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PROFESIONALES

Instan a controlar reservorios y vectores de leishmaniosis en España

Un nuevo estudio sobre tendencias en la epidemiología de la leishmaniosis en la ciudad de Barcelona ha señalado como “esencial” el control de reservorios contra la zoonosis

En el estudio ha participado la Agencia de Salud Pública de Barcelona.
En el estudio ha participado la Agencia de Salud Pública de Barcelona.

Instan a controlar reservorios y vectores de leishmaniosis en España

Un nuevo estudio sobre tendencias en la epidemiología de la leishmaniosis en la ciudad de Barcelona ha señalado como “esencial” el control de reservorios contra la zoonosis

Redacción - 30-03-2021 - 11:10 H

La leishmaniosis es una zoonosis desatendida producida por 20 parásitos flagelados diferentes del género Leishmania, un protozoo que se transmite a los humanos y otros vertebrados por la picadura de insectos dípteros de la subfamilia Phlebotominae.

En este sentido, un grupo de investigadores españoles de la Agencia de Salud Pública de Barcelona, del Instituto de Salud Carlos III, de la Estación Biológica de Doñana y de la Universidad de Valencia ha realizado un estudio sobre tendencias en la epidemiología de la leishmaniosis en la ciudad de Barcelona.

En el estudio, los investigadores destacan que la enfermedad es endémica en los países mediterráneos y se espera que el número de casos aumente debido al cambio climático y la migración.

Con esta afirmación, los científicos coinciden con Jaime Grego, presidente de LETI Pharma, quien recordó que “la leishmaniosis es una enfermedad grave y en progresivo aumento en España, debido a que el insecto que la transmite está activo durante un periodo más amplio cada año, como consecuencia del incremento general de las temperaturas”. Y es que, “con el aumento de temperatura crecerá el riesgo de parasitosis zoonósicas”, advierte por su parte Agustín Estrada, experto de la iniciativa #ProtectOurFutureToo.  

Por ello, es fundamental “dar prioridad a las intervenciones de salud pública para la prevención y el control”, señalan los investigadores en el estudio, cuyo objetivo fue caracterizar la epidemiología y las tendencias temporales de la incidencia de leishmaniosis humana en la ciudad de Barcelona, entre los años 1996 y 2019.

Para ello, se realizó un estudio observacional analítico poblacional entre residentes de la ciudad condal de todos los casos de leishmaniosis notificados entre 1996 y 2019 a la Agencia de Salud Pública.

La encuesta epidemiológica contiene datos clínicos, diagnósticos y epidemiológicos, incluido el contacto con mamíferos o insectos sospechosos. Las tasas de incidencia anuales se calcularon por sexo, edad y país de origen. Se utilizaron pruebas de chi-cuadrado para evaluar la asociación entre los factores de riesgo estudiados, los períodos de tiempo y el tipo de leishmaniosis.

Durante el período de estudio se produjeron 177 casos de leishmaniosis en Barcelona, 132 (74,6%) en nacidos en España, aunque la incidencia fue mayor en población extranjera. La mediana de edad fue de 34 años y 121 (66,8%) eran hombres. El tipo principal fue cutáneo (46%) seguido de visceral (35,1%).

La incidencia acumulada fue de 0,47 por 100.000 habitantes, con la mayor incidencia encontrada en 2017 (1,60 por 100.000 habitantes). Se observó una mayor incidencia en el grupo de 0 a 4 años (1,73 por 100.000 habitantes), pero aumentó durante el período de estudio para todos los grupos de edad. “Hubo un aumento de casos de origen extraño y una disminución en el número de casos asociados a alguna inmunosupresión”, detallan los investigadores.

A modo de conclusión los investigadores apuntan que la incidencia de leishmaniosis es mayor en población de origen extranjero, menores de cinco años y varones de 25 a 64 años. Hay un aumento de casos desde 2016, probablemente debido a los cambios en el sistema de notificación, aumentando el diagnóstico de leishmaniosis cutánea.

“Se necesitan mejoras en el sistema de vigilancia actual. La notificación de la enfermedad, las actividades de control de vectores y reservorios también son esenciales para el control de la enfermedad”, concluye el estudio.

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