Los investigadores advierten que Rickettsia massiliae debe considerarse una causa emergente de rickettsiosis humana y resaltan la relevancia diagnóstica de las escaras en las infecciones por estos patógenos
Describen un raro caso de rickettsiosis transmitida por garrapatas en un menor de España
Los investigadores advierten que Rickettsia massiliae debe considerarse una causa emergente de rickettsiosis humana y resaltan la relevancia diagnóstica de las escaras en las infecciones por estos patógenos
Redacción -
28-08-2026 - 10:08 H -
min.
Investigadores del Centro Nacional de Microbiología, perteneciente al Instituto de Salud Carlos III, han publicado un caso de infección humana por Rickettsia massiliae en el sur de España. El trabajo describe el caso de un paciente pediátrico atendido en enero de 2023 por una escara oscura en el hemiescroto derecho, acompañada de prurito, dolor e inflamación local.
R. massiliae pertenece al grupo de las rickettsias de las fiebres manchadas y fue reconocida como patógeno humano en 2006. Según los investigadores, desde entonces se han notificado únicamente seis casos confirmados de rickettsiosis causada por esta especie, pese a que se ha detectado en garrapatas y en humanos asintomáticos en distintas regiones de Europa, África, Asia y algunas zonas de América.
La infección puede producir síntomas similares a los de otras rickettsiosis, entre ellos fiebre, dolor muscular, erupción cutánea, hepatomegalia, linfadenopatía cervical y alteraciones oculares. Entre estas últimas, los investigadores citan la vasculitis retiniana, la conjuntivitis y la pérdida de visión.
En el caso descrito, el paciente había viajado dos semanas antes del inicio de los síntomas a una zona periurbana de la provincia de Granada, donde había tenido contacto con un perro doméstico. No refirió una exposición conocida a artrópodos. Permaneció afebril salvo por una temperatura de 38 °C el día de su ingreso.
Las pruebas de laboratorio fueron normales, incluido el recuento de leucocitos, plaquetas y hemoglobina, aunque la proteína C reactiva estaba elevada, con un valor de 51,8 mg/L. Una ecografía escrotal mostró un engrosamiento de la túnica vaginal con hiperemia leve, sin afectación de los testículos.
Las pruebas serológicas para Borrelia burgdorferi, Coxiella burnetii y Rickettsia conorii fueron negativas. El paciente recibió inicialmente amoxicilina/ácido clavulánico intravenoso durante tres días y presentó una mejoría clínica.
Antes del alta se recogió una muestra de la lesión para su análisis microbiológico. Posteriormente, el paciente continuó el tratamiento con amoxicilina/ácido clavulánico por vía oral durante una semana. Veinte días después del inicio de los síntomas y de la confirmación de la infección por rickettsias, recibió doxiciclina durante tres días, tras lo que se produjo la resolución completa de los signos y síntomas.
La muestra de biopsia fue enviada al Laboratorio de Referencia e Investigación de Patógenos Especiales del Centro Nacional de Microbiología, en Madrid, para detectar patógenos transmitidos por garrapatas.
Los investigadores extrajeron ADN de la muestra y detectaron ADN de Rickettsia mediante PCR, amplificando fragmentos del espaciador intergénico del ARNr 23S–5S y del gen ompA, que codifica una proteína de membrana externa.
Posteriormente, secuenciaron los productos obtenidos y generaron una secuencia consenso para el espaciador intergénico del ARNr 23S–5S. La secuencia presentó una identidad del 100% con la cepa MTU5 de R. massiliae y con un aislado de R. massiliae detectado previamente en una garrapata perteneciente al complejo Rhipicephalus sanguineus en España.
Asimismo, la secuencia mostró una identidad superior al 99% con Rickettsia spp. aisladas de garrapatas recogidas en Rumanía y Túnez, así como con la cepa B29 de R. massiliae aislada en España.
A partir de estos resultados, los investigadores detectaron ADN de R. massiliae en la biopsia de piel de un paciente con signos y síntomas compatibles con una infección por rickettsias.
Uno de los aspectos que destacan los autores es el papel de la lesión cutánea en la identificación de la infección. Según señalan los investigadores, sus hallazgos “demuestran que R. massiliae es una causa emergente de rickettsiosis humana” y “resaltan la relevancia diagnóstica de las escaras en las infecciones por rickettsias”.
Los autores consideran que estas lesiones pueden facilitar una detección temprana de la infección y, con ello, permitir un tratamiento antimicrobiano oportuno y mejorar el pronóstico del paciente, además de contribuir a la vigilancia epidemiológica de las infecciones emergentes por rickettsias.
Las garrapatas del género Rhipicephalus son consideradas los principales vectores de R. massiliae. Sin embargo, el estudio señala que todavía no se ha identificado la especie de garrapata responsable de la transmisión de esta bacteria a los humanos.
Los investigadores plantean que el reducido número de casos humanos notificados podría no reflejar la verdadera circulación de R. massiliae. En concreto, señalan que podría existir un infradiagnóstico debido a la inespecificidad de los signos y síntomas clínicos y a las limitaciones de las pruebas moleculares.
También apuntan que el contacto limitado entre las personas y las garrapatas podría contribuir a la escasez de casos identificados, ya que algunas especies de Rhipicephalus presentan un comportamiento antropofílico limitado y la exposición probablemente se concentra en entornos periurbanos.
Por todo ello, y teniendo en cuenta la complejidad de las interacciones entre patógeno, vector y hospedador y el potencial de consecuencias clínicas graves, los autores concluyen que “R. massiliae debe considerarse un problema de salud pública emergente en las regiones mediterráneas”.