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El mercado de los piensos probióticos crecerá un 6,5% anual hasta 2022

La firma de análisis de mercado Frost & Sullivan estima que el mercado de los aditivos probióticos en la alimentación para animales alcanzó los 1.310 millones de euros en 2017

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El mercado de los piensos probióticos crecerá un 6,5% anual hasta 2022

La firma de análisis de mercado Frost & Sullivan estima que el mercado de los aditivos probióticos en la alimentación para animales alcanzó los 1.310 millones de euros en 2017

Francisco Ramón López - 01-02-2019 - 13:50 H

La industria de la alimentación probiótica para animales está aún dando sus primeros pasos, sin embargo, la firma de análisis de mercado Frost & Sullivan considera que este tipo de aditivos compuestos por bacterias intestinales como Aspergillus o Lactobacillus, están en auge —concretamente están creciendo un 6,5% anual— y seguirán estándolo al menos hasta 2022.

Las razones de la firma para realizar estas estimaciones son que la industria alimentaria está buscando nuevas fórmulas de mejorar la producción, tras el endurecimiento de las leyes a nivel mundial para reducir el uso de antibióticos. Además, la firma tiene también en cuenta la industria del ‘pet food’, pues los dueños cada vez están más concienciados con el cuidado de las mascotas y priorizan la alimentación natural.

Por el momento, la incipiente industria ya alcanzó los 1.200 millones de dólares (1.310 millones de euros) en 2017, una cifra nada desdeñable teniendo en cuenta que el mercado de la comida y bebida macrobiótica en humanos, mucho más establecido, ronda los 2.000 millones de dólares (1.746 millones de euros).

Y mientras este mercado sube, el de los antibióticos cae. Las ventas de antibióticos agrícolas considerados médicamente importantes para el uso humano se desplomaron un 33% entre 2016 y 2017, según la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés). Por su  parte, en Europa, la Agencia Europea de Medicamentos (EMA), publicaba un informe a finales de 2018 en el que señalaba que la venta de antibióticos veterinarios había caído un 20% entre 2011 y 2016 en el continente.

El mayor freno a los aditivos probióticos por el momento es la escasez de evidencia científica sólida de su funcionamiento. De hecho, recientemente la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) concluía en un informe que no podía acreditar la eficacia del uso de dosis controladas de Lactobacillus reuteri NBF-1 como aditivo zootécnico para mejorar el tracto intestinal y mejorar la consistencia de las heces en perros.

Precisamente fue la falta de rigor en el dosier técnico que aportaron los laboratorios italianos NBF Lanes lo que terminó desembocando en este veredicto. La posición de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación (FAO) es similar, pues en un informe de 2016 terminó concluyendo que aunque consideraban “viable” el uso de probióticos como sustituto de los antibióticos y había indicios de que mejoraban las tasas de crecimiento y prevenían enfermedades “los resultados no son consistentes”, es decir, estos aditivos no siempre funcionan, y no se ha concluido por qué.

Las razones de la FAO para defender con reservas el uso de microorganismos intestinales como aditivo es que estos pueden sustituir la población original de bacterias dañinas del huésped o incluso eliminarlas con sustancias antimicrobianas. Además, la organización sostiene que estos “microbios buenos” se adhieren a las paredes intestinales, desde donde pueden prevenir que los patógenos se introduzcan en el torrente sanguíneo, mejoran las alertas de inflamación del sistema inmunitario, ayudan a la digestión con la producción de enzimas como las amilasas y proteasas y aumentan la superficie intestinal mejorando la absorción de nutrientes.

Las principales empresas de probióticos, como Evonik Industries, Chr. Hansen, Kemin Industries o Biomin están tratando de contrarrestas la imagen de ineficacia de estos productos afirmando que sus bacterias han sido desarrollados con herramientas genómicas de última tecnología

El mercado está incluso viendo nacer sus primeras startups, como Ascus Biosciences, que ha entrado en el mercado de las industria láctea, dejando de lado los sectores más tradicionales como el de aves de corral o porcino, o Zymergen, una empresa de ‘ingeniería microbiana’ automática que ha conseguido recaudar 400 millones de dólares (348 millones de euros) en su tercera ronda de financiación, contando con el apoyo de fondos de la talla de Goldman Sachs o Softbank Vision.

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