El Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias y el Instituto de Salud Carlos III han elaborado el informe en el marco de su colaboración ‘One Health’
España se sitúa entre los cuatro países de la UE con mayor tasa de notificación de casos de fiebre Q en humanos
El Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias y el Instituto de Salud Carlos III han elaborado el informe en el marco de su colaboración ‘One Health’
Jorge Jiménez -
09-04-2026 - 08:01 H -
min.
Desde el Ministerio de Sanidad han publicado un informe de evaluación del riesgo de la fiebre Q en España en el que han colaborado el Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES) y el Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) en el marco de su colaboración ‘One Health’.
“La fiebre Q es una zoonosis de distribución mundial causada por la bacteria Coxiella burnetii. Esta bacteria presenta una extraordinaria resistencia a las condiciones ambientales adversas como el calor, la desecación y diversos desinfectantes, lo que le permite sobrevivir en el ambiente durante largos periodos de tiempo”, explica el informe.
En este sentido, se detalla que los principales reservorios animales son las vacas, ovejas y cabras, siendo estas especies las fuentes habituales de infección para los seres humanos. La vía de transmisión es, fundamentalmente, la aérea a través de la inhalación de aerosoles o polvo contaminado con material infectivo procedente de animales, que puede dispersarse con el viento, facilitando la transmisión a distancia.
“España se sitúa entre los cuatro países de la Unión Europea con mayor tasa de notificación de casos humanos, registrando una media anual de 423 casos notificados entre 2016 y 2024. La fiebre Q está incluida en la lista de enfermedades humanas sometidas a vigilancia desde 2015, aunque la vigilancia no se realiza de forma homogénea en todo el territorio”, se indica en el informe.
Asimismo, se señala que se trata de una enfermedad sujeta a vigilancia animal, con desigual implantación a lo largo del territorio. La fiebre Q se considera endémica en España y la tendencia temporal de los casos se ha mantenido estable desde 2016 a 2024, tanto en humanos como en animales, según los datos de vigilancia disponibles.
“El riesgo de transmisión para la población general en España se considera muy bajo. En entornos rurales, personas en contacto con animales infectados (ganaderos, veterinarios, personal de matadero, etc.) y en personal de laboratorio, el riesgo es moderado”, marca el informe.
Además, se explica que, aunque la mayoría de las infecciones se manifiestan como casos asintomáticos o leves, un pequeño porcentaje puede evolucionar a fiebre Q crónica, especialmente en la población que presente algún factor de riesgo para esta enfermedad.
Por último, se subraya que “el sistema sanitario y de cuidados en España tiene capacidad suficiente para diagnosticar y proporcionar tratamiento a los casos incluso ante la posible aparición de brotes, por lo que el impacto para la población general se considera muy bajo”. “Para las personas afectadas de la enfermedad, el impacto sería moderado”, concluye.
Tal y como queda reflejado en este informe de Sanidad, aunque el riesgo de transmisión de fiebre Q para la población general en España se considera muy bajo, para algunos profesionales como los veterinarios, el riesgo es “moderado”.
Por ello, resulta fundamental que estos profesionales mantengan sus conocimientos actualizados y profundicen en todo lo relativo a la fiebre Q.
Conscientes de ello, desde Ceva Salud Animal celebran formaciones para veterinarios en este sentido. Así, recientemente tuvo lugar una jornada técnica en el Hotel Palacio La Magdalena de Soto del Barco, Asturias, con el objetivo de profundizar en el conocimiento y control de la fiebre Q en ganado vacuno lechero.
La jornada reunió a más de 60 profesionales veterinarios de España y Portugal que pudieron asistir a diferentes ponencias, como la de Daniel Cifó, del Instituto de Salud Carlos III, que ofreció una perspectiva complementaria sobre la vigilancia de la fiebre Q en humanos, resaltando la necesidad de una visión integrada bajo el enfoque ‘One Health’.