por este nuevo escenario. Ante esta situación se ha manifestado en diversas ocasiones Simon Doherty, presidente de la Asociación Británica de Veterinarios (BVA, por sus siglas en inglés), señalando su “preocupación” al respecto, dado el vacío de trabajadores que puede darse en áreas críticas del bienestar animal y la salud pública. De hecho, más del 54% de los veterinarios británicos ve la ruptura con Europa como una amenaza, más que como una oportunidad.

Precisamente, esta escasez de veterinarios podría verse agravada tras el Brexit, ya que muchos veterinarios extranjeros podrían rechazar la oportunidad de realizar una carrera profesional en el Reino Unido como consecuencia de la incertidumbre que una salida de la UE no pactada genera. Lo cual queda reflejado en las declaraciones para Animal's Health de Juan Miguel Ávila, gerente de Eville & Jones, empresa que dirige el control sanitario en el Reino Unido, y contratan veterinarios tanto de España como de otros 25 países de la UE.

Independientemente de qué tipo de Brexit vaya a haber, a los veterinarios siempre se les va a dar prioridad, y se van a seguir aceptando estudiantes de veterinaria de la UE”, señala Ávila, añadiendo que esta es la postura transmitida desde el Royal Veterinary College y la BVA.

Asimismo, Ávila indica que “la situación de los veterinarios no ha cambiado con el Brexit”, lo único que ha cambiado en este sentido es “la percepción” de los veterinarios respecto a comenzar una carrera profesional en el Reino Unido, motivada por la “mala publicidad” que supone el Brexit, y la incertidumbre que promueve.

Por su parte, ante esta incertidumbre, el gerente se ha mostrado tranquilo y seguro, convencido de que en caso de Brexit “duro”, las autoridades británicas “sabrán cómo proceder”, y dada la falta de veterinarios “van a poner todas las facilidades” para poder seguir admitiendo a profesionales procedentes de Europa.

Sin embargo, señala como necesario que, desde el Gobierno, se reconozca la profesión veterinaria como ‘profesión de baja ocupación’ en el Reino Unido, para facilitar aún más la entrada de personal veterinario en el país, que, en caso de Brexit sin acuerdo, Ávila afirma estar seguro de que se tomarán medidas a este respecto.

BIENESTAR ANIMAL Y SANIDAD

Respecto a las garantías sobre bienestar animal en un escenario post-Brexit, hasta 36 organizaciones de defensa de los animales han pedido al Gobierno Británico que se mantengan o refuercen las condiciones legales de los animales por parte del Reino Unido. Tanto estas organizaciones como la oposición en el Parlamento, recordaron que, según las encuestas, 8 de cada 10 británicos cree que se debe mantener o reforzar el bienestar de los animales tras el abandono de la UE.

Si bien estos son los datos que arrojan las encuestas, según los planes actuales, los animales recibirían menos protección legal después de producirse el Brexit, tal y como se apunta desde la oposición y desde los grupos de presión. Y es que, los distintos departamentos gubernamentales ya no estarán obligados a considerar la sensibilidad y el bienestar de los animales en las nuevas leyes y políticas.

En este sentido podrían permitirse importaciones de productos lácteos tratados con hormonas, o de pollo clorado, práctica prohibida en Europa que consiste en sumergir al pollo ya sacrificado en una solución antimicrobiana de agua clorada para matar las bacterias y otros patógenos, dicha técnica no está permitida pues puede conllevar que no se apliquen otras medidas de higiene necesarias en las explotaciones avícolas.

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