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PROFESIONALES

¿Están las clínicas veterinarias preparadas para un segundo confinamiento?

Los positivos de coronavirus están aumentando en España, y en Barcelona y Zaragoza ya se aconseja que los ciudadanos no salgan de sus casas. Los colegios de veterinarios de ambas provincias explican cómo se está viviendo la situación

Los contagios de coronavirus vuelven a crecer en España y Sanidad registra 971 nuevos casos en solo 24 horas.
Los contagios de coronavirus vuelven a crecer en España y Sanidad registra 971 nuevos casos en solo 24 horas.

¿Están las clínicas veterinarias preparadas para un segundo confinamiento?

Los positivos de coronavirus están aumentando en España, y en Barcelona y Zaragoza ya se aconseja que los ciudadanos no salgan de sus casas. Los colegios de veterinarios de ambas provincias explican cómo se está viviendo la situación

Francisco Ramón López - 23-07-2020 - 19:30 H

El número de positivos a coronavirus Covid-19 en España parece que empieza a desbocarse de nuevo después de haber conseguido doblegar su expansión con un estricto confinamiento para el que se tuvo que decretar un estado de alarma que restringió la libertad de movimiento durante casi 4 meses.

De hecho, este jueves 23 de julio el Ministerio de Sanidad ha notificado 971 casos en 24 horas, en comparación con los 730 del día anterior y la propia directora adjunta del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES), María José Sierra ha reconocido que "puede que estemos en una segunda oleada" aunque señala que "debemos esperar a vér cómo evoluciona la situación y si se controlan eficazmente los brotes de Covid-19".

La idea del Gobierno era que tras alcanzar la “nueva normalidad” se pudieran vigilar de cerca los nuevos brotes que se fueran generando en las distintas partes de España y tenerlos controlados, pero parece que este rastreo no ha terminado de funcionar, y en algunas regiones como Aragón y Cataluña ya se está produciendo transmisión comunitaria, es decir, son incapaces de relacionar los nuevos contagios con brotes concretos.

Desde el Gobierno, el ministro de Sanidad, Salvador Illa, ya ha señalado en varias ocasiones que, aunque no es una medida que se vaya a tomar a la ligera, no descarta que si la situación en España se descontrola se tenga que volver a ordenar un nuevo confinamiento, aunque fuera solo en las zonas más afectadas.

De momento, en dos de las principales ciudades de España, Zaragoza y Barcelona, se han decretado una serie de medidas para controlar la expansión del coronavirus, y se ha recomendado a los ciudadanos que limiten lo máximo posible las salidas de su domicilio y se han vuelto a establecer restricciones en establecimientos de hostelería y ocio nocturno. Se trata de medidas que, aunque no están directamente relacionadas con el sector veterinario, probablemente tendrán efecto sobre los clientes de las clínicas veterinarias de las dos ciudades.

De hecho, los meses de confinamiento tuvieron un importante efecto económico en los centros veterinarios, que aunque fueron considerados servicios esenciales y se mantuvieron abiertos durante la peor parte de la pandemia, en este periodo en gran medida se limitaron a atender urgencias. Eso sí, una vez mejoró la situación en mayo, las clínicas se recuperaron, reforzando sus tratamientos preventivos frente a zoonosis como la leishmaniosis o rabia, y desparasitando a los animales de compañía.

Por todo esto, aunque con los datos actuales aún se está muy lejos de llegar a una situación tan dura como la que se vivió en los meses de marzo y abril, de seguir empeorando la situación queda la duda de si después del golpe recibido las clínicas veterinarias estarían preparadas para afrontar un nuevo confinamiento estricto.

El presidente del Colegio de Veterinarios de Barcelona, Ricard Parés, y el gerente del Colegio de Veterinarios de Zaragoza, Luis Javier Yus, explican a Animal’s Health cómo se está viviendo la situación en ambas ciudades y las perspectivas de las clínicas veterinarias ante este clima de incertidumbre.

“YA NADA SERÁ COMO ANTES”

Parés explica que en Barcelona la población no está muy nerviosa y los veterinarios de pequeños animales, cuya actividad se ha considerado esencial, siguen trabajando como han venido haciendo desde que superara lo peor de la pandemia y volvieran a una actividad de relativa normalidad, aunque con estrictas medidas de seguridad. De hecho, indica que las nuevas restricciones son más bien recomendaciones, y la actividad económica sigue como estaba en las últimas semanas.

Así, las clínicas se han ido adaptando, y el presidente cree que las visitas al veterinario se han mantenido en la medida de lo posible y se han controlado daños. “La gente ha seguido vacunando”, sostiene, y ha apuntado que cree que aunque los propietarios hayan reducido su vida social y ocio siguen llevando a su mascota al veterinario para cuidar su bienestar, pues las consideran sitios seguros en los que no se van a infectar.

Eso sí, Parés añade que queda por saber los efectos a más largo plazo que la pandemia haya podido tener en el sector veterinario, especialmente en los centros más grandes. “Los veterinarios han demostrado tener una buena capacidad de resistencia y de adaptación al cambio”, asegura, y de hecho cree que después de lo sucedido las medidas de seguridad adoptadas continuarán aplicándose. “Ya nada será como antes”, afirma.

El presidente indica que una vez se supere agosto se quiere seguir “haciendo las cosas bien” y avanzando para conseguir alcanzar una vida cotidiana lo más normal posible, aunque admite que está costando y es muy difícil hacer estimaciones en estos momentos. “Tenemos que vivir en el mundo de la incertidumbre”, manifiesta.

Dicho esto, cree que tras todo lo sucedido con los rebrotes y especialmente con los meses de confinamiento habrá un “golpe económico” para el sector, pero considera que los veterinarios serán capaces de recuperarse. “No soy pesimista”, asegura, y confía en que los rebrotes se controlen y no haya que tomar medidas más duras, pues podrían “hacer daño” y tener efectos económicos más severos.

MIEDO A UNA RECESIÓN ECONÓMICA

Por su parte, el gerente del Colegio de Veterinarios de Zaragoza explica que en la ciudad el coronavirus pudo repercutir en la economía de los centros veterinarios, sobre todo en los momentos más duros de la pandemia, pero recuerda que han seguido trabajando y han terminado recuperando lo perdido en los meses en los que se relajaron las restricciones a la movilidad.

Yus señala que pensar en lo que puede pasar en los próximos meses son “futuribles”, y que no sabe con certeza cuales serían las consecuencias de un segundo confinamiento para las clínicas veterinarias, ni tampoco si los propietarios volverán a aplazar tratamientos como ocurrió durante los peores meses de crisis sanitaria.    

“En el sector lo que hay es más miedo de una recesión económica”, afirma, pues esto dificultaría que algunas familias pudieran permitirse la atención médica de sus animales de compañía. “Evidentemente un segundo golpe no va a ser bueno para nadie, tanto para los veterinarios como para cualquier negocio”, insiste.

El gerente señala que durante los meses de pandemia esperaban “una bajada considerable” de los ingresos de las clínicas, pero al final no fue tan grande. “No sabemos cuál es el motivo”, admite el gerente,  pero cree que es porque los propietarios están más concienciados con la salud de sus animales, y después de la “sobreexposición” informativa pandemia ya saben lo que es una zoonosis y que tener un animal de compañía requiere cuidar su salud.

“Ahora se está trabajando normal”, asegura. Eso sí, las clínicas veterinarias están atendiendo a los clientes con las máximas medidas de bioseguridad, atendiendo con cita previa y reduciendo el aforo en salas de espera. 

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