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PROFESIONALES

“Hay que entender cómo funciona la ciencia al informarse del coronavirus”

El investigador del CISA-INIA, Miguel Ángel Jiménez Clavero, explica cómo afrontar la avalancha de información sobre el coronavirus, su relación con los animales y la importancia de dar tiempo a la ciencia

Miguel Ángel Jiménez Clavero, investigador del CISA-INIA.
Miguel Ángel Jiménez Clavero, investigador del CISA-INIA.

“Hay que entender cómo funciona la ciencia al informarse del coronavirus”

El investigador del CISA-INIA, Miguel Ángel Jiménez Clavero, explica cómo afrontar la avalancha de información sobre el coronavirus, su relación con los animales y la importancia de dar tiempo a la ciencia

Francisco Ramón López - 17-04-2020 - 12:04 H

Durante estos días estamos viviendo una verdadera avalancha de información científica sobre el nuevo coronavirus SARS-CoV-2 y, lógicamente, también están empezando a aparecer los primeros estudios del virus que indagan en su relación con los animales.

El último es una revisión de un millar de genomas, que desemboca en la controvertida hipótesis de que los perros callejeros pudieron ser el huésped intermediario necesario para el salto de humanos a personas.

El investigador del Centro de Investigación en Sanidad Animal del Instituto Nacional de Investigaciones Agrarias (CISA-INIA), Miguel Ángel Jiménez Clavero, que estudia los virus animales emergentes, explica a Animal’s Health cómo se debe de enfocar esta información científica que se está generando.

“Sigo los avances científicos, pero es una avalancha y es casi imposible estar al día, me está costando muchísimo, todavía tengo muchas cosas pendientes por leer”, señala Jímenez Clavero, que está trabajando, junto al resto de personal del CISA, en la realización de diagnósticos PCR del coronavirus.

El investigador considera que en estos tiempos de crisis se está “pidiendo demasiado a la ciencia y laboratorios”, que ya están trabajando muy duro en el diagnóstico, y que “apenas han tenido tiempo para producir estudios científicos profundos”, procediendo, de momento, la mayoría de China, que es donde comenzó la pandemia.

A pesar de esto, en Europa señala que también se avanza poco a poco y, de hecho, el Instituto Friedrich Loeffler (FLI), en Alemania, ha informado recientemente sobre un trabajo, aún en preimpresión, sobre infecciones experimentales similar a otro que ya se publicó en China y con conclusiones similares en la susceptibilidad de hurones, aunque en esta ocasión no se han testado gatos y perros.

Teniendo en cuenta, por tanto, en qué punto se está, Jiménez Clavero insiste en que hay que esperar y darle a los científicos tiempo para llegar a conclusiones. “La gente pide certezas y conclusiones, pero estas llegan al ritmo que tienen que llegar; la ciencia no se acelera fácilmente”, indica.

En este sentido, remarca que hay mucha gente trabajando precisamente para buscar certezas, y, de hecho, numerosos científicos han desviado sus líneas de investigación para centrarse en investigar sobre el coronavirus, algo que ve necesario.

LA IMPORTANCIA DE NO CREAR “FALSAS EXPECTATIVAS”

Respecto a informar sobre los pequeños avances que se van publicando, Jiménez Clavero indica que no hay que dejar de hacerlo, sobre todo entre científicos, pero advierte de que hay que ser cuidadoso, pues un estudio mal enfocado puede crear “falsas expectativas” y confundir.

El científico señala que, dentro de su ámbito, pueden manejar estos malentendidos, pero cuando llega a la opinión pública es más complicado. Sobre todo, porque los científicos que leen artículos ya han creado un “ojo” para identificar puntos fuertes y puntos débiles que no todos los lectores tienen.

Así, insta a no sacar conclusiones tras conocer un solo estudio que no se ha replicado o corroborado, o que no cuenta con grandes muestras. Por ejemplo, en el del FLI, aunque aún no ha sido publicado el estudio completo y no se conoce la muestra, imagina que, a pesar de ser un laboratorio grande, han tenido un plazo muy pequeño para trabajar, por lo que su muestra no debe de ser amplia.

Jiménez Clavero insiste en que la ciencia funciona sumando la evidencia científica de numerosos estudios sobre un asunto, y cuantos más haya, más fiabilidad puede tener esa hipótesis que se defiende. “Como funciona esto es replicando los experimentos y viendo que salen igual, y siendo crítico”, insiste.

PRESIÓN POR PUBLICAR

Además, el científico incide en que no se pueden sacar conclusiones del mismo peso de estudios experimentales que de, por ejemplo, la revisión de genomas virales, como es el caso del estudio que considera que los perros podrían ser un hospedador intermediario del coronavirus.

“Hay que admitir que hay cierta presión por publicar, y las revistas se interesan más por estudios que llegan a conclusiones de más alcance”, señala. Esto pude llegar, añade, a forzar que, en algunos casos, se “sobreinterpreten” cosas para tener mas alcance. Esto, indica, ocurre incluso en revistas de prestigio. 

Por tanto, explica, los estudios basados en análisis de secuencias deben considerarse más como “generadores de hipótesis” que deben verificarse, por ejemplo, mediante estudios experimentales y de campo lo más completos y amplios posible. “Para plantear que un perro puede ser reservorio de un virus plantearía una experimentación adecuada para demostrar eso”, indica.

Así, apunta que de las investigaciones filogenéticas y de morfología en 3D de los virus y sus receptores se pueden sacar hipótesis o indicios de qué especies serían más proclives a la infección, pero para ir más allá hay que ponerlo a prueba con un experimento, que es lo que daría la validez, porque la experimentación puede terminar dando “muchas sorpresas”.

Es con estos estudios más teóricos con los que Clavero cree que la prensa puede terminar dando los “saltos en el aíre” más grandes a la hora de exponerlos. “Luego si lo lee el dueño de un perro no acostumbrado a leer sobre ciencia puede preguntarse, ¿qué está pasando?”, incide.

Por todo esto, pide a los lectores que sean críticos y analicen la información que les llega para identificar esos “saltos en el aire” y sobreinterpretaciones y tengan en cuenta las fuentes y el tipo de publicación. “Hay que entender cómo funciona la ciencia al informarse del coronavirus”, concluye.

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