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PROFESIONALES

Describen la introducción en España de una zoonosis piscícola

Investigadores españoles han publicado un reportaje sobre la ciguatera, una enfermedad que afecta a los peces y puede ser transmitida a los humanos, cuya primera referencia documentada en las Islas Canarias data del 2004

Antonio Fernández, director del Instituto Universitario de Sanidad Animal y Seguridad Alimentaria y uno de los autores del artículo.
Antonio Fernández, director del Instituto Universitario de Sanidad Animal y Seguridad Alimentaria y uno de los autores del artículo.

Describen la introducción en España de una zoonosis piscícola

Investigadores españoles han publicado un reportaje sobre la ciguatera, una enfermedad que afecta a los peces y puede ser transmitida a los humanos, cuya primera referencia documentada en las Islas Canarias data del 2004

Redacción - 25-10-2019 - 13:21 H

La publicación semestral de la Sociedad Atlántica de Oceanógrafos, la revista Okeanos, incluye en su número correspondiente al período de julio a diciembre de 2019 el reportaje ‘El cambio climático y sus consecuencias: la ciguatera. Un ejemplo tóxico que afecta a la salud humana’.

La ciguatera es una enfermedad que afecta a los peces y que puede ser transmitida a los humanos a través del consumo de ejemplares infectados. Según señalan los investigadores en el artículo, “la primera referencia documentada de este episodio en las Islas Canarias corresponde al año 2004, cuando 9 personas se intoxicaron tras el consumo de un medregal (Seriola sp.), lo cual supuso el primer registro de la enfermedad”. Hasta la fecha, se han confirmado 19 brotes de ciguatera, que han afectado a un total de 117 personas.

En el artículo, realizado por el Instituto Universitario de Sanidad Animal y Seguridad Alimentaria (IUSA) de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC), los investigadores indagan sobre la aparición de la ciguatera en Canarias y su relación con el cambio climático.

La causa de esta enfermedad se corresponde con varias especies de microalgas bentónicasGambierdiscus, presentes en aguas canarias, y que al multiplicarse producen una toxina (ciguatoxina), que se acumula a través de la cadena trófica.

La presencia de esta toxina no produce ninguna modificación en el color, olor o sabor del pescado y, además, no puede ser eliminada alterando su temperatura, por lo que aún no existe ningún método fiable de diagnóstico de la enfermedad en la medicina humana, así como tratamientos específicos para las personas infectadas.

SIGNOS CLÍNICOS DE LA CIGUATERA

El ser humano, al consumir pescado contaminado, puede sufrir importantes signos clínicos que se inician generalmente entre los 10 minutos y las 24 horas tras el consumo. El comienzo de los síntomas suelen ser manifestaciones gastrointestinales (náuseas, vómitos, diarreas, etc.), que suelen ir seguidos de signos que afectan al aparato circulatorio (incremento de las pulsaciones y drástica bajada de la tensión arterial, entre otros).

Sin embargo, los síntomas más complejos son los de tipo neurológico, que pueden tardar muchos meses en desaparecer de la persona afectada (dolores articulares y musculares, hormigueo en los dedos de las manos y los pies, sensación térmica invertida al tocar algo caliente o frío). En algunos trabajos internacionales, se describe que un pequeño porcentaje de las personas afectadas de ciguatera pueden llegar a morir, pero afortunadamente esto no ha ocurrido nunca en Canarias.

PROTOCOLO EN CANARIAS Y PROYECTO EUROCIGUA

La IUSA de la ULPGC colabora con el Gobierno de Canarias desde el 2009 en los análisis de peces de riesgo. La prevalencia actual de la enfermedad en algunas especies de peces de Canarias se calcula entre el 10,5 y el 13%.

Por todo ello, en el año 2015, y con la finalidad de dar mayor protección al consumidor, se creó la Red de Vigilancia Epidemiológica de Canarias, considerando la ciguatera como enfermedad de declaración obligatoria en Canarias.

Por otro lado, Ante la evidencia del incremento actual del número de casos de ciguatera en Europa, en el 2016 se puso en marcha el Proyecto Eurocigua, financiado por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) y en el que colabora el IUSA, junto a más de 18 instituciones europeas.

Muchos de estos casos son importados, pero hay un grupo de casos que se producen por la aparición de la enfermedad en un área en la que tradicionalmente no existían evidencias previas documentadas, como en Canarias.

“DEBEMOS ACOSTUMBRARNOS A SU PRESENCIA Y EXPASIÓN EN LAS ISLAS CANARIAS”

Actualmente, la ciguatera es la intoxicación más grave que existe en el mundo. Se estima que cada año se ven afectadas entre 50.000 y 200.000 personas y su presentación ocurre fundamentalmente en latitudes intertropicales.

Los investigadores señalan que la enfermedad ha llegado para quedarse. “Debemos acostumbrarnos a medio plazo a la presencia y expansión de estas toxinas en el Archipiélago Canario”, inciden. Por lo tanto, también puede producirse un incremento de especies afectadas por la enfermedad, así como de sus consecuencias directas, fundamentalmente para especies marinas y la propia especie humana.

El artículo está suscrito por los investigadores del IUSA Fernando Real, Natalia García Álvarez, Julián A. Sánchez Henao, Freddy Silva Segent, María J. Ramos Sosa, Daniel Padilla y Antonio Fernández.

 

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