JUEVES, 18 de julio 2019, actualizado a las 6:44

JUE, 18/7/2019 | 6:44

PROFESIONALES

Equipo multidisciplinar trata a un perro con derivación portosistémica

Un equipo de veterinarios ha realizado a un abordaje multidisciplinar a un cachorro de perro en un caso de derivación portosistémica extrahepática, que señala los beneficios de la atenuación quirúrgica

GALERIA
El perro se ha recuperado bien gracias a los esfuerzos veterinarios.

Equipo multidisciplinar trata a un perro con derivación portosistémica

Un equipo de veterinarios ha realizado a un abordaje multidisciplinar a un cachorro de perro en un caso de derivación portosistémica extrahepática, que señala los beneficios de la atenuación quirúrgica

Alfonso Neira de Urbina - 14-05-2019 - 12:28 H

Muchos de los casos que se encuentran los veterinarios requieren de un abordaje multidisciplinar, en el que es necesaria la cooperación entre expertos de diferentes especialidades veterinarias. Este es el caso de George, un cachorro de carlino, o pug, de 3 meses de edad, al que los especialistas del hospital veterinario Southern Counties Veterinary Specialist (SCVS) de Inglaterra le han realizado una delicada intevención para tratar una derivación portosistémica extrahepática (PSS).

En un primer momento, George fue remitido al Servicio de Neurología del SCVS para investigar sus signos cerebrales agudos, entre los que se incluían el embotamiento, presión en la cabeza y ataxia. A pesar de la corta edad del cachorro, este ya había sufrido varios problemas, por un lado había perdido la oreja izquierda —que le mordió su madre poco después del alumbramiento— y, además, desarrolló una úlcera corneal en su ojo derecho, que requirió de un injerto de córnea, realizado una semana antes de la derivación.

El cachorro presentaba a su vez signos que evidenciaban una enfermedad cerebral, como dar vueltas hacia el lado izquierdo con la cabeza presionada. Una hematología de rutina y un perfil bioquímico sérico revelaron hiperamonemia, ácidos biliares elevados, elevaciones leves en los parámetros hepáticos, panhipoproteinemia y anemia.

Los veterinarios sospecharon que el caso de George se trataba de encefalopatía hepática por derivación portosistemática u otra enfermedad hepática vascular congénita, por lo que el ejemplar de pug fue transferido al Servicio de Medicina Interna, en el que se inició un tratamiento con líquidos intravenosos y antibióticos, y lactulosa, inicialmente a través de enemas y luego por vía oral. George se recuperó en las siguientes 48 horas y el Servicio de Imágenes tomó una angiografía por tomografía computerizada (TC), que reveló la presencia de un único PSS extrahepático (gastro-caval).

  • GALERIA

    Un vaso surge de la vena gástrica derecha e ingresa en la vena cava caudal, justo en el caudal hepático (GD: Vena gastroduodenal, PV: vena porta, CVC vena cava caudal)

George regresó a las manos de los veterinarios tres semanas después, en esta ocasión para una reevaluación por parte del Servicio de Tejidos Blandos del hospital y los dueños informaron de que había una marcada diferencia en el comportamiento del animal desde que empezó su tratamiento.

Los veterinarios decidieron proceder con la atenuación quirúrgica —operación para atenuar una dolencia—, asistidos por el equipo de anestesia, y realizaron un celiotomía ventral —incisión en el abdomen— de línea media. Los profesionales identificaron un vaso anormal que ingresaba en la vena cava caudal. Por ello, los veterinarios aplicaron un constrictor aneroide —dispositivo que consiste en una caseína comprimida rodeada por un anillo de acero que se expande en contacto con los fluidos— de 3,5 milímetros alrededor y tomaron una biopsia de hígado.

George se recuperó sin problemas en la UCI y fue dado de alta unos días continuando con el tratamiento de metronidazol, amoxicilina y lactulosa. Un mes después de la atenuación quirúrgica, el cachorro había crecido considerablemente, habiendo ganado 1,2 kilos, hasta alcanzar los 3,2 kilos. Los propietarios informaron de una marcada mejoría en su comportamiento y apetito, y explicaron que ahora era un perro "normal", similar a su hermana.

La hematología de rutina y la bioquímica sérica revelaron una mejora notable en los parámetros bioquímicos, y sus ácidos biliares se encontraban dentro de los límites normales. En la sedación, la ecografía reveló un flujo de vena porta hepatopetal normal, velocidad portal normal sin derivación continua.

El perro se encuentra bien y está recuperado y, desde el SCVS, recuerdan que la atenuación quirúrgica de las derivaciones portosistémicas extrahepáticos es un tratamiento eficaz, del que se ha demostrado que tiene mejor tasa de supervivencia y una menor frecuencia de signos clínicos, en comparación con solo realizar el tratamiento médico.

  • GALERIA

    Constrictor ameroide aplicado alrededor de la derivación portosistémica al nivel de la inserción caval

VOLVER ARRIBA
Uso de Cookies Cerrar

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia de navegación, y ofrecer contenidos de interés. Al continuar con la navegación entendemos que se acepta nuestra política de cookies.