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PROFESIONALES

Drogas y fármacos en los ríos afectan al comportamiento de los peces

Los vertidos de medicamentos y drogas en las grandes ciudades están afectando al comportamiento de la fauna acuática de los ríos

Drogas y fármacos en los ríos afectan al comportamiento de los peces

Drogas y fármacos en los ríos afectan al comportamiento de los peces

Los vertidos de medicamentos y drogas en las grandes ciudades están afectando al comportamiento de la fauna acuática de los ríos

Francisco Ramón López - 23-01-2019 - 12:00 H

Los peces del río Támesis, en Londres, podrían estar sufriendo cambios en su comportamiento debido al vertido de residuos como la cocaína por los desagües de la ciudad, según un reciente estudio del King’s College de Londres.

Los investigadores del instituto han examinado los niveles de distintos residuos como la Benzoilecgonina, el principio activo de la cocaína, así como la cafeína, durante los desbordes que se producen en los desagües londinenses que dan al Támesis durante las tormentas y han concluido que, aunque no están dañando su organismo, sí que podrían terminar afectando a su comportamiento.

Así, la droga, que llega a los peces a través de los restos en la orina de sus consumidores, que termina en los ríos, está causando los mismos efectos de euforia e hiperactividad que experimentan las personas. Este hecho ha sido estudiado también por la Universidad de Nápoles Federico II, que colocaron a anguilas durante 50 días en tanques de agua con la misma dosis de cocaína que se encuentra en los ríos europeos, una cantidad inferior a la del Támesis, que ha reducido su contaminación en los últimos años.

Durante el experimento, los investigadores italianos descubrieron que la droga las volvía hiperactivas y se acumulaba en sus cerebros, músculos, branquias y piel, generando un cambio en su conducta que, “podría afectar a su supervivencia”.

RESIDUOS FARMACOLÓGICOS

Los residuos farmacológicos son otro de los problemas a los que se enfrentan los animales marinos. Un equipo de científicos procedentes de las universidades de Nueva York, Kohn Raen y Ramkhaeng (Tailandia) han estudiado esta amenaza y han descubierto restos de antidepresivos en distintos órganos de hasta diez especies de peces en el río Niágara, perteneciente a la región de los Grandes Lagos, situados en la frontera con Canadá,  que forman la mayor concentración de agua dulce del mundo.

Tales productos químicos, hallados en muestras de cerebro, hígado, órganos reproductores y musculatura del pez bizco, la perca blanca, la amia calva o la trucha arcoíris, son liberados al medio ambiente por las plantas de tratamiento de aguas residuales que no están preparadas para detectar activos de medicamentos. Vertido que supone “una amenaza dado su impacto en la biodiversidad”, explica Diana Aga, una de las responsables del estudio.

La asimilación de los metabolitos que componen los fármacos dio positivo en el 100% de las muestras que recogieron de estos peces, determinando que las drogas fueron acumulándose a lo largo de sus vidas. Como ejemplo, se reveló la presencia de nanogramos de norsertralina (ingrediente del Zoloft), citalopram (de Celexa) y norfluoxetina (de Prozac y Sarafem).

Pruebas iniciales apuntan que esta metabolización podría afectar al instinto de supervivencia de los peces, haciendo que no detectasen la presencia de depredadores. “Esto rompería el frágil equilibrio entre las especies y por tanto el del ecosistema”, detalla Randolph Singh, coautor del trabajo.

Pese a todo, ninguno de los autores cree que este fenómeno perjudique al consumo de pescado, si bien tampoco pueden determinar las consecuencias que supondrá a largo plazo.

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