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PROFESIONALES

"Hasta ahora no se había buscado el coronavirus en animales en España"

La directora del IRTA-CReSA, que ha detectado el primer positivo a coronavirus Covid-19 en un gato en España, considera que “era cuestión de tiempo”, aunque recuerda que no lo transmiten a humanos y la prevalencia parece baja

Natalia Majó, directora del Centro de Investigación Animal IRTA-CReSA.
Natalia Majó, directora del Centro de Investigación Animal IRTA-CReSA.

"Hasta ahora no se había buscado el coronavirus en animales en España"

La directora del IRTA-CReSA, que ha detectado el primer positivo a coronavirus Covid-19 en un gato en España, considera que “era cuestión de tiempo”, aunque recuerda que no lo transmiten a humanos y la prevalencia parece baja

Francisco Ramón López - 08-05-2020 - 15:04 H

El Centro de Investigación Animal IRTA-CReSA de Cataluña ha detectado el primer caso positivo a coronavirus Covid-19 en un animal de compañía en España, en un gato de una familia en la que varios miembros habían padecido la enfermedad.

La directora del centro, Natalia Majó, señala a Animal’s Health, lo que significa este hallazgo para la profesión veterinaria española, y explica en detalle cómo se realizó la necropsia del animal, que fue eutanasiado en una clínica veterinaria tras sufrir un fallo cardiorespiratorio por una enfermedad cardiaca congénita.

La investigadora indica que las prioridades en la investigación “eran otras” y "hasta ahora no se había buscado el coronavirus en animales en España". “Era cuestión de tiempo, y de mirarlo e intentar detectarlo, creo que se van a detectar más casos, seguro”, incide.

La directora del CReSA cree que a raíz de este caso se empezarán a dar directrices sobre cómo los veterinarios deben de actuar y que los colegios veterinarios informarán un poco más en profundidad de la forma de proceder. Majó señala que en todas las comunidades hay laboratorios de Sanidad Animal muy preparados.

Eso sí, siempre sin perder de vista la entidad del caso, porque un problema respiratorio en un gato puede tener múltiples causas.  “Cuando veamos un gato que estornuda no debemos pensar que todo es coronavirus”, incide, e insiste en que es más probable que sea una rinitis alérgica u otra enfermedad infecciosa, por lo que no hay que alarmar, pero sí informar.

“Tiene que quedar claro que los gatos no son transmisores”, incide Majó, quien apunta que uno de los temores del sector veterinario es que la población, por miedo a contagiarse, empiece a abandonar gatos y estos animales sufran las consecuencias. “Los gatos son víctimas colaterales, el coronavirus lo transmitimos los humanos”, insiste.

En este sentido, recuerda que, a tenor de los pocos estudios que se conocen, en los que los gatos no mostraban síntomas graves y contaban con baja carga viral, la prevalencia debe de ser baja.

Así, apunta el reciente estudio de la Escuela Veterinaria de Alfort, en Francia, en el que se detectó un gato positivo, aunque se analizaron 9 gatos que habían estado en contacto con personas con coronavirus sin infectarse. Esto lo que denota para Majó es que parece que, para producirse el contagio, la carga viral necesaria en el medio debe de ser muy alta y necesitar de una exposición continua.

Es un hecho que puede ocurrir, no tenemos datos para decir si es muy frecuente o no, aunque por los pocos que hay parece que es un evento poco frecuente, pero que se puede dar”, señala.

Majó explica que en el CReSA, de momento, no están investigando la prevalencia o la naturaleza de la infección por coronavirus en animales de compañía y no tienen planeado hacerlo en un futuro próximo, pues se están centrando más en el desarrollo de modelos animales para desarrollar tratamientos o vacunas.

EL CORONAVIRUS NO ESTABA EN LOS PULMONES DEL GATO

La directora del CReSA ha explicado también cómo llegó el gato a su centro. Así, relata que el animal, que tenía una cardiomiopatía hipertrófica ya diagnosticada, mostró un cuadro respiratorio, y los propietarios lo llevaron a una clínica veterinaria. 

Una vez llegó a la clínica, el cuadro respiratorio había degenerado a una insuficiencia respiratoria y se decidió eutanasiarlo “por razones humanitarias”. Dado que era un animal que convivía con personas positivas, la veterinaria decidió descartar que el animal tuviera una infección por coronavirus.

Esta veterinaria conocía que el CReSA trabaja con coronavirus. De hecho, Majó recuerda que cuentan con unos laboratorios de biocontención de nivel 3 y trabajan a diario con el nuevo coronavirus en investigaciones para desarrollar modelos animales.

Los investigadores del CReSA querían además conocer la causa exacta que provocó el fallo cardiorespiratorio que desembocó en la eutanasia. Durante la necropsia confirmaron que el animal padecía un problema congénito cardiaco.

Además, detectaron la presencia de virus en cavidad nasal —aunque con baja carga viral—, es decir, en las vías respiratorias superiores, por lo que no estaba presente en los pulmones. Esto, señala la investigadora, coincide con los síntomas desarrollados por gatos infectados, que han presentado cuadros leves y transitorios tras los cuales los animales se recuperan.  

Majó señala, además, que se detectó una presencia aún más pequeña de virus en el linfonodo mesentérico, que drena el intestino. La conclusión final, por tanto, fue que la presencia del virus, no se pude relacionar con la muerte del animal.

Vídeo explicativo de la directora del CReSA Natalia Majó

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