La veterinaria María Cabré trató a una perra con otitis externa eritematosa-ceruminosa bilateral con Cortotic, logrando resolver la sintomatología sin recurrir a antibióticos ni antifúngicos
Un caso clínico muestra el manejo de una otitis externa en un perro sin recurrir a antibióticos ni antifúngicos
La veterinaria María Cabré trató a una perra con otitis externa eritematosa-ceruminosa bilateral con Cortotic, logrando resolver la sintomatología sin recurrir a antibióticos ni antifúngicos
Redacción -
23-03-2026 - 11:28 H -
min.
La otitis externa es una de las patologías dermatológicas más frecuentes en la clínica de pequeños animales, especialmente en pacientes con procesos alérgicos subyacentes, donde la inflamación y el desequilibrio de la microbiota ótica favorecen la aparición de episodios recurrentes.
En este contexto, la veterinaria diplomada en Dermatología María Cabré ha presentado un caso clínico de otitis externa eritematosa-ceruminosa bilateral en una bichón maltés hembra esterilizada, nacida el 22 de noviembre de 2017 y con un peso de 6,7 kilogramos.
La paciente acudió a consulta por molestias en los oídos de un par de semanas de evolución, en un contexto de episodios recurrentes de otitis y pododermatitis pruriginosa desde hace años, especialmente en primavera-verano, que durante el último año se habían vuelto más frecuentes y de mayor intensidad.
En la exploración dermatológica inicial se apreció eritema interdigital leve, más marcado en la superficie ventral de las cuatro extremidades, así como eritema periocular bilateral leve. En el examen específico de los oídos, el oído derecho presentaba eritema moderado en la cara interna del pabellón auricular con leve cantidad de descamación fina blanquecina adherida a los pelos, mientras que en el izquierdo se observó eritema moderado a intenso, liquenificación, descamación seborreica moderada adherida al pelo y estenosis en la entrada del conducto auditivo.
La exploración otoscópica mostró en el oído derecho eritema leve de las paredes del conducto, con membrana timpánica sin alteraciones, y en el oído izquierdo eritema moderado, estenosis leve y cerumen amarillento en la luz, también con la membrana timpánica sin alteraciones. La puntuación OTIS3 fue de 2 en el oído derecho y de 6 en el izquierdo.
Además, en la citología del oído derecho se detectó alguna Malassezia aislada y queratinocitos, mientras que en el izquierdo se observó un sobrecrecimiento moderado de Malassezia y queratinocitos. El diagnóstico fue de otitis externa eritematosa-ceruminosa bilateral.
Entre los diagnósticos diferenciales se plantearon dermatitis atópica o reacción adversa alimentaria con sobrecrecimiento secundario por Malassezia, así como hipotiroidismo, aunque este último se consideró menos probable.
La analítica sanguínea con T4/TSH fue compatible con la normalidad, y se inició una dieta hipoalergénica de proteína hidrolizada durante 8 semanas para descartar una posible reacción adversa a los alimentos. Desde el punto de vista terapéutico, se pautó tratamiento con Cortotic, de Virbac, dos pulsaciones una vez al día en cada oído, y limpieza auricular con Epiotic cada 72 horas.
En la visita de seguimiento realizada en el día 10, la exploración clínica general mostró únicamente leve eritema periocular e interdigital ventral en las cuatro extremidades. En el oído derecho no se observaron alteraciones relevantes y, en el izquierdo, persistían eritema y liquenificación leves en la cara interna del pabellón auricular, junto con una leve cantidad de descamación seborreica adherida a los pelos.
La exploración otoscópica del oído derecho fue compatible con la normalidad, mientras que en el izquierdo se observó eritema leve con leve cantidad de cerumen en las paredes. La puntuación OTIS3 descendió a 0 en el oído derecho y a 3 en el izquierdo. En la citología, el oído derecho mostró cerumen normal y en el izquierdo solo se detectó alguna Malassezia aislada.
Tras este seguimiento, se mantuvo la aplicación de Cortotic durante 5 días más en el oído izquierdo de forma diaria y se interrumpió en el derecho, manteniéndose las limpiezas auriculares cada 10-15 días con Epiotic en ambos oídos. Según recoge el caso clínico, la respuesta al tratamiento tópico fue muy favorable.
Tras completar la dieta hipoalergénica estricta y la posterior provocación, se descartó una reacción adversa alimentaria como causa de las otitis externas recurrentes, lo que permitió confirmar como causa subyacente una dermatitis atópica.
La autora destaca que, al tratarse de una enfermedad crónica, existe la posibilidad de recidivas, por lo que se recomendó realizar un tratamiento proactivo con Cortotic dos días consecutivos a la semana como mantenimiento, junto al limpiador ótico.
En la discusión del caso se subraya que en 10 días se consiguió controlar la inflamación y el sobrecrecimiento secundario por Malassezia, y que la sensación de prurito auricular desapareció prácticamente por completo.
También se señala que, al reducir la inflamación, fue posible controlar ese sobrecrecimiento sin necesidad de utilizar polifarmacéuticos óticos con antifúngicos y antibióticos, evitando así su uso innecesario y previniendo futuras resistencias farmacológicas.
Por último, los tutores se mostraron satisfechos con la respuesta al tratamiento y destacaron que, aun tratándose de un producto tópico, pudieron aplicarlo fácilmente y que la paciente mostró más cooperación que con otro tipo de productos.