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Fallo veterinario o riesgo quirúrgico: Cómo distinguir una negligencia de una complicación inherente al procedimiento

La plataforma de peritaje veterinario Perivet explica cómo diferenciar entre una complicación inherente a una cirugía o tratamiento veterinario y una negligencia profesional

Como en medicina humana, en la medicina veterinaria existe una diferencia clara entre un error profesional y un riesgo inherente al procedimiento.
Como en medicina humana, en la medicina veterinaria existe una diferencia clara entre un error profesional y un riesgo inherente al procedimiento.

Fallo veterinario o riesgo quirúrgico: Cómo distinguir una negligencia de una complicación inherente al procedimiento

La plataforma de peritaje veterinario Perivet explica cómo diferenciar entre una complicación inherente a una cirugía o tratamiento veterinario y una negligencia profesional

Redacción - 13-02-2026 - 12:00 H - min.

Cuando una intervención veterinaria no tiene el resultado esperado, surge una duda inmediata: ¿se trata de un fallo profesional o de un riesgo inherente al procedimiento? Y es que, el fallecimiento de un animal en quirófano o la aparición de complicaciones graves tras un tratamiento suelen llevar al propietario a cuestionar si la actuación clínica fue correcta.

Sin embargo, en veterinaria —como en medicina humana— existe una diferencia clara entre un error profesional y un riesgo inherente al procedimiento. Por ejemplo, si el fallecimiento del animal se debe a una complicación descrita en el consentimiento informado, como una reacción anafiláctica a la anestesia, la reclamación suele ser inviable.

Desde el área de Mala Praxis Veterinaria de Perivet, la primera plataforma de peritaje veterinario de España, se realiza un análisis de viabilidad para determinar si la actuación se ajustó a la lex artis o buenas prácticas profesionales.

Entre los supuestos que se analizan se encuentra la posible negligencia quirúrgica y postoperatoria, evaluando si hubo errores en la ejecución de la técnica, olvido de material quirúrgico o un manejo inadecuado del postoperatorio.

También se estudian los posibles errores de diagnóstico o tratamiento, para conocer si hubo fallos en la interpretación de pruebas o en la elección terapéutica que hayan empeorado el pronóstico del animal.

Otro aspecto clave es la falta de consentimiento informado. Es decir, si se informó al propietario de los riesgos reales. “La omisión de esta información es una de las causas más frecuentes de reclamación viable, ya que priva al dueño de decidir sobre la salud de su animal”, recuerdan.

Ante la duda, la objetividad resulta determinante. “Iniciar un litigio sin un informe pericial previo es un riesgo. Nosotros analizamos la historia clínica para decirte, con rigor científico, si fue un accidente imprevisible o una negligencia reclamable”, concluyen.

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