VIERNES, 6 de marzo 2026

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PROFESIONALES

Españoles concluyen que el tratamiento de primera línea de leishmaniosis canina no altera el microbioma intestinal

Investigadores de la Universidad Autónoma de Barcelona han estudiado los efectos del tratamiento con antimoniato de meglumina y alopurinol en perros con leishmaniosis

El veterinario Xavier Roura es uno de los investigadores que ha llevado a cabo este estudio.
El veterinario Xavier Roura es uno de los investigadores que ha llevado a cabo este estudio.

Españoles concluyen que el tratamiento de primera línea de leishmaniosis canina no altera el microbioma intestinal

Investigadores de la Universidad Autónoma de Barcelona han estudiado los efectos del tratamiento con antimoniato de meglumina y alopurinol en perros con leishmaniosis

Francisco Ramón López - 24-07-2025 - 11:58 H - min.

El tratamiento de primera línea contra la leishmaniosis canina es una combinación de N-metil-glucamina (antimoniato de meglumina) y alopurinol. Como todos los tratamientos, este puede llegar a producir algunos efectos secundarios, como dolor e hinchazón en el sitio de inyección, fiebre, diarrea, pérdida de apetito y azotemia.

La alteración del microbioma intestinal también puede estar relacionada con enfermedades o efectos secundarios de medicamentos, que pueden cambiar la composición funcional y las actividades metabólicas de las bacterias en el intestino y, por lo tanto, el estado de salud general.

Por ello, un equipo de investigadores —entre los que se incluye el veterinario Xavier Roura— de la Universidad Autónoma de Barcelona y de su Facultad de Veterinaria ha llevado a cabo un estudio en el que investigaron los efectos de este tratamiento en el microbioma intestinal de 10 perros de España, Portugal e Italia mediante secuenciación metagenómica fecal shotgun durante seis meses.

Durante el estudio, se tomaron muestras de los perros al inicio (BL), tras un mes de tratamiento combinado con antimoniato de meglumina y alopurinol (M1) y tras seis meses de tratamiento con alopurinol (M6).

Además, se extrajo el ADN total de las muestras fecales y se secuenció mediante secuenciación de Illumina. Posteriormente, se realizó un análisis del microbioma para analizar la abundancia, diversidad y enriquecimiento bacteriano.

Lo que descubrieron es que el microbioma intestinal de los perros infectados con Leishmania (BL) está dominado por Prevotella, Collinsella, Bacteroides y Blautia, siendo la variabilidad individual el determinante principal de la composición del microbioma.

En general, no se detectaron cambios significativos en la diversidad entre los puntos de tiempo anteriores y posteriores al tratamiento, lo que para los investigadores “sugiere que el tratamiento con antimoniato de meglumina y alopurinol no altera la microbiota intestinal”.

NO SE DETECTARON ALTERACIONES ADVERSAS DEL MICROBIOMA

Lo que sí se observó fueron tendencias menores en los cambios taxonómicos, con ligeros aumentos en Bifidobacterium pseudocantenulatum, Collinsella tanakaei y Slackia piriformis después del tratamiento, pero estos cambios no fueron estadísticamente significativos después de la corrección para pruebas múltiples.

“El análisis discriminante lineal y el modelado multivariable confirmaron que la estructura de la comunidad microbiana era resistente a los efectos del tratamiento. Las diferencias individuales en la diversidad del microbioma explicaron el 52% de la variabilidad observada, lo que subraya la naturaleza personalizada de la microbiota intestinal canina. Cabe destacar que no se detectaron alteraciones adversas del microbioma, ni siquiera con el uso prolongado de alopurinol”, explican.

En conclusión, destacan que, aunque el número de perros incluidos es bajo, este estudio “proporciona evidencia de que el tratamiento combinado recomendado de antimoniato de meglumina y alopurinol durante los primeros seis meses no altera significativamente la composición del microbioma intestinal de los perros con leishmaniosis”.

“Además, la mayoría de los cambios observados en el microbioma intestinal son específicos de cada individuo, lo que destaca la naturaleza única y dinámica de las comunidades microbianas intestinales en los perros”, concluyen.

EL ABORDAJE CLÍNICO DE LA LEISHMANIOSIS Y LA IMPORTANCIA DE LA FORMACIÓN DE LOS VETERINARIOS

Como deja patente este estudio, el manejo clínico de la leishmaniosis canina evoluciona continuamente gracias a los avances científicos impulsados por los investigadores veterinarios que dedican sus esfuerzos a desentrañar los pormenores de esta enfermedad zoonósica.

Conscientes de ello, compañías del sector veterinario están apostando por formar a los veterinarios sobre la enfermedad, acercándoles los conocimientos más actualizados sobre la leishmaniosis canina.

Este es el caso de LETI Pharma, que recientemente organizó una sesión de formación de referencia en Madrid, diseñada para proporcionar una visión clínica y multidisciplinar de la leishmaniosis.

Esta sesión estuvo impulsada, precisamente por veterinarios como Xavier Roura o Lluis Ferrer, dos de los autores de este estudio, junto a Fernando Laguna, veterinario diplomado por el Colegio Europeo de Oftalmología.

Pero LETI no es la única, pues desde Petia Vet Health también apuestan por la formación de los veterinarios, celebrando por distintos lugares de España jornadas formativas en las que se han abordado las claves del manejo clínico de la leishmaniosis canina y se han mostrado las herramientas que disponen los veterinarios para hacerla frente.

En estas jornadas han participado Guadalupe Miró, catedrática de Parasitología y Enfermedades Parasitarias de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y una de las mayores expertas internacionales en el tema; y Llum Páez, asesora técnica veterinaria de Petia Vet Health.

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