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Encuentran micoplasmas hemotrópicos asociados a murciélagos en niños inmunodeprimidios de hospitales de España

Investigadores en España han detectado por primera vez bacterias hemotrópicas vinculadas a murciélagos en cuatro niños inmunodeprimidos, un hallazgo que abre interrogantes sobre sus posibles vías de transmisión y consecuencias clínicas

La médica Ana Méndez es una de las autoras del estudio (Alfonso Neira/Animal's Health).
La médica Ana Méndez es una de las autoras del estudio (Alfonso Neira/Animal's Health).

Encuentran micoplasmas hemotrópicos asociados a murciélagos en niños inmunodeprimidios de hospitales de España

Investigadores en España han detectado por primera vez bacterias hemotrópicas vinculadas a murciélagos en cuatro niños inmunodeprimidos, un hallazgo que abre interrogantes sobre sus posibles vías de transmisión y consecuencias clínicas

Francisco Ramón López - 02-10-2025 - 09:57 H - min.

Los micoplasmas hemotrópicos (hemoplasmas) son pequeñas bacterias que se adhieren a las superficies de los eritrocitos y pueden inducir anemia hemolítica en mamíferos, particularmente en huéspedes inmunocomprometidos.

Especies como Mycoplasma hemofelis en gatos y M. ovis en ovejas están bien documentadas en veterinaria. Además, se han reportado casos humanos, aunque raros, en asociación con inmunosupresión o exposición zoonósica. En casos humanos descritos previamente en otros países, la infección se asoció a síntomas como anemia, fiebre, astenia, dolor abdominal y pérdida de peso.

Teniendo esto en cuenta, un grupo de investigadores de la Universidad Europea de Madrid, el CSIC, el Hospital Universitario La Paz y el Instituto de Salud Carlos III han llevado a cabo un estudio en pacientes pediátricos inmunodeprimidos.

Los pacientes incluidos eran menores de 20 años con perros o gatos en casa y además presentaban inmunosupresión, ya fuera por trasplante de órganos o células madre hematopoyéticas, errores innatos de la inmunidad o enfermedades oncológicas o reumatológicas bajo tratamiento inmunosupresor o quimioterapia.

Durante el estudio analizaron 69 muestras de sangre, mediante PCR. Finalmente, cuatro muestras (5,8%) dieron positivo. Las cuatro procedían de niños inmunodeprimidos; una presentó aplasia de médula ósea inducida por quimioterapia. Sin embargo, no se observaron efectos clínicos directos atribuibles al hemoplasma.

De los 4 pacientes, 3 tenían antecedentes de múltiples transfusiones de sangre durante su tratamiento: el paciente 2 recibió 3 transfusiones de glóbulos rojos en 2022; el paciente 3 recibió 6 transfusiones de glóbulos rojos y 9 de plasma en 2019; y el paciente 4 recibió 30 transfusiones de glóbulos rojos, 37 de plaquetas y 1 de plasma durante 2019-2020. El paciente 1 no recibió ninguna transfusión de sangre. Los 4 pacientes tenían perros como animales de compañía.

Las secuencias de los niños fueron 100% idénticas a una cepa detectada previamente en murciélagos de Schreiber en España y mostraron un 97,5% de identidad con Candidatus Mycoplasma hematohominis.

Aunque los 4 pacientes vivían con mascotas domésticas, no encontraron evidencia de que sus animales fueran la fuente de infección. Y es que explican que la principal especie de hemoplasma en perros es M. hemocanis, genéticamente distinta de los hemoplasmas que se detectaron.

DOS DE LOS PACIENTES VIVÍAN EN ÁREAS URBANAS

A diferencia de los casos informados previamente, que típicamente se asociaron con la exposición a la vida silvestre o entornos rurales, 2 de los pacientes vivían en áreas urbanas. Además, ninguno tenía contacto conocido con la vida silvestre o historial de viajes recientes, y vivían a una distancia de hasta 500 km entre sí, lo que sugiere no solo la posibilidad de reservorios o vectores domésticos o peridomésticos, sino también que estos micoplasmas hemotrópicos están ampliamente distribuidos en el país.

“Dado que estudios han detectado secuencias del gen ARNr 16S con alta identidad de nucleótidos (>99,5%) con hemoplasmas conocidos en ectoparásitos como garrapatas y flebótomos recolectados de murciélagos, se ha planteado la hipótesis de la transmisión vectorial de hemoplasmas; sin embargo, nuestros pacientes no reportaron contacto con artrópodos”, añaden.

Por otro lado, recuerdan que los hemoplasmas persisten en el torrente sanguíneo durante períodos prolongados. “Aunque no observamos ningún efecto clínico directo en este estudio, la detección inesperada de hemoplasmas relacionados con murciélagos en pacientes inmunodeprimidos plantea preguntas sobre su potencial de transmisión asociada a transfusiones o transmitida por vectores”, explican.

Debido a que no analizaron a los donantes de órganos, células madre hematopoyéticas o sangre relacionados con los pacientes, no se pudo evaluar la posibilidad de transmisión asociada a transfusiones o trasplantes. “Investigaciones adicionales podrían determinar si estos organismos pueden soportar el procesamiento y almacenamiento de sangre, y si podrían representar algún riesgo de transmisión en condiciones específicas”, apuntan.

“En resumen, nuestro estudio presentó evidencia molecular de micoplasmas hemotrópicos relacionados con murciélagos en niños inmunodeprimidos de España que tienen mascotas en un entorno sin antecedentes de contacto con fauna silvestre ni viajes. Nuestros hallazgos resaltan la necesidad de una mayor vigilancia de las infecciones zoonósicas emergentes, especialmente en poblaciones de alto riesgo”, concluyen.

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