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PROFESIONALES

Condena por acusar en Facebook de estafa a una clínica veterinaria

Un centro veterinario ha conseguido que se condene a una clienta por intromisión ilegítima en el derecho al honor, tras verter en Facebook expresiones injuriantes contra los profesionales que le atendieron

Fachada del Juzgado de primera instancia e instrucción número 2 de La Carolina (Jaen)
Fachada del Juzgado de primera instancia e instrucción número 2 de La Carolina (Jaen)

Condena por acusar en Facebook de estafa a una clínica veterinaria

Un centro veterinario ha conseguido que se condene a una clienta por intromisión ilegítima en el derecho al honor, tras verter en Facebook expresiones injuriantes contra los profesionales que le atendieron

Redacción - 18-02-2021 - 12:12 H

La proliferación del uso de las redes sociales y el anonimato que en ocasiones otorgan a los usuarios, lleva aparejados enfrentamientos y descalificaciones que afectan a todo tipo de profesionales y, concretamente, en los últimos tiempos a los veterinarios.

De hecho, a raíz del incremento de las faltas de respeto a este colectivo en redes sociales, la Organización Colegial Veterinaria (OCV) encargó un informe a un despacho de abogados en el que se recogían las posibilidades de actuación de los veterinarios ante los ataques en redes sociales.

Y es que, los veterinarios pueden emprender acciones legales ante difamaciones o delitos contra su honor. Un ejemplo de ello es el de la Clínica Veterinaria San Francisco, en Jaén, que fue representada por el letrado Álvaro Martínez Téllez y que recientemente comunicaba haber ganado el juicio a una clienta que mediante publicaciones en redes sociales causó un daño injustificado a la dignidad de los veterinarios y a su prestigio personal y profesional.

En declaraciones para Animal’s Health, el gerente de la Clínica Veterinaria San Francisco, Luis Muñoz, se ha mostrado satisfecho con la sentencia del Juzgado de primera instancia e instrucción número 2 de La Carolina, y ha señalado “que no todo vale” criticando que se realicen este tipo de faltas de respeto y delitos contra los veterinarios al amparo “del anonimato que dan las redes sociales”.

Asimismo, Muñoz ha subrayado que la sentencia, a la que ha podido tener acceso este medio, ya es firme. En este sentido, en la sentencia se explica que una usuaria de la red social Facebook realizó una publicación en una página pública en la que profirió unas manifestaciones referidas a la clínica veterinaria.

“Lo único que consiguen es que la gente no vaya a los veterinarios porque no puede pagar esos precios, llámese estafa porque comparados con otros es increíble como duplican y triplican un precio jugando con el cariño que se les coge a los animales”, señalaba en la publicación la usuaria ahora condenada.

Asimismo, tachaba a los profesionales veterinarios de la clínica de “sinvergüenzas”. “Les deseo lo peor y es una pena que al vivir fuera del pueblo , ni pueda ir por ahí y decirle la repugnancia que me causa”, indicaba, al tiempo que acusaba a los veterinarios de inventarse pruebas.

En la sentencia se especifica que algunas de las expresiones vertidas en la publicación tienen suficiente trascendencia o relevancia para lesionar el honor del veterinario o su prestigio como profesional. Así en la publicación de Facebook, refiriéndose a la clínica veterinaria, se dice que están más interesados por el dinero que por la salud del animal, que duplican y triplican un precio jugando con el cariño que se coge a los animales, que se inventan pruebas y cosas; y que desahucia a una de las mascotas de la demandada sin hacerle pruebas y sin saber que tiene le pongan un precio desorbitado.

“Dichas expresiones suponen un menoscabo de la fama de la persona a la que se dirigen las expresiones, en este caso a una clínica veterinaria concreta y un desmerecimiento en la consideración que de la misma se tiene en el entorno en el que se desenvuelve. Con la publicación de dicho artículo, se llevó a cabo una intromisión ilegítima en el Derecho al honor del actor, ya que el contenido de la publicación excede de lo que pudiera ser una crítica a una actuación de la parte actora como profesional, amparada por el derecho a la libertad de expresión recogido en el art. 20 de la Constitución”, determina la sentencia.

Así, concluye que en la publicación concurren expresiones injuriantes innecesarias para narrar lo que la clienta considera una mala asistencia veterinaria o un descontento por una mala atención. Por consiguiente, se tiene por acreditado que se ha causado un daño injustificado a la dignidad del actor y a su prestigio personal y profesional, hecho con publicidad dada su la publicación en red social, por lo que procede la estimación de la demanda.

La clienta ha sido condenada a indemnizar con 300 euros la clínica veterinaria, aunque Muñoz asegura que la indemnización económica “es lo de menos”. De hecho, asegura que el hecho de que hayan llevado este caso a los tribunales ha sido por defender su honor y dejar claro la importancia de mantener intacta la reputación de los veterinarios. Además, los 300 euros irán destinados a una protectora de animales que realiza labores de gestión de colonias felinas.

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