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Una inteligencia artificial muestra resultados prometedores para reconocer el dolor en gatos

Un estudio ha mostrado que una inteligencia artificial con un enfoque basado en puntos de referencia tiene una precisión del 77% a la hora de evaluar el dolor en gatos

La evaluación del dolor es especialmente difícil en los gatos.
La evaluación del dolor es especialmente difícil en los gatos.

Una inteligencia artificial muestra resultados prometedores para reconocer el dolor en gatos

Un estudio ha mostrado que una inteligencia artificial con un enfoque basado en puntos de referencia tiene una precisión del 77% a la hora de evaluar el dolor en gatos

Redacción - 27-11-2023 - 10:58 H - min.

La inteligencia artificial (IA) se está convirtiendo cada vez más en parte la vida diaria de la población. En este sentido, la IA aporta oportunidades y desafíos a la veterinaria y tiene potencial para numerosas aplicaciones, aunque aún quedan muchos aspectos por explorar y actualmente su implementación en el entorno clínico es limitada.

La inteligencia artificial se refiere a la capacidad de los sistemas digitales para realizar tareas típicamente realizadas por humanos, como el reconocimiento de voz, el análisis visual y la toma de decisiones. En los últimos años, los estudios han investigado el potencial de la IA en campos como la radiografía torácica, el diagnóstico por imágenes y la patología digital.

El uso de la IA en la automatización del reconocimiento del dolor ha sido relativamente inexplorado, pero la Asociación Británica de Veterinarios de Pequeños Animales (BSAVA) ha compartido los resultados de un estudio con resultados prometedores.

Y es que, la evaluación del dolor es especialmente difícil en los gatos y las dificultades para reconocer y evaluarlo se citan comúnmente en los estudios sobre la percepción de la evaluación del dolor por parte de los veterinarios.

A pesar de la disponibilidad de escalas manuales validadas de evaluación del dolor para gatos, se han sugerido desarrollar métodos alternativos de puntuación y evaluación del dolor que sean más objetivos, menos susceptibles al sesgo humano y aplicables a poblaciones más heterogéneas.

Por ello, un estudio recientemente publicado ha evaluado hasta qué punto una máquina puede reconocer el dolor en una población de gatos y qué rasgos faciales son más importantes para la automatización en relación con el reconocimiento del dolor.

El estudio utilizó 84 gatos de diferentes razas, edades, sexos y diversos antecedentes médicos, presentados al Departamento de Medicina y Cirugía de Pequeños Animales de la Facultad de Medicina Veterinaria de Hannover.

Para la investigación se capturaron imágenes faciales de gatos utilizando un teléfono móvil. Los gatos fueron calificados por veterinarios experimentados utilizando la escala de dolor compuesta de Glasgow validada (CMPS, que se refiere a los cambios en el comportamiento y la cara del gato) combinada con la historia clínica de los pacientes. Las imágenes se dividieron en dos clases: ‘dolor’ o ‘sin dolor’.

La puntuación se utilizó para entrenar modelos de IA utilizando dos enfoques diferentes: el aprendizaje profundo (DL) y el enfoque basado en puntos de referencia (LDM). Ambos enfoques se basan en anotaciones manuales de puntos de referencia en la alineación facial del gato.

UNA INTELIGENCIA ARTIFICIAL QUE DETECTA EL DOLOR EN GATOS CON UN 77% DE PRECISIÓN

Los resultados mostraron que el enfoque basado en puntos de referencia funcionó mejor, alcanzando una precisión superior al 77% en la detección del dolor, en comparación con la precisión superior al 65% alcanzada por el enfoque de aprendizaje profundo.

Eso sí, los autores señalan que una desventaja del enfoque basado en puntos de referencia es el tiempo y los recursos necesarios para la anotación de los 48 puntos que requiere, que debe completarse manualmente.

Al considerar la importancia de los rasgos faciales, la nariz y la boca del gato fueron más importantes para las características de clasificación del dolor de la máquina, mientras que las características relacionadas con las orejas fueron menos importantes.

Si bien la precisión de la detección del dolor lograda por el enfoque basado en puntos de referencia (77%) es prometedora, esto significa que en un entorno clínico casi una cuarta parte de los gatos podrían sentir dolor sin ser detectado.

En general, el estudio concluye que el reconocimiento del dolor de las caras de los gatos asistido por IA es factible, y el desarrollo de dichos métodos contribuirá a un reconocimiento automatizado preciso del dolor de los gatos en entornos clínicos.

Sin embargo, estaba limitado por el conjunto de datos relativamente pequeño (84 gatos), en su mayoría gatos machos, y el uso de fotografías que solo capturan una expresión facial momentánea (a diferencia del video).

“A medida que avance la IA veterinaria, será necesario incorporar cuestiones éticas en la educación, para que los veterinarios puedan proteger eficazmente a las mascotas y a sus clientes humanos, y para garantizar la introducción segura de las tecnologías de IA en la práctica clínica”, concluyen.

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