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PROFESIONALES

¿Cómo hacer la clínica veterinaria más ecológica?

Recomiendan que las clínicas veterinarias utilicen materiales más respetuosos con el medioambiente, como hisopos o pañales para cachorros ecológicos, para reducir así su impacto ambiental

Recomiendan utilizar gasas no estériles de algodón o bambú de origen orgánico y sostenible, ya que son más ecológicas.
Recomiendan utilizar gasas no estériles de algodón o bambú de origen orgánico y sostenible, ya que son más ecológicas.

¿Cómo hacer la clínica veterinaria más ecológica?

Recomiendan que las clínicas veterinarias utilicen materiales más respetuosos con el medioambiente, como hisopos o pañales para cachorros ecológicos, para reducir así su impacto ambiental

Alfonso Neira de Urbina - 30-06-2020 - 00:41 H

La industria de la salud animal realiza esfuerzos en pos de la sostenibilidad para mitigar el impacto ambiental. De hecho, ya existen iniciativas sostenibles, como la llevada a cabo por la compañía farmacéutica veterinaria Dechra, que mediante un cambio en el empaquetado de su alimento para gatos ha logrado reducir el uso de 3.000 kgs de plástico.

Ahora, un nuevo estudio arroja luz sobre cómo pueden reducir los veterinarios el impacto ambiental en el ejercicio de la profesión, siendo el método más sencillo una mayor inversión en materiales sostenibles.

En el estudio, publicado en Veterinary Records se indica qué productos alternativos pueden introducir las clínicas veterinarias para que, además de ser fundamentales en la salud animal, apuesten por otro de los pilares del concepto ‘One Health’, la salud del medioambiente.

En este sentido, el artículo considera que la concienciación ambiental de los clientes de las clínicas y de los propios veterinarios está en aumento. Es más, en cuanto a estos profesionales sanitarios, la veterinaria y experta Laura Higham explica que los veterinarios están en una posición privilegiada para ser “defensores ecológicos” en sus negocios y en las comunidades en las que se mueven.

"Como profesionales que trabajamos en 'One Health', entendemos los vínculos inextricables entre el bienestar humano, animal y ambiental, y mantenemos una posición de confianza en las comunidades, que podemos aprovechar para el cambio", ha apuntado Higham.

Por ello, y por que la mejor y más fácil forma de apoyar al medioambiente es reemplazar los productos utilizados por los que respetan al entorno, en el estudio se enumeran una serie de incorporaciones que pueden hacer las clínicas para ser más ecológicas. Eso sí, se advierte de que puede suponer un coste adicional, pero puede aumentar el número de clientes y mejorar la visión que tienen estos del centro veterinario.

El artículo, concretamente, presenta cuatro productos ampliamente utilizados en la clínica veterinaria que pueden marcar la diferencia en la defensa de un medioambiente saludable: los hisopos, gasas no esteriles, pañales para cachorros, y pañuelos y papel higiénico.

PRODUCTOS PARA REDUCIR EL IMPACTO AMBIENTAL DE LAS CLÍNICAS VETERINARIAS

En cuanto a los hisopos o bastoncillos, son un producto que se usa mucho en las clínicas, se fabrican con una mezcla de algodón, papel aglomerado y, en ocasiones, plástico. Esto genera diversos problemas, la producción de algodón utiliza tintes y químicos que contaminan el medioambiente; y también ha sido criticado el uso de prácticas agrícolas destructivas y tóxicas.

Sin embargo, el algodón en sí es renovable, biodegradable y reciclable, por lo que, si las prácticas agrícolas y la producción son las correctas, puede ser una excelente opción. Por ello, el artículo recomienda, cuando se considere reemplazar los hisopos, buscar empresas que produzcan hisopos de algodón hechos con tallos de papel reciclado y algodón orgánico cultivado de manera sostenible.

Otra opción son los hisopos de bambú. Las plantas de bambú crecen rápidamente y no requieren pesticidas ni fertilizantes adicionales, además el bambú es altamente sostenible y biodegradable.

Por su parte, las gasas no esteriles se pueden hacer de varios materiales diferentes, incluyendo algodón, rayón —fibra artificial parecida a la seda que se obtiene de la celulosa—, poliéster o una combinación de estas fibras. Aunque el rayón es visto como ecológico, afirma el estudio, ya que está hecho de plantas; el impacto ambiental de su producción es grave, debido principalmente a la deforestación y a su papel en la presencia de microplásticos en el mar.

Por otro lado, el poliéster es un textil sintético y se ha demostrado que el teñido y acabado de este material libera productos químicos agresivos en el aire y el agua circundantes. No es biodegradable y si se mezcla con fibras naturales hace que toda la gasa no sea biodegradable.

“Las opciones de algodón o bambú de origen orgánico y sostenible son mucho más ecológicas y están disponibles en varios fabricantes”, afirma el artículo, pero hay que tener en cuenta que si estos materiales se mezclan con fibras sintéticas, toda la gasa se vuelve no biodegradable.

Otro de los productos con los que los veterinarios pueden ayudar al medioambiente son los pañales para cachorros. Estos se fabrican uniendo algún tipo de tela a una base de plástico para evitar que filtren. Además, la mayoría de las marcas proporcionan productos no recicables o biodegradables, y el artículo alerta de que “son particularmente perjudiciales para el medioambiente”.

Por ello, recomiendan que, si se usa este producto, comprarlo en compañías que producen versiones de bambú a prueba de fugas.

Asimismo, también se señala que los veterinarios pueden buscar jeringuillas —un producto ampliamente utilizado en veterinaria pero a menudo no reciclable— que respete el medioambiente, debido a que ya existen en el mercado algunas que reducen el impacto sobre el entorno. 

Por último, el artículo explica que los pañuelos faciales y el papel higiénico son productos que se encuentran en todas las clínicas y reemplazarlos es una manera fácil de ejercer un impacto positivo en el medioambiente.

“Los bosques vírgenes se usan comúnmente para producir pulpa de papel para pañuelos y papel higiénico. Hay muchas compañías que ofrecen estos productos fabricados con 100% de papel reciclado posconsumo, así como compañías que producen versiones de bambú 100% de origen sostenible. Por lo general, la diferencia de precio es bastante pequeña, especialmente cuando se compra a granel”, concluye el estudio.

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