Un nuevo estudio ha identificado 12 razas en riesgo de padecer síndrome de obstrucción de las vías respiratorias braquicefálicas
Identifican doce razas de perro con más probabilidades de padecer enfermedades respiratorias graves
Un nuevo estudio ha identificado 12 razas en riesgo de padecer síndrome de obstrucción de las vías respiratorias braquicefálicas
Redacción -
19-02-2026 - 08:07 H -
min.
Un equipo científico ha identificado otras doce razas de perros con riesgo de padecer el síndrome de obstrucción de las vías respiratorias braquicefálicas, una afección que puede ocasionar graves problemas respiratorios. Entre ellas se encuentran el pequinés, el shih tzu, el boston terrier, el staffordshire bull terrier, el cavalier king charles spaniel, el chihuahua y el bóxer.
Según un nuevo estudio de la Facultad de Veterinaria de Cambridge, los perros con sobrepeso, con fosas nasales estrechas o con una cabeza más ancha y corta presentan mayor probabilidad de desarrollar el síndrome de obstrucción de las vías respiratorias braquicefálicas, conocido como BOAS, una enfermedad respiratoria grave. En determinadas razas, las colas más cortas y los cuellos más gruesos también suponen un factor de riesgo adicional.
El trabajo, publicado en PLOS One, pone de manifiesto que el BOAS varía de forma considerable tanto en prevalencia como en gravedad entre las distintas razas de perros de cara plana, e incluso dentro de una misma raza. Se trata de una enfermedad crónica asociada a perros con cráneo corto o cara plana, en la que las lesiones en las vías respiratorias superiores provocan su estrechamiento. Esto suele traducirse en respiración ruidosa, pero también puede afectar a la capacidad del animal para hacer ejercicio, dormir o afrontar el calor y el estrés.
La doctora Fran Tomlinson, de la Facultad de Veterinaria de Cambridge y codirectora del estudio, explica que el BOAS se presenta en un espectro, con casos leves y otros más graves que pueden reducir de forma significativa la calidad de vida y convertirse en un importante problema de bienestar. Aunque la cirugía, el control del peso y otras intervenciones pueden ayudar en cierta medida, recuerda que el BOAS es hereditario y que todavía queda mucho por conocer para reducir el riesgo en futuras generaciones.
Hasta ahora, la investigación sobre BOAS se había centrado principalmente en tres de las razas de cara plana más populares en el Reino Unido, el bulldog francés, el pug y el bulldog. En esta ocasión, el estudio analizó otras catorce razas: affenpinscher, boston terrier, bóxer, cavalier king charles spaniel, chihuahua, dogo de burdeos, grifón de bruselas, chin japonés, king charles spaniel, maltés, pequinés, pomerania, shih tzu y staffordshire bull terrier.
El estudio, dirigido por la Universidad de Cambridge y que incluyó a casi 900 perros, reveló que doce de las catorce razas evaluadas presentaban algún nivel detectable de anomalía respiratoria. El 89 % de los pequineses y el 82 % de los chin japoneses mostraban afectación, cifras comparables a las observadas en pugs, bulldogs franceses y bulldogs.
Cinco razas presentaban un riesgo moderado de BOAS, concretamente el king charles spaniel, el shih tzu, el grifón de bruselas, el boston terrier y el dogo de burdeos, con entre la mitad y las tres cuartas partes de los perros estudiados afectados. En el caso del staffordshire bull terrier, el cavalier king charles spaniel, el chihuahua, el bóxer y el affenpinscher, el riesgo se consideró leve, ya que aproximadamente la mitad presentaba algún grado de respiración ruidosa y solo unos pocos casos eran clínicamente significativos. Ninguno de los pomerania o maltés evaluados mostró afectación clínica.
Las evaluaciones se realizaron durante citas individuales en el Queen’s Veterinary School Hospital de Cambridge, en exposiciones caninas y en jornadas específicas de pruebas de salud por raza. Para ello, los investigadores adaptaron el sistema de clasificación de la función respiratoria implementado por el Kennel Club del Reino Unido y la Universidad de Cambridge para bulldogs franceses, bulldogs y carlinos, con el fin de aplicarlo a las catorce razas adicionales.
El equipo examinó la respiración antes y después de una prueba de ejercicio de tres minutos, valorando los ruidos respiratorios superiores y los signos de dificultad o malestar. Los perros que completaron la prueba sin molestias ni ruidos fueron clasificados como sanos, mientras que aquellos con ruidos respiratorios superiores fueron categorizados con BOAS de leve a grave.
Aunque las razas braquicéfalas suelen asociarse a hocicos cortos y caras planas, los autores advierten que los perros con un cráneo relativamente ancho en comparación con su longitud, como el staffordshire bull terrier, también pueden considerarse braquicéfalos. El estudio concluye que los perros con formas de cabeza más anchas y cortas, es decir, con una proporción craneofacial más baja, tienen más probabilidades de padecer BOAS. El doctor David Sargan señala que la relación entre la longitud relativa del hocico y el riesgo de BOAS es más compleja de lo que se suele suponer.
En cuanto a las fosas nasales, el estrechamiento o estenosis ya había sido descrito como un factor de riesgo clave, y este estudio aporta más evidencia al respecto. La prevalencia de este problema varía significativamente entre razas y se asocia de manera clara con el riesgo de BOAS. El pequinés y el chin japonés, dos de las razas con mayor riesgo, presentaron altas tasas de estrechamiento, con solo un 6% y un 18% respectivamente de perros con fosas nasales abiertas. El grifón de Bruselas y el boston terrier, con riesgo moderado, también mostraron mayor probabilidad de fosas nasales estrechas que otras razas.
El estudio también identificó otros factores asociados. En el shih tzu y el staffordshire bull terrier, las colas más cortas se relacionaron con mayor riesgo de BOAS, y en este último caso los ejemplares con colas más largas tenían aproximadamente un 30 % menos de probabilidades de padecer la enfermedad. En el boston terrier y el staffordshire bull terrier, los cuellos proporcionalmente más gruesos se asociaron a mayor afectación, algo que, según la doctora Jane Ladlow, no resulta sorprendente dada la estrecha relación genética con los bulldogs.
En el chihuahua y el king charles spaniel, los perros con cuerpos relativamente más largos y menor altura mostraron mayor probabilidad de verse afectados. Además, el sobrepeso se identificó como un factor de riesgo significativo en el cavalier king charles spaniel, el shih tzu y el affenpinscher. La doctora Ladlow apunta que la pérdida de peso podría utilizarse como herramienta de manejo para reducir el riesgo en estas tres razas.
Los investigadores esperan que estos resultados impulsen la realización de pruebas en más perros de cara plana y fomenten un mayor compromiso con el abordaje del BOAS y otros problemas de salud. Conocer los factores de riesgo puede resultar útil para criadores, futuros propietarios y jueces de exposiciones, a la hora de seleccionar ejemplares con menor probabilidad de verse afectados y evitar valorar características perjudiciales para la salud.
No obstante, el peso, el estrechamiento de las fosas nasales y la proporción craneofacial solo explicaron el 20% de la variación en el estado BOAS entre razas. Por el momento, la evaluación respiratoria continúa siendo el método más preciso para determinar el estado de la enfermedad y decidir qué perros deberían destinarse a la cría o beneficiarse de intervención veterinaria. Tal y como concluye la doctora Fran Tomlinson, cada raza presenta su propio perfil de riesgo y diferentes factores implicados, lo que respalda la necesidad de un enfoque específico para cada una a la hora de reducir esta enfermedad a nivel poblacional.