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PROFESIONALES

La profesión veterinaria no es inmune a la epidemia de opioides

Un veterinario y antiguo adicto y un agente de la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos dan consejos de cómo enfrentarse al problema con los opioides

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La profesión veterinaria no es inmune a la epidemia de opioides

Un veterinario y antiguo adicto y un agente de la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos dan consejos de cómo enfrentarse al problema con los opioides

Francisco Ramón López - 18-01-2019 - 11:00 H

La revista JAVMA, la publicación bimestral de la Asociación Americana de Medicina Veterinaria (AVMA, por sus siglas en inglés), ha entrevistado a dos de los conferenciantes del último congreso de la Asociación Americana de Veterinarios Equinos (AAEP, por sus siglas en inglés), que el pasado diciembre abordaron el problema con las drogas al que se enfrenta Estados Unidos desde la perspectiva veterinaria.

Esta “epidemia”, según datos de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades del país, provoca decenas de miles de muertes por sobredosis cada año, 50.000 en 2017. Una realidad que ha tenido que abordarse con una legislación que endurece la receta de analgésicos en animales, que no ha logrado frenar el aumento del uso veterinario de opioides en el país.

Uno de los entrevistados es el agente de la Administración para el Control de Drogas (DEA), James Arnold, que explica las señales de adicción que los veterinarios deben de buscar en pacientes o incluso colegas de profesión para reconocer y tratar el problema. Y es que Arnold afirma que las clínicas veterinarias de todo el país están sufriendo cada vez más casos de robos y de clientes que acuden con sus animales con la intención de conseguir recetas de opioides para consumo propio.

Para evitar esto, el agente sugiere varias medidas para mejorar la seguridad, tanto la propia como la de los clientes. Entre ellas está el cuidado de los analgésicos con opioides, que siempre deben de estar a buen recaudo en cajas de seguridad, instalar alarmas y cámaras de seguridad o incluso colocar un botón de pánico bajo el mostrador con línea directa a la policía.  También recomienda seguir concienzudamente un inventario de recetas, crear protocolos de actuación ante los clientes que soliciten medicamentos prohibidos, y denunciar todos los robos o pérdidas a la DEA.

LA ADICCIÓN EN LA PROPIA PROFESIÓN

Por su parte, el veterinario equino Matt Moskosky, ofrece otros consejos para los profesionales que hayan sufrido adicciones en el pasado, como contratar a otra persona por un tiempo para que dispense los medicamentos durante las épocas en las que no se sientan capaces o contar solamente con el número de medicamentos que realmente se crea que se van a utilizar.

Durante su entrevista a AVMA, Moskosky explica además su experiencia personal y cómo afectó a su carrera. “He estado luchando contra mis adicciones desde los 12 años, y aunque jugaba al futbol, sacaba buenas notas y parecía el perfecto niño americano estaba viviendo una doble vida”, relata, y aconseja que los veterinarios que estén en recuperación se rodeen de compañeros de confianza que le rindan cuentas si se desvían del camino.

Continuando con su historia, el profesional ha explicado que cuando se graduó en 2009 en la universidad de Texas A&M ya era un adicto a los analgésicos debido a un dolor crónico que arrastraba desde hace años tras una lesión jugando al futbol. “Cuando fui a trabajar en mis primeras prácticas mi adicción comenzó a florecer”, relata, para después continuar explicando que poco después todo salió a la luz y fue despedido.

Tras pasar por tratamiento y recuperar su licencia regresó al sector como veterinario a domicilio, pero  cuando volvió a ganar dinero y a estresarse por el trabajo siguió tomando drogas y finalmente terminó perdiendo de nuevo su licencia, tras lo cual el estado de Texas le dio una última oportunidad, que esta vez está aprovechando.

“Los veterinarios no son ajenos a este problema”, afirma, y pide a las personas con problemas de abuso de sustancias del sector que no se avergüencen y que recuerden que no están solos. “Es importante para la comunidad veterinaria saber que la adicción es una enfermedad y que son gente enferma que necesita ayuda y que se puede recuperar y seguir siendo un profesional competente, ético y apasionado si se le da la oportunidad”.

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