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PROFESIONALES

Condenado por intrusismo un falso veterinario que vacunaba animales

El condenado por un delito de intrusismo en veterinaria acudió al juzgado y accedió a la condena propuesta por la Fiscalía, por lo que no se celebró juicio

Ciudad de la Justicia de Elche.
Ciudad de la Justicia de Elche.

Condenado por intrusismo un falso veterinario que vacunaba animales

El condenado por un delito de intrusismo en veterinaria acudió al juzgado y accedió a la condena propuesta por la Fiscalía, por lo que no se celebró juicio

Redacción - 13-10-2022 - 09:15 H - min.

El pasado mes de agosto, el Colegio de Veterinarios de Alicante (Icoval) comunicaba que la Fiscalía se alineaba con el Icoval en una causa abierta por intrusismo profesional y ambas instituciones pedían la misma pena para la persona acusada.

Desde el Colegio explicaban que los hechos se remontan a 2017 pero la apertura del juicio oral se ha señalado en fechas recientes. Tras una denuncia de un colegiado, el Icoval realizó sus pesquisas, recabó varios testimonios coincidentes y confirmó que el individuo no tenía los estudios de veterinario.

Ahora, el Colegio informa de que no ha habido juicio finalmente. El acusado, citado el pasado 22 de septiembre, acudió el Juzgado de lo Penal Número 2 de Elche, reconoció los hechos que se le imputaban por un delito de intrusismo y accedió a la condena que le propuso la Fiscalía, que rebajó mínimamente su petición hasta los 12 meses de multa a razón de 5 euros por día.

“El proceso, en el que el Colegio de Alicante se personó y aportó pruebas decisivas para fundamentar la acusación, era contra un falso veterinario que ejercía como tal vacunando e incluso haciendo algún diagnóstico —como quedó probado— a los animales que se presentaban en un centro con peluquería canina y tienda de Santa Pola”, señalan desde Icoval.

EL COLEGIO DE VETERINARIOS CONTRATÓ UN DETECTIVE

Tras tener conocimiento del posible caso de intrusismo, el colegio de veterinarios contrató un detective que entró al centro veterinario de Santa Pola del que se sospechaba y preguntó si podían vacunar al perro que le acompañaba contra la rabia.

El investigador grabó la escena: alguien con bata blanca en una consulta señalizada como del ‘veterinario’ atendió al animal e incluso se atrevió a diagnosticar un posible problema ocular al mismo. Tras una segunda visita —también documentada con las pertinentes imágenes grabadas—, se presentó la denuncia que ahora ha acabado en condena.

El centro, una tienda con consulta al parecer, sí disponía de un veterinario que debía de estar contratado a tiempo parcial. Y cuando éste no estaba, atendía el acusado haciendo las veces de lo que no era.

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