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Desarticulan una trama que vendía carne de caza sin control veterinario

La Guardia Civil ha desarticulado una trama que vendió 500 piezas de caza mayor sin garantía sanitaria, una asociación criminal en la que han participado veterinarios que validaban las piezas aunque no se encontrasen presentes en la carga

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Desarticulan una trama que vendía carne de caza sin control veterinario

La Guardia Civil ha desarticulado una trama que vendió 500 piezas de caza mayor sin garantía sanitaria, una asociación criminal en la que han participado veterinarios que validaban las piezas aunque no se encontrasen presentes en la carga

Redacción - 22-05-2019 - 17:20 H

La Guardia Civil de Zamora ha investigado a dieciséis personas como presuntos integrantes de una trama desarticulada que comercializó de forma ilegal carne de medio millar de piezas de caza mayor, que introdujo en la cadena alimentaria sin suficientes garantías sanitarias.

El valor cinológico de las especies introducidas en el mercado cárnico de forma irregular, entre las que había cérvidos, jabalíes y corzos, alcanza los 1.154.538 euros, según ha informado este miércoles 22 de mayo la Guardia Civil de Zamora.

A los investigados se les atribuyen supuestos delitos de pertenencia a organización criminal, contra la salud pública, intrusismo profesional, falsificación documental y delitos relativos a la flora y fauna.

Durante la investigación, los agentes han localizado declaraciones de carne de caza con precintos duplicados y en otros casos el transporte se ha realizado con precintos que previamente habían sido intervenidos por el instituto armado.

Con esos precintos, los integrantes de la trama lograban la apariencia de legalidad para que empresas cárnicas adquirieran las canales de los animales abatidos para su puesta a la venta de forma legal, de forma que eran introducidos en la cadena alimenticia "sin garantías sanitarias suficientes".

La investigación se inició a mediados de diciembre de 2017 con diversas inspecciones relacionadas con la compraventa de carne y la trazabilidad de animales abatidos en cacerías y monterías después de que esa temporada se detectase un número de piezas abatidas muy superior al de otras campañas.

Fruto de la investigación, la Guardia Civil ha concluido que existía una organización delictiva en la que parte de sus miembros se dedicaban a la caza ilegal de piezas de caza mayor y otra parte a la legalización de la carne obtenida de manera fraudulenta.

Ello reportaba "un gran rédito económico" a la trama y causaba a su vez daños económicos a los cotos de caza legalmente establecidos, según ha expuesto la Guardia Civil de Zamora.

En la organización están implicados cazadores, veterinarios colaboradores, empresas de compra y transporte de las piezas y empresas de transformación.

El modus operandi de la trama partía de cazadores furtivos o con precintos de caza que utilizaban para abatir un número de piezas superior al que tenían autorizado.

Esas piezas eran legalizadas al hacerse pasar por parte de las abatidas en cacerías o monterías legales, con la colaboración de los gestores de los cotos organizadores de esos eventos.

Las piezas eran supuestamente validadas por veterinarios que no se encontraban presentes en la mayoría de las cargas y, a su vez, las empresas encargadas de la recogida de la carne disponían de precintos sanitarios y declaraciones de transporte sellados y firmados en blanco, que eran rellenados el día de la carga por personal no autorizado.

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