MARTES, 18 de agosto 2026

MAR, 18/8/2026

PROFESIONALES

La experiencia de un veterinario en el incendio de Madrid: “Las condiciones eran lamentables”

Animal’s Health ha podido conocer cómo fueron los trabajos veterinarios en Villa del Prado, una de las zonas más afectadas por el incendio de la Comunidad de Madrid

El veterinario Rafael Tomé, uno de los encargados de atender a los animales afectados por el incendio en Villa del Prado.
El veterinario Rafael Tomé, uno de los encargados de atender a los animales afectados por el incendio en Villa del Prado.

La experiencia de un veterinario en el incendio de Madrid: “Las condiciones eran lamentables”

Animal’s Health ha podido conocer cómo fueron los trabajos veterinarios en Villa del Prado, una de las zonas más afectadas por el incendio de la Comunidad de Madrid

Un incendio originado en la localidad toledana de Almorox terminó convirtiéndose en una de las mayores emergencias vividas este verano en la Comunidad de Madrid. El fuego cruzó el límite provincial y alcanzó con rapidez la urbanización El Encinar del Alberche, perteneciente al municipio de Villa del Prado —una de las zonas más afectadas por la catástrofe—, obligando a desalojar de forma inmediata a cientos de vecinos que tuvieron que abandonar sus viviendas mientras las llamas avanzaban a gran velocidad entre las parcelas. En muchos casos, la evacuación se produjo con apenas unos minutos de margen, dejando también a numerosos animales a merced del incendio.

Con el avance del fuego, las llamas descendieron hasta el mismo municipio de Villa del Prado, donde comenzó un amplio dispositivo de emergencia para atender tanto a las personas como a los animales afectados. En ese escenario, numerosos animales fueron evacuados desde la urbanización, algunos sin que sus propietarios hubieran podido ser localizados y presentando diferentes complicaciones derivadas de la exposición al fuego y al humo.

Animal's Health ha podido conocer la experiencia de Rafael Tomé, veterinario de la Clínica Veterinaria La Plazuela, uno de los centros adheridos a la iniciativa de asistencia veterinaria gratuita de la Comunidad de Madrid y del Colegio de Veterinarios de Madrid (Colvema).

Tomé fue uno de los profesionales que se encargó de atender y socorrer a los animales que iban llegando desde la urbanización durante aquellas horas críticas, para conocer de primera mano cómo vivió la emergencia y cuál fue el papel de los veterinarios en una situación que puso a prueba la capacidad de respuesta de todos los servicios implicados.

Tomé explica que, en un primer momento, el incendio parecía limitarse a la urbanización El Encinar del Alberche. Sin embargo, la aparición de un nuevo foco en las inmediaciones del cementerio hizo que el fuego comenzara a rodear el municipio y la situación cambiara por completo. El veterinario recuerda que tomó verdadera conciencia del peligro cuando llamaron con urgencia a su puerta para que abandonara su casa porque las llamas ya habían llegado hasta el frente de su vivienda. “Entras en pánico”, recuerda.

Como el resto de los vecinos, descendió hasta el casco urbano mientras el humo iba cubriendo toda la zona. “Nos bajamos todos al pueblo y te quedas con el nudo en el cuello. Todo se llena de humo. Aquí no hay quien respire. Fue espantoso”, relata.

LA LABOR VETERINARIA EN SITUACIONES DE EMERGENCIA HUMANITARIA

Sin apenas tiempo para asimilar lo que estaba ocurriendo, comenzó también su labor como veterinario. A medida que los animales iban siendo evacuados desde la urbanización, recibió la llamada del concejal de la localidad para que acudiera a valorar su estado. Aunque inicialmente pensó que no se encontraría con una situación especialmente grave desde el punto de vista clínico, las condiciones en las que llegaban los animales y la tensión que se vivía en el dispositivo de emergencia eran evidentes.

“Las condiciones eran lamentables. Allí los animales, asustados, a oscuras y todo el mundo muy nervioso”, explica. Así, uno de los pacientes que atendió fue un galgo que había conseguido escapar del incendio, aunque con importantes lesiones provocadas durante la huida. “Estaba afectado por el fuego. Presentaba quemaduras y abrasiones de haber intentado escapar como fuera”, recuerda.

También, apunta, atendió casos de gatos y otros animales afectados por el incendio, en los que las quemaduras en las extremidades y los problemas respiratorios por inhalación de humo fueron las complicaciones más frecuentes.

Asimismo, durante aquellas horas, con el confinamiento que se impuso en Villa del Prado, impidiendo la entrada y salida de vehículos en el municipio, el veterinario tuvo que lidiar con la incertidumbre por la situación de su propia vivienda y con la atención veterinaria a los animales que iban siendo bajados desde la urbanización.

Sin embargo, numerosos animales no corrieron la misma suerte y permanecieron en la urbanización tras el desalojo de la misma. Para estos casos, en coordinación con la UME, Protección Civil y demás autoridades competentes, se organizaron subidas al Encinar del Alberche con el fin de brindar alimento y agua a estos animales que no habían podido ser evacuados a tiempo.

Ante este tipo de escenarios, y después del horror vivido en la Urbanización El Encinar del Alberche y en el municipio de Villa del Prado, Tomé asegura que, cuando un animal necesita asistencia en una situación de emergencia, la reacción resulta instintiva: “lo primero que te sale, lógicamente, es salvar al animal”.

Además de lidiar con el caos y el horror de las llamas en su propia vivienda y municipio, y con el tratamiento de los animales afectados por el incendio, Tomé menciona otro de los problemas añadidos para él como veterinario ante esta emergencia: el sistema Presvet y el Real Decreto 666/2023.

Y es que, comenta, en este tipo de casos extremos, resulta fundamental poder atender a los animales cuanto antes, sin lidiar con las trabas burocráticas que el colectivo veterinario de España ya ha venido denunciando. “Tenemos las manos atadas”, denuncia Tomé.

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