Un estudio ha confirmado la presencia de la mosca hipobóscida en cuatro provincias andaluzas y advierte de que su distribución podría abarcar zonas más extensas del sur de Europa
Corzos y gamos, los principales hospedadores de una nueva mosca hematófaga de relevancia sanitaria en España
Un estudio ha confirmado la presencia de la mosca hipobóscida en cuatro provincias andaluzas y advierte de que su distribución podría abarcar zonas más extensas del sur de Europa
Chema Muñoz -
11-12-2025 - 11:05 H -
min.
El pasado 2024, un estudio dio a conocer la identificación —por primera vez en Europa— de una nueva especie del género Lipoptena en el sur de España, descrita como Lipoptena andaluciensis sp. nov. La investigación informó de la presencia de esta mosca hipobóscida en diversos puntos de Andalucía y señaló la detección de ADN de Coxiella burnetii y de endosimbiontes bacterianos en algunos ejemplares, lo que representaba los primeros registros de estas bacterias en Lipoptena spp. de Europa.
Los autores destacaron entonces que las trampas de dióxido de carbono habían demostrado su eficacia en la vigilancia de estos ectoparásitos y subrayaron que la nueva especie podría estar ampliamente distribuida en el sur de España.
Ahora, una nueva investigación profundiza en la ecología y distribución de Lipoptena andaluciensis. Las moscas hipobóscidas son descritas como “ectoparásitos hematófagos obligados de aves y mamíferos, con reconocida importancia ecológica y epidemiológica”, y pese a ello, su ecología y la distribución de muchas especies siguen siendo poco conocidas.
Para abordar estas lagunas, los investigadores combinaron “el cribado activo de 372 ungulados silvestres (2013-2024)” con un muestreo pasivo mediante “trampas cebadas con CO2 (2023-2024)” en Andalucía, con el fin de evaluar la presencia, la prevalencia en hospedadores y la fenología de L. andaluciensis.
Los resultados confirman la presencia de la especie en cuatro provincias andaluzas, con un primer registro en 2018. El estudio documenta un incremento notable en la prevalencia de infestación, que alcanzó “el 69,7% en 2023 y el 72,9% en 2024”. Entre los hospedadores silvestres examinados, el corzo (Capreolus capreolus) presentó la prevalencia más alta (70%), seguido por el gamo (Dama dama, 50,4%). A su vez, el ciervo rojo (Cervus elaphus) mostró un 27,2% y el muflón (Ovis aries musimon) un 3,9%, mientras que no se detectaron moscas en la cabra montés-ibérica (Capra pyrenaica) ni en el jabalí (Sus scrofa).
El estudio describe también la actividad temporal de la especie. Según los autores, “los adultos alados estuvieron activos, al menos, de abril a noviembre”, y las formas ápteras permanecieron en los hospedadores “al menos de junio a marzo”, lo que indica un ciclo anual prolongado.
A partir de los datos de campo, los investigadores elaboraron modelos de distribución que identificaron “extensas áreas de alta idoneidad ambiental en el centro y sur de España”, determinadas principalmente por la densidad de vegetación (NDVI), la humedad del suelo y la temperatura de la superficie terrestre. Estos modelos revelaron además “una fuerte superposición espacial con la distribución del corzo y el gamo”, lo que coincide con las elevadas tasas de prevalencia observadas en estas dos especies de cérvidos.
Los autores indican que el hábitat adecuado para la mosca podría abarcar una superficie mayor que la actualmente conocida, y señalan que “el registro de su presencia en Italia sugiere que la distribución potencial es mayor de lo esperado y que la especie podría haber sido pasada por alto en España y probablemente en otros países del sur de Europa”.
El trabajo concluye que estos resultados “proporcionan una base fundamental para el seguimiento de la dinámica poblacional y la evaluación del impacto ecológico y veterinario de este ectoparásito desatendido”.