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Europa analiza la preparación de España ante emergencias sanitarias: La cooperación entre salud humana y animal es clave

El Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades ha publicado los resultados de su primer informe sobre la preparación para emergencias de salud pública en España

Pamela Rendi-Wagner, directora del Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades.
Pamela Rendi-Wagner, directora del Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades.

Europa analiza la preparación de España ante emergencias sanitarias: La cooperación entre salud humana y animal es clave

El Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades ha publicado los resultados de su primer informe sobre la preparación para emergencias de salud pública en España

Francisco Ramón López - 24-07-2025 - 17:41 H - min.

El Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC, por sus siglas en inglés) ha publicado los resultados de su informe sobre la preparación para emergencias de salud pública en España, que presenta las conclusiones de la primera evaluación realizada al país. Esta implicó una revisión documental de la documentación pertinente, seguida de una visita de cinco días al país, que tuvo lugar entre el 14 y el 18 de octubre de 2024.

El objetivo de la Evaluación de la Preparación ante Emergencias de Salud Pública, según lo dispuesto en el artículo 8 del Reglamento (UE) 2022/2371 sobre las amenazas transfronterizas graves para la salud, es mejorar la planificación de la prevención, la preparación y la respuesta en los países de la Unión Europea/Espacio Económico Europeo (UE/EEE) mediante la aplicación de las recomendaciones derivadas de las evaluaciones individuales de cada país.

De acuerdo con la metodología de evaluación, se evaluaron las 16 capacidades incluidas en el artículo 7 del Reglamento de Ejecución (UE) 2023/1808. Aquí se incluyen temas como laboratorio, vigilancia, gestión de emergencias sanitarias, resistencia a los antimicrobianos e infecciones asociadas a la atención médica, y comunicación de riesgos y participación comunitaria o zoonosis.

Desde Europa destacan que España cuenta con una sólida colaboración intersectorial. “Sin embargo, su sistema de salud descentralizado requiere una mayor coordinación entre los niveles nacional y autonómico, respaldada por marcos jurídicos claros, para garantizar una preparación y respuesta eficaces ante emergencias de salud pública”, afirman.

En este sentido, celebran que el país está desarrollando legislación clave, incluido un Real Decreto para el desarrollo del Plan Nacional de Preparación y Respuesta, y tiene la intención de establecer una Agencia Estatal de Salud Pública. Hay que recordar que el Proyecto de Ley se aprobó esta misma semana.

COORDINACIÓN ENTRE SALUD PÚBLICA Y SANIDAD ANIMAL

El informe también analiza las respuestas ante enfermedades zoonósicas y amenazas de origen ambiental, incluidas las climáticas. En este ámbito, señalan que España cuenta con un mecanismo de colaboración y coordinación entre los sectores de salud pública y sanidad animal.

“Este mecanismo parece funcionar satisfactoriamente mediante la notificación mutua de eventos relevantes, el intercambio oportuno de información durante la investigación de brotes y, en cierta medida, la realización de actividades conjuntas como las evaluaciones de riesgos”, apuntan.

Sin embargo, señalan que esta colaboración es principalmente personal y carece de procedimientos estandarizados, aunque también se comparte información a través de direcciones de correo electrónico genéricas.

El sector de la salud animal, apuntan, cuenta con una plataforma —Sistema de Alerta Sanitaria Veterinaria (RASVE)— a la que también tiene acceso el sector de la salud humana. Esta plataforma se utiliza para el intercambio de información del sector animal al humano.

“Esto se identificó como una buena práctica que facilita la comunicación entre sectores y podría ampliarse para desarrollar una plataforma para el intercambio estructurado de información entre los sectores humano, animal y ambiental”, consideran.

Respecto a la colaboración entre laboratorios veterinarios y humanos, ponen como ejemplo lo ocurrido durante la pandemia de covid-19. “En este caso, se ofreció la red de laboratorios de salud animal para el diagnóstico de salud humana, pero no fue posible implementarla de forma uniforme en todo el país. Contar con un proceso definido con antelación para utilizar laboratorios de otros sectores durante emergencias podría haber facilitado su uso en esta situación”, recomiendan.

EL PROCESO DE TOMA DE DECISIONES ENTRE SANIDAD ANIMAL Y HUMANA ESTÁ SEPARADO EN DIFERENTES ORGANISMOS

Por otro lado, también mencionan el proceso de toma de decisiones para implementar acciones que puedan afectar a los sectores veterinario y humano, que se lleva a cabo por separado por organismos diferentes. “Este es también un ejemplo de una actividad que podría beneficiarse de un procedimiento conjunto, al menos para debatir las medidas y su impacto intersectorial”, apuntan.

Por todo ello, recomiendan traducir los buenos mecanismos de colaboración entre la salud humana y la salud animal en planes, directrices o procedimientos operativos estándar para garantizar que esta comunicación se mantenga en el tiempo y no dependa de las personas. “Los procedimientos operativos, como los existentes para las enfermedades transmitidas por los alimentos y el agua, podrían extenderse a otros grupos de enfermedades”, apuntan.

También abogan por evaluar las actividades de preparación y los procesos conjuntos durante pequeños eventos que luego puedan utilizarse o replicarse durante brotes a gran escala (por ejemplo, capacitación conjunta, protocolo para el apoyo de laboratorios animales/humanos, enfoque de vigilancia mediante secuenciación de secuencias de aminoácidos, etc.).

“Esto puede facilitar la implementación de un enfoque de Una Salud durante la respuesta a crisis. Algunos ejemplos específicos serían aumentar las oportunidades para capacitaciones multisectoriales ‘One Health’, desarrollar una plataforma común para el intercambio de información entre sectores para las actividades de investigación y respuesta a brotes, o desarrollar protocolos para compartir recursos, como las redes de laboratorios, durante emergencias”, explican.

ACCEDE AL INFORME COMPLETO

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