Un estudio identifica una mayor positividad en los perros alimentados con carne cruda y revela diferencias en las variantes virales presentes en animales domésticos y fauna silvestre
Detectan en Valencia un patógeno altamente contagioso que supone una amenaza para perros y carnívoros silvestres
Un estudio identifica una mayor positividad en los perros alimentados con carne cruda y revela diferencias en las variantes virales presentes en animales domésticos y fauna silvestre
Redacción -
28-07-2026 - 09:25 H -
min.
El protoparvovirus carnivoran1 es un patógeno altamente contagioso que supone una amenaza tanto para los carnívoros domésticos como para los silvestres, aunque la dinámica de transmisión del virus entre la fauna salvaje y los animales domésticos continúa siendo poco conocida.
Un estudio realizado en la Comunidad Valenciana ha analizado la circulación de este virus entre perros de caza y diferentes especies de mesocarnívoros en libertad, poniendo de manifiesto diferencias en las variantes virales detectadas en ambas poblaciones.
La investigación se llevó a cabo entre 2017 y 2025 a partir de 303 muestras fecales procedentes de ocho especies de mesocarnívoros silvestres y 243 muestras de perros de caza (Canis lupus familiaris). En el caso de los perros, además, se realizaron encuestas para evaluar posibles factores de riesgo asociados a la infección.
Todas las muestras fueron analizadas mediante PCR en tiempo real, mientras que los casos positivos se caracterizaron mediante la secuenciación de regiones clave de VP2.
Los resultados mostraron la presencia de ADN de P. carnivoran1 en el 11,11 % de los perros analizados, con 27 positivos de 243 muestras, frente al 2,6 % registrado entre los mesocarnívoros silvestres, donde se detectaron 8 positivos de 303 muestras.
Entre la fauna silvestre, el zorro rojo (Vulpes vulpes) fue la especie con mayor número de positivos, con tres casos, seguido de la marta (Martes foina), el tejón euroasiático (Meles meles) y la gineta común (Genetta genetta).
El análisis multivariable identificó una fuerte asociación estadística entre el consumo de carne cruda y la positividad al CPV-2 —parvovirus canino tipo 2—, con un nivel de significación de p < 0,001, lo que apunta a este factor como un posible riesgo de infección en los perros de caza.
Asimismo, el análisis espacial mediante mapas de riesgo relativo (RR) permitió identificar distintos agrupamientos geográficos de infección, lo que sugiere la existencia de áreas localizadas con una mayor carga viral ambiental.
La secuenciación genética reveló que todas las cepas detectadas en los perros pertenecían a la variante antigénica CPV-2c.
En cambio, los mesocarnívoros silvestres albergaban mayoritariamente cepas similares al virus de la panleucopenia felina (FPV), con seis casos, mientras que únicamente dos individuos estaban infectados con la variante CPV-2b.
El análisis filogenético mostró un predominio del linaje denominado "asiático" (324I, 370R) entre los perros de caza.
Por su parte, los carnívoros salvajes presentaron una distribución genética más diversa, con características tanto europeas como asiáticas (324I).
Según los investigadores, estas diferencias en las cepas virales detectadas entre ambas poblaciones podrían reflejar dinámicas epidemiológicas distintas en la región.
Ante estos resultados, el estudio concluye que es necesario reforzar la vigilancia para definir con mayor precisión el alcance de la circulación del virus y comprender mejor los factores ecológicos que condicionan la interacción entre la fauna silvestre y los animales domésticos.