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PROFESIONALES

Hay que hablar también de suicidio en veterinaria

Varios estudios destacan que el porcentaje de suicidios y enfermedades mentales en los veterinarios es superior a la media de la población. En España, aunque la tendencia parece ser similar, no hay datos oficiales

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Hay que hablar también de suicidio en veterinaria

Varios estudios destacan que el porcentaje de suicidios y enfermedades mentales en los veterinarios es superior a la media de la población. En España, aunque la tendencia parece ser similar, no hay datos oficiales

Francisco Ramón López - 10-09-2019 - 06:30 H

El 10 de septiembre se celebra el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, impulsado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para reflexionar sobre el aumento de los suicidios, que se han incrementado a nivel mundial un 60% en los últimos 45 años.

En España, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), se producen 10 suicidios al día. El doble de personas que por accidentes de tráfico, 11 veces más que por homicidios y 80 veces más que por violencia de género.

En veterinaria, aunque no hay datos referentes a España, este mismo mes de septiembre un estudio publicado en la revista científica de la Asociación Americana de Medicina Veterinaria (AVMA) volvía a poner de manifiesto que el ratio de suicidios entre los profesionales veterinarios de Estados Unidos estaba por encima de la media de la población; 1,6 veces en hombres y 2,4 en mujeres.

Las razones de que esto ocurra son numerosas, aunque los impulsores del estudio señalaban el fácil acceso a eutanásicos como el pentobarbital como una de las razones.

Otras investigaciones, como una reciente encuesta de la Asociación Mundial de Veterinarios de Pequeños Animales (WSAVA), señalaba una correlación entre una carrera en la medicina veterinaria y un riesgo elevado de problemas de salud mental, especialmente entre jóvenes.

En la misma línea, otro estudio llevado a cabo por la Universidad Estatal de Bemidji (Estados Unidos) descubrió que las personas que trabajan con animales tienen mayor riesgo de sufrir  trastornos mentales.

PRESIÓN ECONÓMICA, SOCIAL Y ÉTICA

Algunos de los factores que desencadenan problemas mentales como la ansiedad, el estrés, la depresión, el del profesional quemado (burnout) o la fatiga por compasión son la presión, tanto mental y ética, como económica. El acoso online es otra de las presiones a las que se ven sometidas los veterinarios.

Los expertos sugieren que las personas que trabajan con animales llevan una carga más pesada que otras profesiones sanitarias debido a los problemas únicos de trabajar con estos seres, como es la aplicación de eutanasia y el cuidado de seres vivos que han experimentado dolor y sufrimiento pero no pueden articular sus necesidades y experiencias.

Por su parte, la psicóloga sanitaria Pilar Guijarro explicó a Animal’s Health que en España los problemas económicos son una parte fundamental del problema. Sobre todo por el hecho de que al no existir aún convenio no hay regulación clara, lo que supone un caldo de cultivo para un mercado laboral exigente, y por lo tanto estresante.

De hecho, afirmaba que en veterinaria es bastante común abandonar la profesión, precisamente por enfrentarse todos los días a “un estado de inseguridad a todos los niveles”. “Es normal que el cuerpo y el cerebro respondan: es una defensa frente a lo que les está pasando”, explicaba.

La profesional recordaba que este tipo de presiones, en los casos más extremos, terminaban desembocando en el suicidio, aunque admitió que en España no hay datos de suicidio por profesiones, ya que es un tema que “está vetado" a todos los niveles.

BUSCANDO SOLUCIONES

Si se asume que una de las razones de trastorno mental y de suicidio en la profesión son las malas condiciones laborales, la solución más directa pasa por mejorarlas. Las dos soluciones propuestas por el sector en España son la redacción de un convenio nacional para las clínicas y la reducción del número de egresados para que, al haber menos oferta, también se reduzca la competitividad y la precariedad.

Pero los expertos también abogan por otras soluciones, como la instrucción en prevención del suicidio. Por ejemplo, la AVMA cuenta con programas de este tipo y recientemente han implementado el método QPR (Preguntar, Persuadir, Referir en español) para ayudar a los veterinarios a identificar y recomendar a profesionales de la salud mental que traten a colegas que puedan estar en riesgo.

Otras entidades, como la OMS, consideran que, simplemente restringiendo el acceso a medios de suicidio, como los fármacos eutanásicos, se mejorarían estas cifras. Aunque es cierto que estos dos últimos enfoques no solucionarían los problemas de base.

Por su parte, Guijarro abogaba por recuperar el reconocimiento de la profesión para reducir la presión social de los veterinarios. Y es que la psicóloga aseguraba que, sobre todo en las ciudades, los clientes tienen una expectativas demasiado altas de cómo debería comportarse un veterinario.

Actualmente, la asociación Professional Wellness Group (PWG) está analizando los datos de la encuesta de la WVA para desarrollar un plan de acción urgente para elaborar algunas pautas profesionales de bienestar para su presentación en 2021.

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