Un nuevo artículo aboga por que los veterinarios asuman un papel activo a la hora de desmentir rumores y establecer mecanismos transparentes para hacer frente a la información falsa
¿Cómo pueden los veterinarios hacer frente a la desinformación en las redes sociales?
Un nuevo artículo aboga por que los veterinarios asuman un papel activo a la hora de desmentir rumores y establecer mecanismos transparentes para hacer frente a la información falsa
Redacción -
17-03-2025 - 09:11 H -
min.
La difusión de información errónea en las redes sociales se ha convertido en un problema acuciante en diversos ámbitos, incluida la medicina veterinaria. Los titulares de las mascotas recurren cada vez más a las redes sociales para informarse sobre la salud animal, y distinguir entre contenido objetivo y no objetivo es todo un reto.
Asimismo, el auge de las personas influyentes en las redes sociales ha complicado las evaluaciones de credibilidad, ya que los no expertos pueden adquirir una influencia considerable pese a carecer de conocimientos especializados.
En este sentido, un nuevo artículo en el que han colaborado investigadores de la Universidad de Washington y Zoetis ha sintetizado la investigación actual sobre la desinformación en la atención sanitaria animal, haciendo hincapié en la importancia de abordar preventivamente la desinformación y fomentar la confianza entre los veterinarios y los propietarios de mascotas.
El artículo “aboga por que los veterinarios asuman un papel activo a la hora de desmentir rumores y establecer mecanismos transparentes para hacer frente a la información falsa, garantizando que los propietarios de mascotas reciban una orientación precisa y con base científica”.
“Los propietarios de los animales de compañía se enfrentan a un entorno de información en línea confuso que a menudo amplifica la desinformación e invoca la confusión. Esto se observa cada vez más en el ámbito de la vacunación, con un aumento de las dudas sobre las vacunas alimentado por la desinformación sobre las vacunas COVID-19 que se compartió durante la pandemia y que se extendió al espacio veterinario”, apuntan en el artículo.
A lo largo del artículo se señalan algunos hechos que han contribuido a la desinformación, que han afectado principalmente a los propietarios de animales de compañía, haciendo referencia a informaciones publicadas en el medio digital.
Además de abogar por el papel proactivo de los veterinarios en la lucha contra la desinformación, difundiendo los datos reales y desmintiendo las falsas informaciones que puedan aparecer en internet, los investigadores destacan la importancia de crear circuitos dedicados a destapar este tipo de información, para que los rumores puedan desarticularse tan pronto como surjan, o bien se confirmen como verdaderos.
Por último, entre los principales puntos que se destacan en el artículo está la necesidad de crear un mayor nivel de confianza entre los veterinarios y los tutores de las mascotas, para garantizar el flujo de información correcta.
Por otro lado, en el artículo se señala que algunos fenómenos interrelacionados han exacerbado la propagación de la desinformación en línea, como la velocidad y la naturaleza en red de Internet.
“Además, la capacidad de los particulares para crear contenidos en línea de aspecto profesional a bajo coste y con unos conocimientos técnicos mínimos complica la evaluación de la credibilidad de una fuente de información”, destacan.
En el artículo también indican que la búsqueda de información y la evaluación de la confianza también se producen en un contexto de creciente desconfianza en las instituciones tradicionales, incluidas las organizaciones científicas, sanitarias y gubernamentales.
“La desinformación y los rumores infundados también pueden conducir a que se apunte erróneamente a personas, marcas y empresas, lo que puede repercutir a largo plazo en la credibilidad, definida en términos generales como el grado en que el público considera que una persona, institución o fuente es digna de confianza y posee los conocimientos pertinentes”, advierten.
Además, remarcan que la circulación de desinformación amplifica la incertidumbre sobre qué información es verídica y, en consecuencia, quién puede y debe ser una fuente segura sobre un tema.
“Prevenir la exposición a la desinformación es la forma más eficaz de garantizar que las narrativas engañosas no ganen terreno”. De esta manera, en el artículo se apela a la necesidad de limitar la prevalencia de la desinformación en las redes sociales, destacando los esfuerzos de las plataformas tecnológicas durante la pandemia de COVID-19 para reducir la distribución (intercambio) de mensajes engañosos a través de la moderación de contenidos.